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El Sanatorio. (Inu Ykag) (+18)

cap19actualizado abr2015

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58 respuestas en este tema

#41 Miko-Mica

Miko-Mica
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Escrito 23 June 2012 - 08:26 PM

Ay ay ay ay aaaaaaay, Sindyyyyy! Me muero! Qué conti por dios!!!!!!!

Terrible, compleja e INCREÍBLEEEEE! :) :) :)

Ayame de encubierta, y justo me la descubrieron! :miniojis:

Solo dos palabras me quedaron por decir: QUIERO CONTI! :P

Besos enoooooooooormes!!!!!!! :quetecomo:

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Mis historias: Destino [+18] (Actualizado 01/12/2013) / Siempre Estaré A Tú Lado [+18] / Dentro De Mí [+18]


#42 lindakagome08

lindakagome08
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Escrito 05 November 2012 - 08:15 PM

Capitulo 13:

La luz del sol se colaba por la ventana y le daba de frente en los ojos, arrugo la cara un poco y abrió los ojos por completo cuando se acostumbro a la claridad, sentía la cabeza pesada y estaba algo confundida… tenia la mente un poco nublada y había un sentimiento amargo en su pecho pugnando por salir, de repente las imágenes se acumularon en su mente una por una, se acurruco en la cama y las lagrimas empezaron a correr por su cara como si de un rio se tratara… se sentía miserable, ¿para qué recordar? no quería hacerlo, su vida pasada estaba llena de sucesos muy tristes, ella solo conocía la crueldad de su padrastro, ya casi ni recordaba a su madre, solo habían pequeñas imágenes de ella mimándola en el jardín, de ella peinándola en su habitación, en cambio la crueldad con la que Naraku la asesino la veía tan clara… cerró los ojos y las lagrimas seguían saliendo, duro por lo menos media hora llorando, las lagrimas fluían por su rostro y ella no se preocupaba por limpiarlas, como si con ellas se lavara todo su dolor.

-¿Kagome?- la pelinegra abrió los ojos y vio a Sango frente a ella, no le respondió, se sentía traicionada por ellos… por Inuyasha… -¿Cómo te sientes?- la chica no respondió, siguió en la misma posición ignorando a Sango, en esos momentos quería estar sola, hundirse en su miseria y dejar de luchar… -Kagome se que… prometimos que no habría agujas, pero… estabas muy mal ¡debes entenderlo! Lo hicimos por tu bien- la castaña vio que era caso perdido seguir hablando con ella y salió de la habitación, ella siguió en la misma posición, ya no lloraba pero miraba ausente un punto fijo, vio que sus abuelos entraron y la saludaron, pero ella no reacciono de ninguna forma, ni siquiera respondió a sus preguntas, no supo cuanto tiempo estuvo así, ensimismada, tratando de no pensar en nada, tratando de alejar las imágenes llenas de dolor y sufrimiento, pero ellas nunca se iban… estaban tan absorta tratando de encerrarse en su burbuja anti-sufrimiento que no sintió al peliplateado cuando entro.

-¿piensas quedarte así todo el día?- se sobresalto cuando escucho su voz, no era el tono amable al que ella estaba acostumbrada, era más bien un poco hosco y con un dejo de irritación… no le gusto nada ese tono. -¿me escuchaste? O acaso tengo que hablarte más fuerte… ¡vas a seguir lamentándote toda tu vida!- la pelinegra enseguida volteo y lo enfrento con la mirada, frunció en entrecejo, no entendía por qué la regañaba… ¡ella no había hecho nada malo! –es que no tienes amor propio Kagome, Naraku te hizo daño lo sé ¿y tú qué haces? Llorar… llorar como una niña ¡tonta!-
Esa fue la gota que derramo el vaso, la furia llameo dentro de ella, no se dio cuenta en qué momento de levanto de la cama y empujo a Inuyasha con todas sus fuerzas.

-¡no me llames tonta! ¡No soy tonta, lo entiendes! ¡No lo soy!- siguió golpeando al ojidorado en el pecho hasta que se quedo sin fuerzas, lloro, sintió como su doctor la abrazaba y le susurraba ¨lo sé¨ en el oído, siguió así, llorando un rato hasta que se sintió mejor, poco a poco la conciencia de estar abrazada al firme cuerpo de su doctor volvió a ella, lo empujo bruscamente y el al entender su incomodidad se separo y espero hasta que la vio más tranquila.

-¿te sientes mejor?-

-si… yo… gracias, me hiciste reaccionar… lo necesitaba-

-si es cierto, ahora alístate y baja para que comas algo, el día de hoy haremos algo diferente- ella asintió, lo vio salir de la habitación y ella corrió a meterse al baño… el día de hoy estaría lleno de sorpresas.

*&*

La habían amarrado a una incómoda silla metálica, la cuerda estaba tan apretada, que hacia horas no sentía los dedos de las manos y qué decir de los pies, le habían quitado los zapatos y amarrado los tobillos, eso de seguro dejaría marcas muy feas, si es que salía con vida de ese lugar, le habían preguntado para quien trabajaba, pero ella no les respondió, ellos pensaban que lo hacía para la policía japonesa y ella no lo había ni afirmado, ni negado, ella no sería una soplona, habían tratado de entrar en su computadora de bolsillo pero sin la clave no podrían hacer nada, al menos aun no la habían golpeado, hacia más de una hora habían hecho una llamada a Naraku y este aun no llegaba, siempre se jactaba ante Kouga y ante los demás que no era una miedosa ni una cobarde, pero en estos momentos se sentía como una niña pequeña con miedo de dormir sola con la luz apagada en su habitación.

-bonito cabello- el chico albino tomo un mechón de su rojiza melena y la olfateo, cerrando los ojos extasiado lo cual le provoco repugnancia a la agente –sabes, desde que te vi supe que llevabas peluca… tu piel no era acorde con tu cabello- acaricio sugestivamente una de sus mejillas-tus pestañas aunque las pintaras no quedaban oscuras totalmente, así que empecé a vigilarte en silencio, pasabas mucho tiempo encerrada en el cuarto de la limpieza cada hora… eso me hizo sospechar y mira que no me equivoque-

La puerta se abrió de repente, Naraku entro vistiendo su normal traje negro sin corbata, hizo un ademan con la cabeza a sus subordinados y en menos de un parpadeo la dejaron a solas con él, cuando la miro fijamente sintió como un escalofrió bajo por su espina dorsal.

*&*

Luego del desayuno habían salido en el auto de Kouga, había algo de rock clásico en la radio y ambos iban sumidos en un mutismo, la pelinegra aun se sentía un poco enojada por lo que había ocurrido el día anterior, desvió la mirada furtivamente hacia su doctor que tenía un gesto amargado en el rostro… si no quiere hacerlo entonces ¿Por qué lo hace? Volteo el rostro hacia el paisaje, habían salido de la ciudad y ahora se encontraban en un camino rural, no tenía idea a donde se dirigían y tampoco se atrevía a preguntarle al ojidorado.

Inuyasha manejaba por el camino rural, hastiado de no encontrar el lugar que le había dicho Miroku, al parecer le había dado mal las coordenadas y ahora no sabía siquiera donde se dirigían, hacia más de hora y media que el último vestigio de civilización había desaparecido, al menos el tanque del combustible estaba lleno, siguieron en la misma tónica durante una hora, el silencio era tan incomodo que hacía que el aire se sintiera sofocante, Inuyasha miraba de reojo a su paciente y notaba como la tensión del momento afectaba sus rasgos, sabía que iba a explotar en cualquier momento al igual que él, así que era mejor preguntar primero…

-¿estás bien?- la pelinegra lo miro enarcando una oscura ceja…-solo intento conversar, aligerar algo el ambiente… sabes que mejor olvídalo.- el ojidorado siguió manejando con el ceño fruncido y refunfuñando, al cabo de un rato el silencio y el tenso ambiente se hizo insoportable para Kagome, la respiración se le agito, necesitaba aire y salir de ese auto.

-¡BASTAA! ¡Detén el auto!- la pelinegra tomo el volante haciendo que Inuyasha perdiera el control, mandando el auto directo a una cuneta, levantantando una gran nube de polvo, el impacto hizo que los airbag los mantuviera a ambos en su sitio, luego de unos minutos el ojidorado reacciono.

-Dios que desastre, Kagome…- miro al otro lado y vio a la pelinegra intentando moverse. – es mejor que no muevas tanto el cuello, puedes tener una lesión interna, deja y te saco- salió del auto sintiéndose algo desubicado, respiro hondo y se quedo quieto unos minutos para detener el vértigo que amenazaba con lanzarlo al polvoriento suelo, camino dando tumbos a la otra puerta y saco a la pelinegra que en cuanto la dejo acomodada lo empujo para alejarlo de ella.

-¿Qué te sucede?-

-¡no! ¿Qué te sucede a ti?-

-como que ¿Qué me sucede a mi? Me hiciste perder el control del auto, nos fuimos por una cuneta por tu culpa y me preguntas a mí que pasa…-

-tú eres el culpable… si no querías… si no querías hacer este viaje a no se que lugar ¿para que viniste?… todo el viaje venias enfadado y quejándote ¿crees que no me di cuenta?-

-es por eso… no es que no quisiera hacer este viaje contigo Kagome… es que el tonto de Miroku me dio mal las indicaciones y ahora estamos perdidos-

-¿perdidos?- el ojidorado asintió viendo como la vergüenza invadía el rostro de su paciente… -pe…perdón… no fue mi intención… yo solo…-

- ya… no te preocupes- respondió el ojidorado interrumpiéndola y buscando una coca cola dentro de la cajuela. –Ten y avísame cuando vayas a dejar salir ese carácter eh- la pelinegra sonrió y recibió la coca cola mientras se sentaban en el suelo a reponerse. –Oye Kagome ¿estás bien? ¿no te duele nada?-

-si… estoy bien… solo estoy… algo ¿impresionada? Creo que es así como me siento…-
-no esperabas actuar así ¿cierto?-

-no… quisiera actuar así frente a Naraku- Inuyasha la miro por un rato analizando un poco la situación.
-no te preocupes, cuando llegue el momento serás capaz de enfrentarlo, ahora termínate eso para irnos a conseguir ayuda… si es que la encontramos.- la pelinegra asintió terminando con la bebida, se levantaron y empezaron a caminar por el mismo sendero por el que venía en el automóvil, no se veía nada más que tierra y pasto, había una bifurcación más adelante y recordó que Miroku le había dicho que tenía que tomar el de la derecha, siguieron por ese, caminaron durante unos minutos hasta que pequeñas casas y calles adoquinadas hicieron su aparición.

-ya era hora-

-hora de ¿Qué?-

-me refiero que llegamos al lugar que estábamos buscando, mira, es ahí- la pelinegra miro en la dirección que su doctor le señalaba, vio unas escaleras muy altas, era la entrada de un templo, no sabía porque pero se le hacía muy familiar.

-creo que conozco este templo-

-¿ah sí?-

-es como un recuerdo muy vago… tal vez de cuando era niña…-

-bueno la sugerencia estuvo de parte de tus abuelos, creo que ellos saben algo que yo no, vamos- subieron las escaleras, se encontraron con un enorme templo rodeado de enormes arboles y decorado para un festival, al parecer todo el pueblo estaba en ese lugar, el templo estaba lleno las mujeres iban vestidas con coloridas yukatas y los niños correteaban de un lado para otro con globos en las manos, el ambiente era festivo y alegre, miro a la pelinegra y le complació ver que no se había intimidado ante la multitud, miraba curiosa los distintos puestos de la feria y un destello de anhelo asomaba su mirada –vamos kagome, no te hará daño que nos acerquemos un poco-

-no se...- dudo un poco, Inuyasha dio u paso adelante y le estiro la mano para que fuera con el, ella la tomo tímidamente -está bien… vamos-

-eso es kagome, recuerda que aquí nadie puede hacerte daño, yo no permitiré que nada te pase ¿confías en mi?- la pelinegra sintió una extraña sensación por todo su cuerpo, el contacto de la mano cálida de Inuyasha y sus palabras llenas de sinceridad, convicción y un sentimiento que ella no sabía descifrar la calentaron por dentro haciendo que las comisuras de sus labios se elevaran en una sonrisa, asintió enérgicamente dejándose guiar por el ojidorado por todos y cada uno de los puestos, participaron en la mayoría de los juegos hasta el ojidorado gano un enorme peluche de un perro blanco en tiro al blanco.

-supongo que el peluche es para la señorita- dijo el anciano dueño del puesto de tiros, la pelinegra se sorprendió un poco y se mostro algo renuente de aceptarlo.

-pero… pero si te lo ganaste tu, escoge un premio para ti.-

-quiero regalártelo, además vi cuando llegamos aquí que no le quitabas la mirada de encima… por eso lo gane para ti- la pelinegra sintió una sensación extraña recorrerla, no era vergüenza, era como una calidez que se expandía por todo su cuerpo, acepto el enorme peluche y lo abrazo de inmediato.

-muchas gracias… Inuyasha… hace mucho tiempo que nadie me regala nada… se siente muy extraño… es como… reconfortante…- la chica sonrió de una forma tan brillante que el ojidorado se sintió cautivado por la sinceridad y belleza de ese gesto, empezaron a caminar por lo que quedaba del lugar hasta llegar a un lago artificial, rodeado de algunas bancas, se sentaron en una mientras admiraban en silencio el paisaje nocturno, en el agua se reflejaban las estrellas y la luna, que desde ese lugar se veía como una cuadro hecho a mano por un pintor famoso.

-recuerdo este lugar… aquí… aquí celebramos el cumpleaños de mi madre, teníamos yukatas… había luces… mi madre estaba tan feliz- unas lagrimas escaparon de los ojos de la chica ante el recuerdo, las limpio y respiro profundamente –fue uno de los momentos más felices de mi vida, tal vez el abuelo quería que recordara eso…-

- ¿ahora si crees que valió la pena venir aquí? ¿A pesar de todo?- ella asintió y se carcajeo, sin poderlo evitar la risa de la muchacha lo contagio, luego de un rato ambos se calmaron – y eso ¿Por qué fue?-

-por el auto de Kouga- el ojidorado comprendió y volvió a carcajearse, luego de un rato buscaron ayuda para sacar el auto de la cuneta, uno de los dueños de los puestos tenía una grúa y los ayudo a sacar el auto de ahí, comprobaron los daños y además del golpe en el capo y el hundimiento de la lata no había mayores daños, Inuyasha intento pagar, pero el hombre se rehusó a aceptar el dinero, agradecieron y se despidieron, tomaron el mismo camino y en poco tiempo llegaron a casa, cansados pero muy contentos por los progresos.

*&*

Kouga caminaba de un lado a otro en la oficina, trataba de mantener a raya su carácter pero no podía, Ginta uno de los agentes de inteligencia estaba alarmado porque Ayame no se había reportado durante una semana.
-me estás diciendo, que es posible que este… ¡no!… no quiero ni repetirlo, no quiero siquiera pensar en esa posibilidad-
-Kouga, si ella, no ha dado señales de… vida… es de suponerse que… la descubrieron, como agente encubierto ella sabia los riesgos- el pelinegro se negaba siquiera a pensar en esa posibilidad, estaba de muy mal humor, el ver el estado en que su buen amigo Inuyasha había dejado su auto lo tenía irascible… el silencio de Ayame era peor… si ella estaba muerta…

-así sea que hagamos un operativo, lo que sea, desmantelar ese lugar, pero Ayame aparece viva ¿me entiendes?- Ginta asintió y empezó a buscar información, en eso el asistente del pelinegro Hakaku entro corriendo a la oficina.
-señor… hay, hay algo que debe saber- el pelinegro miro a su asistente, impaciente por las noticias, pero por la cara del chico supo que no era nada bueno.

-¿Qué sucede?-

-han… han encontrado un cadáver… en las afueras de Tokio, cerca del puerto… yo… yo lo siento… al parecer es…- Hakkaku no termino, Kouga arrojo una laptop con violencia mientras un sollozo de dolor abandonaba su garganta, lanzo algunos papeles y grito.

-¡NOOOO! No es cierto… ¡no puede ser ella!-

-necesitan… que vayas a reconocer el cuerpo, aun no es oficial- el pelinegro tomo la hoja de papel y salió rápidamente del lugar, tomo su auto a toda velocidad y condujo, se detuvo en un semáforo en rojo y aprovecho para mirar la dirección, el semáforo cambio y se dirigió a toda velocidad al lugar, cuando llego había varios vehículos de la policía forense, se identifico y se acerco al lugar, estaba lleno de policías, agentes, lo saludaban algunos, pero él no los escuchaba, estaba como en un trance… lo único que veía era la sábana blanca que tapa un cuerpo… no identifico las miradas ni registro en su mente las palabras… solo se acerco y destapo la sabana… el cabellos rojo estaba enmarañado, la mirada verde sin vida, llena de horror, los labios entre abiertos y llenos de heridas… el cuerpo desnudo, lleno de cicatrices de cortadas, mordiscos y moratones…

-Ayame… ¡NO! ¡PORQUE!- como si su sistema nervioso se hubiera conectado escucho las palabras de su superior.

-lo siento mucho hijo… el desgraciado que le hizo esto va a pagar-

-cuanto… cuanto tiempo lleva…-

-el forense cree que lleva 24 horas muerta y tal vez unas 6 horas en este lugar- el pelinegro cerró los ojos pensando en lo que la pobre debió sufrir, lagrimas brotaron de sus ojos y se abrazo con fuerza al cuerpo de su superior, los hombres no lloran, repetía una voz en algún recoveco de su mente, a quien le importaba, la persona más importante de su vida estaba muerta…

Continuara…
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¨ Déjame darte la descripción de mi trabajo. Yo cazador oscuro, Tu daimon, yo golpeo, tu sangras, yo mato, tu mueres...¨

#43 Miko-Mica

Miko-Mica
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Escrito 03 February 2013 - 09:40 PM

Ayyyyy nooooo! Ayame noooooo! Pobre Kougaaaaaa   :superlloro:  Pobresitooooooo!

 

Ay Sindy qué linda la parte de Kagome con Inu! De a poquito se van acercando y tomando confianza   :miniojis:

 

Me encantó la contiiiiii, yo quiero más, yo quiero más!!!!!!!  :loca:

 

Besotes gigantes Sindy bonita, espero leerte muyyyyyy pronto!!!!!!  :quetecomo:


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#44 lindakagome08

lindakagome08
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Escrito 20 February 2013 - 11:10 PM

Capitulo 14:

 

 

Inuyasha leía el periódico, el encabezado de la muerte de una mujer en extrañas circunstancias lo tenía algo inquieto, en la publicación no colocaban el nombre, pero un extraño presentimiento lo acompañaba desde hacía días, no le había comentado nada a los demás, no quería dañar el progreso de su paciente, en esos momentos estaba hablando con su madre, le sorprendía ver cómo podía mantener conversaciones completas sin alterarse, se había dado cuenta que Kagome era muy conversadora y una compañía perfecta para su madre y… tal vez para el… guardo ese pensamiento para sí mismo y se puso a la tarea de llamar a Kouga, no sabía porque, pero la imagen de su amigo apareció instantáneamente cuando leyó la noticia.

 

-¿Qué quieres?-

 

-Kouga, vi la noticia del periódico, ¿hay alguna relación con el caso?- la línea quedo en silencio por un momento, pensó que tal vez la llamada se había cortado y miro la pantalla del teléfono para comprobarlo -¿sigues ahí?-

 

-es… ella… Ayame…-

 

-¿Ayame? Esta…-

 

-si… el funeral será esta tarde… iba a llamarte… quiero la cabeza de ese desgraciado… quiero matarlos con mis propias manos y hacerlo sufrir…-

 

-por Dios Kouga… yo… no soy bueno para estas cosas pero… lo siento y… cuenta conmigo, te ayudare a atraparlo- la llamada se corto, el ojidorado se quedo ahí, con el teléfono en la mano, sintiendo pena por su amigo, Miroku se le acerco y le dijo algo pero él no lo escucho.

 

-¿Inuyasha?-

 

-¿decías?-

 

-es hora de la regresión de Kagome-

 

-hoy no habrá regresión Miroku, ayer encontraron el cadáver de una mujer en las afueras… es Ayame… el funeral es en la tarde- el ojiazul se quedo petrificado.

 

-fue…-

 

-si… Kouga quiere venganza, al parecer van a tomar medidas, no quiero que Kagome se entere…-

-no puedo ocultárselo a Sango…-

 

-bien iremos en la tarde al cementerio, le diré a mi madre que mantenga a Kagome ocupada con algo…-

 

*&*

 

 

Kagura caminaba presurosa por los pasillos del sanatorio, iba rumbo a la oficina de su jefe y en su mano derecha llevaba un periódico, toco la puerta y despues de escuchar un adelante en voz grave y falsamente amable entro, encontrándose de frente con su jefe enfundado en su típico traje negro.

 

-ya fue encontrada, aunque la prensa no menciona su nombre por seguridad… tenemos que dejar este lugar o sino…- Naraku la silencio con un siseo y le hizo un gesto con la mano para que tomara asiento.

 

-tenemos que ser cautelosos, las paredes de este lugar tienen oídos y ya no es seguro hablar aquí… nos encontraremos esta noche en el lugar de siempre, ahí discutiremos lo que haremos.-

 

-está bien… pero tengo mucho miedo, tu hijo esta como loco, al parecer el haber matado a esa policía lo dejo mas desequilibrado, anoche el desgraciado me golpeo y…- no pudo terminar de hablar porque en ese momento Naraku la tomo sorpresivamente por la garganta apretando estratégicamente la tráquea causando que la castaña abriera desmesuradamente sus ojos y empezara a luchar por alcanzar aire.

 

-escúchame bien zorrita… si no complaces a mi hijo en todo lo que él quiera puede que termines igual que mi hijastra o tal vez como esa policía, ¿me entiendes? – La castaña asintió rápidamente mientras respira laboriosamente después que Naraku la soltara… -ahora lárgate- se levanto rápidamente y salió de la oficina, corrió hasta el baño mientras observaba las marcas rojizas que muy pronto oscurecerían en su cuello…

 

-¡malditos! Me las van a pagar…-

 

*&*

 

El lóbrego lugar se encontraba atestado de personas con vestimentas oscuras, el cielo estaba nublado, el ojidorado miro el grupo reconociendo enseguida a los padres de áyame, la congoja y la pena bañaba sus rostros, a su lado estaba Kouga, su expresión era impasible pero sus ojos mostraban otra cosa, deseo de venganza, se acerco a ellos y le dio las condolencias a cada uno, cuando llego al lado de Kouga este le hizo una seña para que lo siguiera, se alejaron del grupo cerca de unos mausoleos se detuvo.

 

-Kouga yo…-

 

-no digas que lo sientes… ahora lo único que quiero es que veas a alguien que nos va ayudar en nuestros propósitos- Inuyasha iba a decir algo cuando la vio, después de tantos años la volvía a ver.

 

-ha pasado mucho tiempo… Inuyasha-

 

-Kikio…- no había cambiado mucho, llevaba el cabello negro y lacio, largo como recordaba, su rostro como siempre, con su mirada fría y calculadora, y el largo abrigo de cachemira negro no dejaba distinguir si había subido o bajado de peso.

 

-quiero ver a Kagome- el ojidorado apretó las puños y asintió.

 

-solo debo advertirte que no es como la recuerdas-

 

-¿Qué quieres decir?-

 

-cuando la veas lo entenderás, solo te pido que no le cuentes más de lo necesario, ella no debe enterarse de nuestro plan- la pelinegra asintió, luego de que se despidieran de Kouga se dirigieron al auto y emprendieron el viaje, no le aviso a Miroku, Kouga se encargaría de eso, necesitaba aclarar las cosas con Kikio antes de que llegaran a casa, desvió por una calle no muy transitada y estaciono un momento.

 

-¿Qué haces?- pregunto extrañada.

 

-necesitamos hablar Kikio… solo quiero una explicación-

 

-¿para qué? Han pasado muchos años, aunque quisiéramos ya no volveremos a ser los mismos de antes…- el ojidorado la observo, era obvio que había cambiado, ahora era más fría, con su oscura mirada calculadora, ya en sus ojos no había ese brillo y esa vulnerabilidad que activaba todos sus instintos protectores…

 

encendió el auto y se dirigió a casa de su madre, cuando llego antes de que salieran del auto le advirtió sobre su hermana.

 

-Kikio- ella lo miro un momento antes de preguntar un exasperado ¿ahora qué? –Quédate aquí un momento mientras le digo a Kagome que estas aquí… ella está acostumbrada solo a nuestra presencia, el verte a ti va a ser un impacto muy grande…-

 

-está bien- el peliplateado entro por la puerta que conducía de la casa al garaje, encontró a su madre y a su paciente decorando un hermoso pastel de chocolate.

 

-Hijo, mira qué bien se le da la pastelería a Kagome, creo que podemos empezar desde mañana con pastelería francesa- término la frase sonriendo de oreja a oreja.

 

-¿lo hiciste tu sola?- la pelinegra asintió tímidamente –te felicito, mas tarde comeremos un gran pedazo de ese pastel, para probar si esta tan bueno como se ve… ahora necesito que vengas conmigo-

 

-¿pasa algo malo?-

 

-no- el peliplateado la guio a la sala –hay alguien que quiere verte, solo no te olvides de respirar ¿sí?- Kagome frunció un poco el ceño y asintió no muy convencida, vio como su doctor abría la puerta que daba al garaje y en el umbral apareció una figura que hacía muchos años no veía, pero a pesar de todo la recordaba igual, abrió enormemente los ojos y susurro su nombre.

 

-¡Kikio!- la pelinegra corrió y abrazo a su hermana efusivamente, no podía creer que después de tanto tiempo la volvería a ver con vida y se sentía dichosa por eso, para Inuyasha era gratificante ver la espontaneidad de Kagome, pero lo decepcionaba un poco la aptitud fría de Kikio…

 

-vaya Kagome, parece que tienes mucha energía… has crecido mucho- atino a decir Kikio, la joven delgada, demacrada y con ropa holgada no parecía la misma adolescente vivaz que había sido su hermanastra unos años atrás…

 

-tú te ves… hermosa como siempre… te he extrañado mucho… Naraku me hizo creer que tu… que tu… estabas… muerta-

 

-Naraku no es lo suficientemente listo para encontrarme… deberías de darme más crédito Kagome-

-me dio un collar exactamente igual al tuyo.-

 

-¿no te pudiste dar cuenta que era un engaño?- en ese momento Inuyasha interrumpió a Kikio, la conversación estaba alterando a Kagome…

 

-basta Kikio… si hubieras visto las condiciones en las que estaba… ella simplemente no…-

 

-¡Inuyasha! No hables como si no estuviera aquí… ella tiene razón… lo que importa es que estamos juntas de nuevo-

-bueno… no puedo llevarte conmigo… aun Naraku representa una amenaza, además… hace poco me case, no creo que a mi esposo le guste que lleve de un día para otro a una hermana de la que él nunca supo su existencia.- Inuyasha se quedo de piedra, sospechaba desde hace mucho que ella no sentía un cariño genuino hacia su paciente, ahora esto comprobaba sus suposiciones… vio como su paciente trataba de procesar toda la información, se acerco a ella y la ayudo a sentarse en uno de los sillones, vio como inspiraba profundo y trataba de articular algo.

 

-yo… ah… te felicito Kikio… -

 

-así… que te casaste… felicidades- la pelinegra le dedico una mirada con Una ceja enarcada ante el tono sarcástico del ojidorado, el por su parte le llenaba de rabia el saber que prácticamente estaba desentendiéndose para siempre de su indefensa hermanastra.

 

-como te decía antes Kagome, aun no puedes venir conmigo, sin embargo le pagare a Inuyasha sus honorarios y por tu estadía aquí…-

 

-¡eso no será necesario!- la interrumpió el ojidorado provocando que Kikio frunciera el ceño…

 

-¿perdón? Me vas a venir con la escusa de estas haciendo todo esto gratis, me niego a aceptarlo…-

 

-en ningún momento te he cobrado, esto lo hago únicamente por Kagome…- la mayor de las Higurashi lo miraba entre asombrada y desconfiada y su paciente con una expresión de asombro y de mudo agradecimiento, miro otra vez a Kikio y se dio cuenta que la mujer de la que antes estuvo perdidamente enamorado, no era la misma, detuvo su batalla mental, cuando su cerebro proceso la información ¿estuvo?

 

yo las dejo solas para que se pongan al día- el ojidorado salió con expresión exasperada de la sala, subió las escales y entro a su habitación, había estado perplejo cuando la vio, seguía siendo hermosa y era obvio que tenía una posición económica bastante solvente … lanzo una camiseta al suelo y estuvo a punto de tirar una silla.

 

-debí lucir como un estúpido- no supo cuanto tiempo estuvo recordando y analizando hasta que unos suaves golpes en la puerta lo alertaron –adelante- giro ligeramente su cuerpo para ver quien tocaba y se sorprendió de ver la figura de su paciente, que traía en la mano un pequeño plato con una rebanada del pastel de chocolate que ella misma preparo.

-Sango dice que las penas con pan se sienten menos-

 

-no estoy triste- la pelinegra lo miraba dudosa, extendió le plato y él ni corto ni perezoso lo tomo y empezó a comerlo.

 

-se… sé que no es de mi incumbencia, pero… pude darme cuenta que te molesto, que Kikio estuviera casada- dejo de comer un momento y miro a su paciente.

 

-eres perceptiva… apropósito, esto esta delicioso, deberías dedicarte a la pastelería, yo sería tu cliente número uno, creo que Miroku también- ella sonrió ante eso, el termino de comer lo que quedaba y la miro fijamente, ella no soportaba que él la mirara de esa forma y bajo la vista avergonzada –tienes razón… me molesto mucho saber que hizo su vida… que se caso, yo la ame mucho… pero eso fue hace tiempo, ahora lo que realmente me enoja es el hecho de que ella consiguió lo que quería, seguridad, terminar una carrera y mucho dinero, dejándote a ti fuera de ella-

 

-no la culpo… ella también sufrió y…-

 

-¡no la justifiques!- interrumpió a la pelinegra sobresaltándola – ella busco la seguridad de otra persona, mientras ¡tú! Permanecías en manos de ese malnacido- la pelinegra empezó a lloriquear y trato de salir de la habitación, pero Inuyasha no se lo permitió, la agarro por el antebrazo y la obligo a mirarlo -¡mírame! ¡mírame Kagome! ¿Esto es lo que quieres? Huir para siempre, darles a todos la satisfacción de saber que nunca podrás valerte por ti misma…-

 

Esas últimas palabras dejaron a la pelinegra sin aliento, sintió como una rabia se arremolinaba en su interior, abrió la boca para hablar, pero el nudo en su garganta no la dejaba emitir una sola palabra, la visión empezó a nublársele, sentía que el aire le faltaba, empezó a hiperventilar, sintió como las manos de Inuyasha la guiaban a sentarse en la cama y le bajaba la cabeza, pronto sintió como el mundo volvía de nuevo a ella, la visión se le aclaro y el pitido que se había instalado n sus oídos disminuyo, sintió como la presión de la mano de su doctor en la nuca disminuía poco a poco, se incorporo y se limpio las lagrimas, pudo respirar con mayor facilidad y pudo visualizar el rostro preocupado de Inuyasha.

 

-¿puedes oírme?- ella asintió lentamente. –debes controlarte Kagome-

 

-realmente lo intento… pero cuando mis emociones se alteran… aparecen los recuerdos-

 

- y la ansiedad… ahora que analizo, llevas mucho tiempo sin las drogas, por eso te pasan estos ataques de ansiedad, debes siempre repetirte el mantra que te enseño Miroku ¿si?- la pelinegra asintió, se quedaron durante unos segundos mirándose mutuamente en silencio, Kagome se sintió un poco nerviosa por la mirada penetrante de Inuyasha, no entendía porque la miraba así…

 

-¿Por qué me miras así?-

 

-¿eh? ¿Así como?-

 

-pues así… tan fijamente, me pones un poco incomoda-

 

-perdón… es solo que viendo hoy, viendo hoy a las dos… me di cuenta de que son muy parecidas, no digo idénticas, pero si se nota a leguas que son familia- Kagome bajo la mirada y su semblante se entristeció un poco -¿dije algo malo?- ella negó con la cabeza e hizo un ademan para levantarse de la cama, pero Inuyasha no se lo permitió. – a mi no me engañas Kagome… ¿te molesto?-

 

-si… es como volver al pasado-

 

-¿de qué hablas?-

 

-Naraku… el… el siempre me decía… que no era tan bonita como Kikio… que solo era una copia barata…-el ojidorado veía como ella apretaba fuertemente las manos, tanto que sus nudillos se tornaban blancos.- y eso siempre me hacía sentir triste… fea-

 

-¡tú no eres fea Kagome!- la pelinegra miro a su doctor asombrada, ella nunca había tenido tiempo para pensar en chicos, en la vanidad o en el amor, esas tres cosas las veía tan lejanas y mucho más cuando su padrastro la encerró en aquel lugar sin esperanzas de salir algún día, pero desde que Inuyasha la saco de ese lugar… la vela de la ilusión de vivir tantas cosas que se le habían sido negadas hasta ahora estaba encendida, pero ese día la visita de su hermana le recordó muchas de las degradaciones de Naraku, donde le repetía hasta el cansancio que ella solo era una pobre copia barata de su hermana.

 

-no tienes que decírmelo para consolarme-

 

-yo no lo digo para consolarte, ese no es mi estilo- ella lo miro concediéndole algo de crédito por eso, si algo había aprendido de Inuyasha era que hablaba con sinceridad.- es cierto que guardan un gran parecido… pero, por ejemplo tu cabello- al decir esto tomo una de sus suaves mechones que caía desordenadamente cerca de su oreja. –es de un tono de negro, que si lo ves al sol… se verá casi azul, no es liso ni simple, tiene ondas, tiene vida.-

 

Ella lo miraba sin dar crédito a sus palabras ¿a él le parecía hermoso su cabello rebelde?

 

-tu piel… no es tan pálida, digamos que Kikio es más parecida a una de esas Geishas antiguas, hermosa, pálida y fría… en cambio la tuya a pesar de todo tiene un leve tono rosa, supongo que con el tiempo y la buena alimentación se irá acentuando… no como la piel de ¨cadáver¨ como dice Sango que posee ella- esto último la hizo reír dándole la razón mentalmente a Sango. –ves, ya te hice reír… tienes una bonita sonrisa, así que de ahora en adelante lúcela más y olvida las comparaciones, nunca serás igual… porque eres única- Kagome sonrió mas ampliamente y abrazo efusivamente a Inuyasha, este se sorprendió con la reacción de la pelinegra e inmediatamente le correspondió al abrazo, se quedaron así un rato, absortos en la sensación de paz y seguridad por estar en los brazos del otro, Inuyasha se extraño un poco por como una extraña calidez estaba embargando su pecho, hacía mucho tiempo que no se sentía así y le preocupo el hecho de estar albergando sentimientos más profundos por su paciente, Kagome por su parte se sentía dichosa, nunca le habían hecho un cumplido, mucho menos un hombre como su doctor, porque eso era Inuyasha, un hombre en todo el sentido de la palabra, darse cuenta de eso hizo que su corazón empezara una loca carrera y que su rostro se calentara por la cercanía, de repente unos golpes en la puerta los saco a cada uno de sus cavilaciones, ambos se separaron e Inuyasha susurro un adelante lo suficientemente fuerte para que se escuchara del otro lado.

 

-hijo, abajo hay alguien que quiere verte-

 

-¿Quién es mama?-

 

-es mejor que bajes y lo veas por ti mismo-

 

Ambos salieron de la habitación, Kagome agradecía mentalmente la interrupción, se había empezado a poner nerviosa sin razón alguna y eso la desestabilizaba, cuando llegaron al salón para ver quien estaba esperando a Inuyasha.

 

-¿Rin?-

 

-¡Inu!-

 

 

Continuara…

 

 

Hola! creo que lo siento seria muy poco no? pero ni se imaginan el trabajo que me costo sacar este capi, lo tenia listo desde el sábado pero todos los días que me disponía a postearlo algo pasaba, al fin pude sacar tiempito y subirlo sin contratiempos, espero que les guste el rumbo que están tomando las cosas, tratare de avanzar mas con el siguiente capi para traer la conti lo mas pronto posible, ;) Mica; como siempre gracias por el post :miniojis:  :miniojis:  :miniojis:  :miniojis:


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#45 Miko-Mica

Miko-Mica
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Escrito 24 February 2013 - 05:28 PM

Ay ay ay ay, pobre el lobito!!!!  :superlloro:

 

Pero me encanta que Kagome se recupere más y más, y que Inu la mire con "buenos ojos" :babas:  jijijiji

 

Esa Kikio, ya su nombre me da mala espina >< Mucha mucha mala espina, la detesto! Además ella feliz casada con plata y la pobre Kagome toda drogada y atormentada en ese lugar!!!!  :trabaja:

 

En fin, me encantóooooo! Quiero másssssssss

 

Besito Sindyyyyyyyy!  :quetecomo:


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#46 lin-1234

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Escrito 03 March 2013 - 08:12 PM

hola, creo que me he perdido de postear antes  :jops:

 solo pido la conti  :sisi:

 

adoro este fict, pobre kouga  :bua:  no queria que ayame muriera pero bueno , asi se hace un más interesante

ya quiero saber que pasa con kag e inu  :velita:  :verwensita:



#47 lindakagome08

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Escrito 12 March 2013 - 10:23 PM

Capitulo 15:

 

-¿Qué haces aquí?- le pregunto el ojidorado al tiempo que la abrazaba cariñosamente -¿problemas con el agrio de Seshomaru?-

-¡oye! Ese agrio como tú le dices es ¡tu hermanastro y mi esposo! Así que más respeto… y respondiendo a tu pregunta pues… problemas no… pero estoy en un dilema, es no sé ¿tienes tiempo?- pregunto la pelinegra un poco dubitativa, luego desvió la mirada hacia las escaleras y vio a Kagome –ay lo siento, no te había visto, soy Rin Taisho- Inuyasha vio como su cuñada se acercaba a su paciente y como esta le hacia una corta reverencia y respondía con un tono de voz tímido Kagome Higurashi, se complació de ver que su paciente estaba haciendo grandes avances y no rechaza la presencia de Rin.

 

-¿Higurashi?- pregunto Rin con el entrecejo fruncido.

-si Rin Higurashi… Kagome es hermanastra de Kikio- ella se quedo algo impresionada con la información, miro una vez más a Kagome e hizo una mueca.

-¿enserio eres familia de esa bruja?-

-¡Rin!-

-¿Qué? ¿Acaso dije mentiras Inuyasha? No te importa que le diga así ¿eh?- Kagome negó divertida, se sentía muy bien en la presencia de ella, era muy jovial y risueña y le había parecido graciosa la forma de referirse a su hermana y no sentía ofendida por eso. –Ves a ella no le importa, además considéralo una pequeña venganza de mi parte por la veces que te has referido a mi marido como el agrio-

-¿pero qué? Tu sabes perfectamente que es ¡cierto!- en eso su madre intervino, reprendiéndolo.

-¡Inuyasha! Rin no vino aquí por eso… ¡compórtate!- Inuyasha gruño por lo bajo mientras su cuñada soltaba una risita.

-Kagome, me puedes prestar a tu guapo doctor por unos minutos-

-ah… yo… ah sí… claro- la pelinegra le guiño un ojo pícaramente y se llevo a un Inuyasha con cara de poker.

 

*&*

-¿Rin… me vas a decir que pasa?- la pelinegra suspiro y le dio la espalda a Inuyasha simulando estar viendo una imagen más interesante en la pared.- tienes problemas con Sesshomaru ¿es eso?-

-no… aun… estoy algo preocupada y quise hablar con mi mejor amigo-

-Rin, tienes cara de insomnio, a mi no me engañas, algo pasa- la pelinegra lo miro con los ojos aguados por las lagrimas sin derramar, Inuyasha apretó los puños lo mejor que pudo, pero no contuvo el tono mordaz de su voz –ese imbécil… te… ¿te golpeo?¿te está obligando a cosas que no quieres?- su cuñada abrió los ojos indignada y negó efusivamente con la cabeza.

-¡por supuesto que no! El no es esa clase de hombre y tú lo sabes… desde que el y yo nos casamos acordamos no tener hijos… aunque yo quería tenerlos, pero él insistió que no, que aun no se sentía preparado para ser padre y yo acepte, empecé a cuidarme, pero… no se qué paso y ahora… estoy embarazada- sollozo y el ojidorado la abrazo para consolarla –Sesshomaru muy pronto se dará cuenta, ya tengo 3 meses… y si me dice que me deshaga de el yo…- no termino de porque un nuevo sollozo escapo de su boca.

-ssshh tienes que calmarte, si sigues llorando el bebe sentirá tu tristeza- ella asintió tomando inspiraciones profundas para calmarse –¿estás asistiendo a algún control?-

-si, desde que supe del embarazo, estoy tomando mis vitaminas y en estos días será mi primera ecografía, aparentemente todo va bien y por suerte no he tenido nauseas, aunque ya hay ropa que me empieza a quedar chica, además de que el vestido que compre Sesshomaru para la fiesta de beneficio de la empresa me queda algo justo y es esta noche.

-debes decírselo, aunque me cueste aceptarlo… él es tu esposo y es el padre de ese bebe y si te dice que te deshagas de él… solo llámame y yo con gusto le romperé la cara-

-¡oye! Gracias Inu… creo que vas a ser un buen tío-

*&*

Kagome se encontraba en el jardín con Miroku y con Sango, le estaban dando clases de historia y matemáticas, al parecer era buena para recordar hechos históricos pero muy mala con las operaciones algebraicas, a pesar de todo ellos consideraban que aprendía muy rápido y eso la motivaba.

-está mejorando considerablemente señorita, si seguimos así pronto tendrá el nivel para validar la secundaria-

-¿ustedes creen que estoy lista… para estar alrededor de otras personas?-

-claro que si, solo debes tener confianza-

-pero aun me da miedo estar alrededor de extraños, hace un rato tuve un ataque de ansiedad y … si no hubiera sido por Inuyasha yo…-

-tranquila, se que es difícil, pero poco a poco vas a ir dejando esas inseguridades de lado y para eso vamos a hacer algo-

Sango le explico de que se trataba, salieron de la casa dejando a Inuyasha ocupado con su cuñada en el estudio, era la primera vez que Kagome salía de casa con otra persona que no fuera Inuyasha, se sentía extraña mas no incomoda, el viaje fue algo largo, llegaron a un edificio de tres plantas color ladrillo.

-¿Qué es este lugar?-

-es un refugio para niños huérfanos- le explicaba Miroku, mientras entraban y se dirigían por un pasillo a una sala con amplios ventanales, adentro habían muchos niños jugando con toda clase de juegos didácticos, la sala era bastante acogedora, decorada con paredes de colores y montones de dibujos.-te preguntaras Kagome, esto que tiene que ver contigo ¿cierto?- la pelinegra le asintió a Miroku mientras seguía medio absorta viendo a todos los niños jugando.

-estos niños, al igual que tu, tienen heridas muy profundas, la mayoría han sufrido tanto o más que tu- la pelinegra abrió los ojos ampliamente, mirando a cada pequeño e imaginando que ellos a su corta edad habían sufrido los mismos horrores que ella, sintió que el pecho se le oprimía y que los ojos se le llenaban de lagrimas, Sango le dio un apretón de mano en señal de apoyo.

-¿Qué pensaste cuando los viste?

-yo… simplemente… pensé que son niños… se ven felices… normales-

-¡exacto! Ellos se han sobrepuesto a sus traumas… nunca van a olvidar, pero a todos se les ha ofrecido la oportunidad de un mejor futuro y han aceptado la ayuda la pregunta Kagome es ¿estás dispuesta tu?-

Esa pregunta la puso a pensar, Inuyasha, Miroku y Sango estaban dándole lo mejor de sí mismos para ayudarla, ella no podía vivir asustada, sin control y dependiente de los otros… en ese momento un pequeño niño de unos 8 años, con rasgos occidentales y una espesa melena rojiza se acerco corriendo hacia ellos.

-¡Sango! ¡Miroku! ¿Dónde dejaron al tonto de Inuyasha?-

-¡Shippo! Esa no es forma de dirigirte, además tenemos visitas- el pequeño en seguida dirigió su mirada esmeralda a Kagome.

-ohh… bella señorita permítame y me presento- se coloco frente a ella e hizo una muy educada reverencia. –soy Shippo vengo de Rusia y si me llevas a casa seré el hijo perfecto- miro al pelinegro al tiempo que le susurraba un ¿lo dije bien Miroku?

-¡Shippo! Ella no ha venido a adoptarte y tu Miroku deja de andar enseñándole esos discursos…-

-¿Qué? Solo le enseño cosas… ya sabes para que aprenda impresionar a las mujeres- la castaña miraba a su esposo con una ceja enarcada mientras Kagome se divertía con la situación.

-oohh ¿entonces a que viniste bonita?- el apelativo la hizo sonreír, dio un paso al frente y se agacho para estar a la altura del pequeño, le dio la mano y se presento.

-soy Kagome y… estoy aquí… para cuidarlos- el pequeño la observo y luego de unos segundos se lanzo a los brazos de la pelinegra dándole un abrazo-

-mucho gusto Kagome- ella quedo un poco sorprendida, ese día la habían abrazado 2 veces y se sentía también que se estaba empezando a acostumbrar a recibirlos.

-Shippo, porque no le muestras el lugar a Kagome-

-¡siiiii! ven Kagome y te presento al resto de la manada-

*&*

Rin se sentía mejor, después de hablar con Inuyasha, ambos habían ido al parque que estaba cerca y recordaron viejos tiempos, llego al edificio donde vivía y parqueo viendo con alivio que su esposo aun no había llegado, se había demorado más de la cuenta con Inuyasha y tuvo que pasar corriendo a la peluquería, al menos ya su cabello y uñas estaban listos para la noche, solo le faltaba darse un baño y el maquillaje, entro a su apartamento y se apresuro a preparar la tina con esencias perfumadas, se recogió el cabello con una toalla, se desnudo y se metió en la tina, disfrutando de la temperatura y el agradable aroma, se relajo un rato sintiendo como sus músculos perdían la rigidez, luego de un rato sintió la voz de su esposo llamándola.

-¿Rin?-

-en el baño- la presencia de su marido lleno la estancia, se regodeo un poco viendo como el la recorría con la mirada-¿le gusta lo que ve señor Taisho?-

-mas que gustarme me complace, espero que cuando regresemos de la fiesta tengas la energía suficiente-

-los mismo para ti- vio como Sesshomaru se quitaba la chaqueta negra de su traje, se acerco a la tina inclinándose lo justo para darle un beso, poco a poco el beso fue subiendo de tono, sus lenguas danzaban dentro de sus cavidades y las manos del ojidorado cobraron vida propia al tocar la piel resbaladiza del cuello de su esposa, sin importarle mojar las mangas de su camisa. –si seguimos así no iremos a la fiesta- le dio un último beso y se separo de ella.

-¿fuiste a algún lado?-

-si… estuve en la peluquería- la observo un momento, apretó sus puños fuertemente y respiro profundo.

-me alistare en el otro baño… si sigo aquí, bueno ya sabes- le sonrió de lado mientras ella le guiñaba un ojo y le soplaba un beso, el salió de la habitación, entro al baño del pasillo y cerro con llave, saco del bolsillo su elegante iphone negro y observo el último mensaje que había recibido en la bandeja de entrada de su mail, era una foto de Rin en un parque abrazando a su hermanastro, apretó con la otra mano tan fuerte que los nudillos se le pusieron blancos, respiro profundo, se desnudo y se metió a la ducha, ya después ajustaría cuentas con su esposa.

*&*

Kagura miraba las fotos que Jakotsu había tomado, ella se había encargado de enviarlas al mail de Sesshomaru, según Naraku la mejor estrategia era ¨dividir y conquistar¨ de esa forma tendrían a todos donde querían esperaba que las cosas resultaran como su jefe las planeo. Ella apago la laptop y miro hacia la puerta del baño donde Naraku se alistaba para el baile de beneficencia, ella quería ir, pero él insistió en que era mejor ir solo, se levanto de la silla y recogió las prenda regadas en el piso, si no iba a ir con el al menos se divertiría con Bankotsu, por lo menos con el el sexo era más divertido, estaba terminando de colocarse la ropa, cuando Naraku vestido con smoking salió del baño.

-¿ya te vas querida?-

-no tengo más nada que hacer aquí… tú te irás a esa fiesta, yo buscare con quien seguir la mía-

-necesito que vayas a un lugar-

-¿a un lugar?-

-si… Bankotsu te espera allí… el te indicara como preparar todo, llevare a una invitada muy especial-

*&*

Rin se colocaba brillo labial antes de que bajaran de la limosina que los había llevado al lugar de la recepción , cuando Sesshomaru la vio no había parado de besarla apasionadamente cada vez que tenia oportunidad, casi habían hecho el amor en la limosina, reviso que su cabello siguiera luciendo como cuando salió de la peluquería y espero a que su marido como todo un caballero abriera la puerta de la limosina, Sesshomaru ofreció su mano y la ayuda a salir, el llevaba un smoking negro que lo hacía lucir como una estrella de cine en la alfombra roja de los premios de la academia, la pelinegra por su parte llevaba un vestido color marfil, strapless, con un drapeado en el pecho, haciendo resaltar sus senos que habían crecido un poco por el embarazo, ceñido al cuerpo hasta los muslos y caía más suelto hasta los tobillos, llevaba el cabello alisado y suelto, dándole una apariencia más joven, cosa que tenia al ojidorado mas ¨estimulado¨ que de costumbre.

-estas preciosa- la pelinegra le sonrió mientras la llevaba del brazo por la entrada del salón de eventos.

-tú también estas muy guapo, algo así como mi propia versión de Chris Hemsworth y Julian Mcmahon-

-¿Quiénes son esos?-

-son actores y son mis amores platónicos- el ojidorado enarco una ceja.

-para que quieres amores platónicos si me tienes a mí-

-ay Sesshomaru no te pongas celoso ¿sí? Más bien entremos que hace frio aquí afuera- él se dejo conducir por su esposa hacia dentro, saludando a la mayoría de los invitados, que eran inversionistas y acaudalados presidentes de las empresas asociadas, aunque para el saludar solo era dar un escueto ¨buenas noches¨ en cambio su esposa les preguntaba sobre sus vidas y cosas que él ni siquiera sabía, el salón estaba decorado con tonos blancos y dorados, habían globos de papel guindando desde el techo con luces amarillas por dentro, dándole un aspecto acogedor al lugar, los manteles blancos y dorados le daban sencillez y majestuosidad a la vez.

-eres la anfitriona perfecta- la pelinegra le sonrió de vuelta

-me halagas-

-Sesshomaru, Sra. Taisho, que placer saludar a los anfitriones del evento- ambos se giraron para encontrase con la desagradable figura de Naraku.

-Naraku… no pensé verte por aquí, que yo sepa la beneficencia no hace parte de tus gustos- el pelinegro de carcajeo ante la sinceridad el ojidorado, dirigió su mirada a Rin, evaluándola de arriba abajo, sonrió a ambos y se retiro, a Sesshomaru ese día le parecía de lo mas de extraño, primero la visita de su esposa a su hermano y ahora la presencia de ese hombre en el evento-Rin… podemos ir a la terraza, hay algo que quiero conversar contigo-

-está bien, ese hombre me da escalofrió… además, hay algo que quiero decirte- ambos se encaminaron hacia la terraza bajo la atenta mirada de Naraku, que sonreía abiertamente mientras tomaba el celular y hacia una llamada.

En la terraza Rin miraba entre nerviosa y extrañada a su marido, había adoptado una aptitud fría en cuanto cruzaron las puertas dobles a la terraza.

-¿Qué hacías hoy con Inuyasha?- la pregunta tan directa la sorprendió un poco, su marido no era alguien que tomaba ese tipo de actitud con ella.

-¿Cómo lo sabes?-

-¡simplemente responde!-

-acaso no puedo ir a visitar a un viejo amigo-

-sabes bien que no me gusta que veas a Inuyasha-

-es tu ¡hermano!-

-¡no lo es!- en ese momento la pelinegra pensó en gritarle la respuesta y que se enterara de una vez por toda sobre su embarazo… pero en ese preciso instante Jaken, el asistente de Seshomaru llego para avisarle que era hora de empezar con el evento. –seguiremos hablando después-

-¿hablar o discutir?- respondió la pelinegra enojada con la actitud de su marido, el solo le dio una de sus ¨miradas¨ y se fue junto con Jaken, no tardaron en inundársele los ojos de lagrimas y sin importarle el maquillaje empezó a sollozar.

-las mujeres hermosas no deben llorar-Rin enseguida dejo de sollozar y levanto la mirada al reconocer la voz que hacia estremecerse de miedo, Naraku estaba demasiado cerca y tendiéndole un inmaculado pañuelo blanco.

-no se moleste… iba ir al tocador, disfrute la velada- la pelinegra dio la vuelta, iba a dar un paso hacia el salón cuando sintió un pañuelo con un extraño y penetrante olor le tapo la cara y el mundo se volvió negro para ella.

Naraku la tomo en brazos y se escabullo por las escaleras que daban al jardín, muy pocas personas se percataron de su presencia, siguió el camino que lleva al parqueadero donde Jakotsu lo esperaba con la puerta de la SUV negra abierta, la depósito en el asiento trasero y salieron de ese lugar.

-¿Qué vas hacer con esta mujer Naraku? Si ya sabes donde esta Inu lindo y la estúpida de tu hijastra-

-ella solamente es el instrumento en contra de Inuyasha… así aprenderá a no meterse en mi camino-

 

Continuara…

 

Hoooooooooolaaaaaaa siii esta vez no me demore en traer la conti jujujuju... he estado juiciosa y aprovechando que no tengo trabajo me he puesto a la tarea de escribir y escribir, así que aquí esta la conti... aunque supongo que me van a querer matar con esto eh... pero bueno hay que seguir asesinando personajes, ya tengo fijados algunos nombres xD... espero que les guste y recuerden si me matan no habrá conti!

Muchisimas gracias por sus post, Mica y lin-1234, tambien agradezco a los que se pasan a leer y no dejan su huellita :miniojis:  :miniojis:  :miniojis:

Seguiré escribiendo, espero tráeles la conti pronto, cuídense mucho byeeeeeeee...


Este tema ha sido editado por froder: 08 May 2013 - 08:18 AM
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#48 Miko-Mica

Miko-Mica
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Escrito 02 April 2013 - 07:29 AM

No no no, muy muy muuuuuy mal!!!!!!

 

Si me matas a Rin te las vas a ver conmigoooooooo  :trabaja:  :trabaja:

 

Pobrecita y encima embarazada!!!!! Ese Naraku es un maldito  :golpe:

 

En fin Sindy como imaginarás quiero, no, exijo la conti!  :otra:

 

Nos vemos prontitooooooooo, besooooos :besitu:


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#49 dokuji.san

dokuji.san
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Escrito 06 April 2013 - 12:51 PM

que pasa ahora?  no me digas que matan a rin  :bua:  no ojala que no y ese tonto de seshomaru pero sigue siendo lindo,  :juas:

por favor continualo esta rebueno con decirte que apenas lo encontré me lo leí todo de una pero tu ultima actualización es del 2012  :bua:  :bua:  no porque nos abandonas asi no es justo queremos mas capitulos con mas drama, felicidad, problemas, romance y toda la cosa :miniojis:  yo se que tu puedes asi que te lo pido  :miniojis:  actualiza  :miniojis: 

 

:fan: por favor no nos abandones :fan:  

 

chaito  :bye:



#50 lindakagome08

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Escrito 08 May 2013 - 12:37 AM

Capitulo 16:
Kagome ayudaba a los niños del refugio a hacer manualidades, les repartió algunos materiales y ahora con las indicaciones de Yuka, la maestra encargada ayudaba a Shippo a terminar la de él, llevaba dos semanas asintiendo a ese lugar, ayudaba a las encargadas con los niños, les llevaba meriendas hechas por ella misma, había aprendido muy bien a hacer muffins decorados y a los niños le fascinaban y le habían cogido cariño por eso y de paso aprendía a mantener el control, había escuchado algunas de las historias de los pequeños, cada una igual o menos espeluznante que la suya propia, la que más la entristecía era la del pequeño Shippo, le había tomado mucho cariño y lo admiraba porque a pesar de todas las adversidades del pasado no se rendía ante nada, era muy tenaz y le encantaba verlo discutir con Inuyasha, luego de terminar unos curiosos títeres con calcetines de colores salieron al patio a jugar.
-oye Shippo-
-¿sí?-
-yo… quería saber… como… ¿Cómo te sentiste el día que tu padre murio?- el pequeño se detuvo al instante y la observo con el ceño fruncido.
-¿de verdad estas preparada para escuchar toda la historia?-
-si-
-Kagome… a pesar de mi edad he visto más del mundo de lo que tal vez tu hayas visto… tal vez no puedas soportar escuchar lo que te voy a contar, se que has pasado por una situación parecida…-
-quiero hacerlo, quiero escucharte… tal vez seas mi ejemplo a seguir- se sentaron en una banca alejada en el patio, Shippo puso una expresión de tristeza y Kagome instintivamente le coloco una mano en la espalda, el pequeño respiro profundo y empezó con el relato.
-Hace dos años vivía en Moscú, mi madre murió desde que era un bebe, así que siempre éramos mi padre y yo… él era… un estafador, de la peor calaña… sabes, lo vi tantas veces engañar, asesinar, agredir y asaltar personas frente a mí que me acostumbre a todo eso… al olor de la sangre y a ver morir a las personas- la pelinegra se sorprendió de la entereza que mostraba el pequeño mientras contaba el relato, sintió admiración por el…-me enseño a robar carteras, así que me volví algo así como su asistente, también vendía droga y botellas de pegamento, si lo aspiras por la boca produce alucinaciones… me hice adicto y así mi papa me controlaba… un día mi papa se metió con los que no debía, mafiosos rusos, son de lo peor… los estafo y se vengaron de él, a mi me torturaron y luego me obligaron a ver como lo torturaban, lo golpearon, electrocutaron-
Kagome se estremeció un poco al recordar los electrochoques, era una tortura espantosa.
-lo empalaron con una barra de metal, lo dejaron amarrado y empalado, se desangro hasta morir…-
-¿empalado?-
-¿no sabes qué es?- la pelinegra negó con la cabeza, el pequeño aspiro profundamente –empalar es cuando meten algo por tu trasero- Kagome abrió los ojos al imaginarse la degradación tan horrible que debió sufrir, tomo al pequeño y lo abrazo mientras derramaba las lagrimas que el pequeño se negaba a derramar –después de eso me tiraron en una calle llena de indigentes y prostitutas, quería aspirar pegamento, pero cuando estás en las calles tienes que pagar con algo… así que empecé a hacerles favores a las prostitutas, recados, comprarles droga y cosas así, hasta que la policía me descubrió o más bien Kouga, el amigo de Inuyasha, él fue quien me trajo aquí, al principio le hice la vida de cuadritos a ese tonto, pero con su ayuda, la de Sango y la de Miroku mejore- la pelinegra lo seguía estrechando entre sus brazos… Shippo había tenido una infancia difícil, el no debía conocer la crueldad de esa forma pero en ese lugar todos tenían las mismas heridas.
-no llores… eso no sirve para nada- Kagome sollozo mas fuerte al escucharlo.
-lo hago porque tu no lo haces… gracias por contarme tu historia Shippo- a lo lejos desde un ventanal el ojidorado observaba atentamente la escena, suponía por los gestos de su paciente que el pequeño le contaba su impresionante historia y le gustaba ver que ambos respondían positivamente.
-¿hemos hecho un buen trabajo cierto?- le dijo muy complacido Miroku, quien observaba a ambos al lado de él –es increíble el cambio que hemos logrado en la señorita Kagome… no es la misma de hace un mes-
-es cierto, ahora caigo en cuenta que ha pasado tanto tiempo desde que la sacamos de ese lugar, han pasado tantas cosas… Kouga quiere que vayamos a su oficina, me parece buena idea dejaremos a Kagome en casa y luego veremos que tiene el tonto ese para decirnos.
 
                                                                                   *&*
 
Se despertó sintiéndose mareada… miro hacia arriba encontrándose con la lámpara fluorescente, no sabía si era de día o era de noche, llevaba dos semanas en ese lugar y no sabía las intenciones de Naraku, tenía miedo de confesar su embarazo, pero al ver que se proponían drogarla les había informado sobre su estado, enseguida la habían encerrado en una habitación y solo le mandaban las comidas, las cuales tenían un sabor extraño, pero aun así las comía, aun si después las terminaba devolviendo en el escusado que se encontraba en una esquina… aun llevaba el mismo vestido, se sentía un tanto incomoda, le apretaba y en esos días su vientre había empezado a hincharse.
-Sesshomaru… perdóname…- un sollozo se escapo de sus labios, no quería llorar por temor a hacer daño al bebe pero tenía miedo de no volver a ver al hombre que amaba, al único que había amado… el que siempre seria dueño de su corazón y el padre de su hijo –tengo que ser fuerte- en ese instante la puerta se abrió dejando ver la figura del detestable Naraku, vestido como siempre de negro y de esa mujer, la tal Kagura.
-veo que estas despierta…tu esposo está poniendo a Tokio de cabeza buscándote… hoy lo llamaras… le dirás que para ser libre necesitas que traiga a mi hijastra, aquí sin policías… convéncelo de que lo haga.-
-¿y si me rehusó?- Naraku sonrió perversamente mostrándole un pequeño frasco de vidrio y una jeringa.
-¿sabes qué es esto?- ella negó con la cabeza al tiempo que él le daba el frasco para que leyera el nombre.
-Misoprostol… misoprostol-
-es un abortivo… muy eficaz y tal vez mortal para ti ¿Cuántas semanas tienes… 20?- la pelinegra abrió los ojos enormemente y negaba con la cabeza, mientras Naraku reía maliciosamente mientras le daba un celular, ella lo agarro con la mano temblorosa, dudo un poco pero luego aspiro una bocanada de aire y marco el numero que se sabía de memoria…
-¿Sesshomaru? Soy yo-

*&*

Los doctores llegaron a las oficinas de la interpol, pasaron por un riguroso escaneo de seguridad antes de seguir al área administrativa, Kouga los estaba esperando.
-ya que están aquí, no hace falta que demos tantos rodeos, seré directo… Rin ha sido secuestrada-
-¿Qué?-
-apenas me entere hoy, al parecer tu hermano anda moviendo cielo y tierra por encontrarla o al menos eso estaba haciendo, hace unos días dejo de llamar al departamento de policía y simplemente pidió que dejaran de buscarla, por eso el caso paso a mis manos-
-¿Por qué Sesshomaru haría algo así?- el ojidorado no entendía la aptitud tan extraña de su hermanastro, aunque de el todo se podía esperar.
-no se… ayer lo entreviste para que me contara su versión de los hechos… y déjame decirte que tiene un pésimo humor-
-¿desde cuándo desapareció?-
-desde hace 16 días exactamente, durante la fiesta de beneficencia de las empresas Taisho- Inuyasha arrugo el entrecejo y golpeo la mesa con un puño preguntando porque no se había hecho nada al respecto – al principio el mismo pensó que se trataba de una pelea, ambos discutieron en medio de la fiesta y al no verla pensó que se había marchado a casa, cuando llego y no la encontró empezó a buscarla, volvió al salón y con los videos de vigilancia constataron que fue secuestrada, dio aviso a la policía, ayer por la tarde retiro la denuncia y por eso el caso paso a mis manos- el moreno tomo un sobre de manila de la meza y se lo extendió a Inuyasha, el ojidorado lo tomo, en el estaban unas fotos, eran él y Rin hablando en el parque.
-¿de dónde salieron estas fotos?-
-hackeamos la cuenta de correo de tu hermano, alguien se las envió el mismo día de la fiesta- Inuyasha miro las fotos hasta que llego a una tomada de las cámaras de seguridad del salón de eventos, en la foto un hombre con tarje llevaba por un pasillo a una mujer en brazos, le daba la espalda a la cámara, así que no se apreciaba su rostro, paso la otra foto, era del parqueadero donde la introducían en una SUV negra, otra vez el hombre de traje le daba la espalda, pero la mujer que estaba del otro lado si la reconoció.
-¡Kagura! Fue Naraku, ese desgraciado de la llevo-
-tenía mis sospechas… ahora tenemos que encontrar a tu hermano, tengo el presentimiento de que hará justicia por su propia mano si no lo hacemos- los doctores salieron de las oficinas muy pensativos y preocupados, sobretodo Inuyasha, tenía miedo que Naraku le hiciera daño a Rin mas en el estado que ella se encuentra, ahora se preguntaba si ella tendría tiempo de decirle a Sesshomaru sobre el embarazo, estaba tan ensimismado que no fue capaz de manejar, Miroku lo hizo y en menos de lo que esperaba estaba frente a la casa de su madre.
-¡Inuyasha!- Izayoi salió presurosa junto a una Sango con cara de preocupación.
-¿Qué pasa?-
-¡se la llevo!- el ojidorado miro a Sango que estaba más calmada buscando una explicación.
-Sesshomaru… vino y se llevo a Kagome-

*&*

La pelinegra iba en el auto con el hermanastro de Inuyasha, era tan diferente a su doctor, repaso mentalmente las imágenes de ese día, la revelación de Shippo, el momento en que Sesshomaru llego a casa de Izayoi…
Flash-back
-Kagome estas haciéndolo estupendamente en el refugio, los niños te adoran, sobretodo Shippo-
-¿tú crees?- Sango asiente, mientras terminan de recoger la mesa, alguien toca la puerta insistentemente, Izayoi salió presurosa y detrás de ella Sango y Kagome.
-¿Sesshomaru? ¿Qué haces aquí?- la pelinegra miro con temor la imponente figura, era muy parecido a Inuyasha, mismo color de cabello y ojos, pero sus facciones eran muy aristocráticas y frías.
-¿Dónde está ese estúpido de tu hijo?-
-¡deberías ser más respetuoso con el! Al fin y al cabo son hijos del mismo padre…-
-¡no me lo recuerdes! Además es un estúpido, por su culpa Rin está desaparecida!- Kagome reconoció el nombre de la cuñada de su doctor… eso quería decir que este hombre era el esposo de Rin…
-¿Qué le paso a… a Rin?- pregunto la pelinegra atrayendo la atención del ojidorado, el entrecerró la mirada evaluándola, entro apartando bruscamente a Izayoi.
-¡tú!… vienes conmigo-
-no te lo permitiré- Sango se interpuso e intento agarrar a Kagome pero Seshomaru la jalo y le apunto con un arma en la cabeza a la pelinegra, paralizando a Sango y a Izaoyi, el ojidorado tomo a Kagome con fuerza por el brazo y se la llevo.-
Fin del flash back.
Aun no sabía a dónde se dirigían, tenía miedo, ese hombre era como el hielo en persona, se atrevió a preguntarle a donde iban y no le dijo nada…
-¿adónde me lleva?-
-al lugar de donde nunca deberías haber salido- Kagome abrió mucho los ojos y empezó a negar aterrada… -por tu culpa ese maldito de Naraku tiene a Rin y si él le hace daño, tu pagaras por eso-
-no… ¡por favor no me lleves con él!- Kagome se abalanzo a tomar el volante para intentar hacer perder el control del auto, pero Seshomaru era más fuerte y la tomo de la mano, inmovilizándola, freno bruscamente y la miro con rabia.
-¡está embarazada! Me lo dijo… ese malnacido la va a hacer abortar si no te llevo con el- la pelinegra se quedo fría al escucharlo… sabia de lo que Naraku era capaz, las lagrimas no tardaron en salir, sintió que las fuerzas la abandonaban y que sus ánimos se iban por el suelo… ella no podía permitir que dos vidas que no tenían nada que ver pagaran por su culpa y luego de susurrar un tímido está bien continuaron con el camino… no fue para nada como el que hizo con Inuyasha cuando escapo de ese lugar, el no se detuvo ni un instante, trato de dormir pero el sueño simplemente no llegaba, en unas horas llegaría de nuevo junto a ¨el¨... el miedo se extendió como un manto sobre ella, respiro hondo y trato de trazar un plan, sabía perfectamente cuales eran las intenciones de su padrastro.
-el no los va a dejar salir con vida- Sesshomaru no la miro, siguió manejando, ella respiro una vez más y se sintió valiente para continuar hablando-a él le gusta manipular a los demás… sospecho que tal vez nos obligue a hacer algo que no queremos- el ojidorado la miro de reojo sopesando las palabras de la pelinegra, le parecía un poco insignificante, tímida y definitivamente enferma, pero tenía un punto y además ella conocía a su padrastro mejor que nadie.
-que sugieres, dejarte libre no es una opción-
-eso… lo sé… pero pienso que debemos pedir ayuda a Inuyasha… el me saco de las garras de mi padrastro una vez y estoy segura que lo hara dos veces por Rin-
-¿enserio crees que estabas segura en casa de Izayoi?- la pelinegra abre los ojos impresionada… -si… el bastardo de Naraku averiguo dónde estabas… solo necesitaba a alguien que hiciera su trabajo por él, obligándome con el secuestro de mi esposa-
-eso no… eso…-
-además no confió en Inuyasha, lo mejor es aprovechar las oportunidades- la pelinegra vio como estiro el brazo a la guantera del carro, la abrió y saco un pequeño artefacto, le presiono un pequeño votos y salió la pinta de un cuchillo muy filoso.-toma, úsalo como lo creas conveniente, yo lo único que quiero es sacar a mi esposa de ese lugar- Kagome dudo un momento antes de tomarlo, presiono viendo varia veces como la punta del cuchillo entraba y salía del artilugio, lo guardo en uno de sus bolsillos y pensó en la forma de usarlo y contra quien…

*&*

-¡maldición!- decía Inuyasha frustrado a la vez que le daba un golpe a la pared, todos se habían reunido alrededor de la mesa de la sala mientras esperaban que Kouga trajera noticias.
-fue mi culpa-
-Sango… no digas eso, el tenia un arma- ella arrugo el ceño y negó con la cabeza, se levanto del sofá y se encerró en el baño más cercano, Miroku la iba a seguir pero en ese momento llego Kouga, se sentó de nuevo en la silla, el ojiazul los saludo a todos con un movimiento de cabeza, la muerte de áyame lo tenía con un aspecto terrible, ciertamente se veía más delgado, la barba descuidada, el cabello más largo y profundas ojeras, Inuyasha lo observo y le da una significativa mirada a lo que él respondió negando con la cabeza.
-hemos perdido el rastro de Sesshomaru, al parecer no se dirigen a Honshu, aun así mi equipo sigue investigando y en unas horas tendré noticias… estuve en contacto con la hermana de Kagome, Kikio, al parecer alguien ha intentado burlar el sistema de seguridad de su casa pero no han podido entrar… ha estado recibiendo llamadas anónimas y notas, no es la primera vez que le pasa, pero al parecer Naraku disfruta con ese juego.- expuso Kouga algo preocupado, Inuyasha apretó los puños y la mandíbula, se sentía frustrado, quería correr a donde fuera y traer a Kagome y a Rin de vuelta.
-esta desequilibrado, tanto que disfruta de torturar y hacer sufrir… no podemos permitir que todo el trabajo que se hizo con Kagome se pierda- dijo un preocupado Miroku, que dejaba de ver por el rabillo del ojo hacia la dirección en que se fue su esposa.
-¡necesito hablar con Kikio!-
-ella ya sabe de la desaparición de Kagome, al parecer va a tomar cartas en el asunto… me ha pedido que no interfiriéramos- el ojidorado apretó los puños, el no confiaba en Kikio, no quería quedarse de brazos cruzados, pero ahora mismo no era el momento, no sabían a donde se había llevado su hermano a Kagome, dudaba mucho que regresaran a Honshu… debía esperar y la certeza de eso lo frustraba, solo esperaba que Kagome estuviera bien.

*&*

Rin se sentía un poco mareada, la sacaron del lugar donde la tenían, con la cabeza encapuchada y amarrada de pies y manos, la metieron en un auto, a juzgar por el tamaño parecía una van, hacia aproximadamente 15 minutos llevaban recorriendo, no sabía dónde estaba, si aun estaban en Tokio, de repente el auto se detuvo, la puerta corrediza fue abierta bruscamente y ella fue sacada del auto sin ninguna delicadeza, como pudo subió unas escaleras, entrando, era un lugar enorme a juzgar por el eco de los pasos.
-¡sientate ahí!- La capucha fue retirada al tiempo que la empujaban en un enorme sofá tapado con una manta blanca, miro alrededor, estaba oscuro, era la sala de una gran mansión que había conocido mejores épocas… todo estaba deteriorado, sucio y cubierto por mantas blancas, Naraku, Kagura y ese hombre, el tal Bankotsu estaban ahí, callados, paseándose por todo el lugar, luego de unos minuto el ruido de otro auto llego a sus oídos, la pelinegra sintió su corazón latir con rapidez y un corrientazo en el vientre, parece que su bebe era consciente de que su padre había llegado… vio como su marido entro a la estancia jalando por el brazo a Kagome, en ese momento deseo tener un espejo y su estuche de maquillaje, debía verse fatal, Kagura se acerco a ella agarrándola con fuera de la necesaria por un brazo para levantarla…
-veo que cumplió las ordenes al pie de la letra, señor Sesshomaru… obviamente usted es un poco más diligente que su hermano- Kagome estaba aterrada, ver la figura de su padrastro después de tanto tiempo la lleno de pánico, sabía que la haría pagar, la miro de arriba abajo apreciando el cambio en su aspecto –Kagome, kagome… parece que la libertad te sentó bien ¿disfrutaste lo suficiente?-
-¡maldito! ¡No te saldrás con la tuya!- grito envalentonada la pelinegra, Naraku se asombro un poco y Bankotsu abrió los ojos sorprendido.
-así que también aprendiste a desafiarme- Naraku hizo un gesto hacia Rin –Kagura, escóltalos al salón, señor Sesshomaru, suelte a mi hijastra y siga a su esposa y a Kagura al otro lado, espero que haya sido agradable de su parte hacer negocios conmigo- el ojidorado hizo lo que Naraku le pidió y siguió a la desagradable enfermera, dejando a Kagome, se sentía mal por eso, pero su esposa y su hijo no nato eran más importantes…
Continuara…
Hooolaaa... si se que es demasiado tiempo pero el capi estaba listo desde hace semanas y no había podido publicarlo porque no tenia inter :P
Como dato curioso, el Misoprostol, mejor conocido como cytotec, es un abortivo bastante conocido y que se vende muchas veces indiscriminadamente en el mercado, se recomienda usarlo antes de que la madre cumpla 12 semanas de gestación ya que después puede resultar mortal para la madre... esto para que entiendan el objetivo de Naraku en la historia.
Como siempre muchisimas gracias por sus post :miniojis:  :miniojis:  :miniojis: , me encanta saber que les gusta la historia y ahí poco a poco ir publicando los capis, espero que les guste, cuídense byeeeeee


Este tema ha sido editado por froder: 08 May 2013 - 08:17 AM
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#51 inuyasha-j

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Escrito 17 June 2013 - 01:04 PM

wow pobre kagome la dejaron con ese maldito osea que le pasa a naraku lo amo si porque es muy lindo para odiarlo jajajajaj por favor continualo esta buenisimo y perdon por la demora en comentar ya que tenia bastante tiempo que no entraba al foro gomene pero aun asi aqui estoy  :loca:


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#52 lindakagome08

lindakagome08
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Escrito 13 July 2014 - 11:13 PM

Capitulo 17:

Ambos siguieron a la desagradable enfermera, Rin se mantenía cabizbaja, sentía la tensión en su esposo y no sabía cómo responder a eso, sentía unas enormes ganas de llorar, por su parte Sesshomaru se encontraba en una gran batalla moral, pensó que el rescatar a su esposa con vida y entregar a la chica sería suficiente pero el sentimiento de culpa no lo dejaba, miro a su lado a su esposa que iba cabizbaja, tomo una de sus manos y la miro significativamente, ella le sonrió y apretó su mano, el ojidorado tomo una respiración profunda y antes de que kagura se diera cuenta, saco su elegante iphone negro y envió un mensaje, solo esperaba que quien lo leyera supiera qué hacer con él.

*&*

-Kagome, Kagome parece que has aprendido muchas cosas junto al Doctor Taisho- le susurro Naraku cerca de su oído, lanzando escalofríos de pánico a la espalda de la pelinegra, Bankotsu se coloco delante de ella y le sujeto la barbilla con fuerza.

-¿qué favores le estaras haciendo a ese medicucho, para que te defienda de esa manera?-

La pelinegra se sintió indignada, intento darle una bofetada, pero Bankotsu fue más rápido y atrapo su mano con fuerza.

-¡eres un desgraciado! ¡suéltenme!-

-parece que nuestro pajarillo ha recuperado las alas me gusta-

-¡ustedes son una vergüenza para la medicina!- ambos se carcajearon y se alejaron de la chica, ella se sintió aliviada y envalentonada, se sorprendió de que el miedo no le hubiera cerrado la garganta, se sintió bien al pensar que estaba empezando a sanar y no iba a permitir que esos dos arruinaran lo que Inuyasha con esmero la había ayudado a conseguir.

-sabes Kagome me has traído muchos problemas, Kikio no aparece, te escapaste, te has recuperado eso no me conviene, empecé a buscar uno de tus puntos débiles y que sorpresa me lleve al darme cuenta que tus abuelos no estaban donde deberían pero como todo plan siempre dejan un cabo suelto- la pelinegra palideció al recordar a su hermano menor Souta
-Souta está a salvo-
dijo una voz que Kagome conocía perfectamente, su hermanastra Kikio, apareció por la puerta, Naraku la observo como si fuera un fantasma -Souta está conmigo, estoy aquí Naraku ¿no era eso lo que querías? Llamar mi atención, aquí estoy.-

-como siempre tan hermosa y desafiante, ¿vienes a rescatar a Kagome?- La mayor de las Higurashi le dio una mirada fría y vacía a Kagome, la pelinegra sintió escalofríos de solo ver esa mirada, era su imaginación o su hermana la acababa de ¨matar¨ literalmente con esa mirada

-vine a acabar con un problema que me está costando mi tranquilidad y mi libertad- miro a Naraku con fría determinación mientras que de su abrigo negro sacaba un arma y apuntaba contra Naraku. me quitaste mi empresa, mi casa y mi fortuna, mataste a mi padre y te la has pasado persiguiéndome ¿enserio pensaste que me encontrarías? ¿Enserio pensaste alguna vez que estaría lo suficientemente loca como para casarme contigo?-

-kikio, siempre sabes cómo sorprender a un hombre- metió su mano dentro de su pantalón y saco un cuchillo, Bankotsu hizo lo mismo y trato de acercarse a la pelinegra para tomarla como escudo pero ella fue más rápida y corrió tras Kikio.

-un paso adelante y no dudare en disparar-

-yo que tu mejor bajo esa arma- la mayor de las higurashi miro por el rabillo del ojo para ver a Kagura apuntando con un arma a Kagome, entrecerró la mirada y bajo el arma, miro a su enemigo que por tantos años la busco incansablemente sonriendo triunfantemente, inspiro profundamente, lo mejor era esperar

*&*

El celular de Inuyasha vibro, no quería ver de qué se trataba, Kouga y el habían pasado la tarde investigando, habían hallado el auto de Seshomaru por medio de las cámaras del tránsito, al parecer se dirigían al norte de la ciudad, el ojidorado miro su teléfono, era un mensaje de whatsapp de un número desconocido, arrugo en entrecejo y abrió la conversación, se sorprendió enormemente al mirar el contenido del mensaje
¨Antigua Mansion Higurashi, S.T¨
-claro que mejor lugar para torturarla que ese- le mostro el mensaje a Miroku y a Kouga y se encaminaron para ese lugar solo rogaba porque no fuera tarde.
*&*

Bankotsu había amordazado a Kikio a una de las sillas mientras Naraku sostenía a Kagome, apuntándola en el cuello con un cuchillo.

-que bien hueles mi pajarillo definitivamente el Doctor Taisho hizo un excelente trabajo, lástima que lo vayamos a echar a perder- dicho esto la lanzo en el mueble más próximo, tirándose encima de ella e inmovilizando sus poderosas piernas, mientras que Bankotsu terminaba con Kikio, Naraku trataba de quitarle la chaqueta y la camiseta a la pelinegra, pero ella forcejeaba y lo rasguñaba, el golpeo en el rostro en repetidas ocasionas, aturdiéndola un poco

-¡maldita! Vas a ver te voy a enseñar a no desafiarme.- tomo el cuchillo y corto rápidamente la camiseta, dejando al descubierto el sostén deportivo de Kagome, enseguida tomo uno de sus senos estrujándolo fuertemente, la pelinegra empezó a gritar del dolor ya removerse más fuerte, se concentro y le conecto un rodillazo en la entrepierna -¡estúpida! Me las vas a pagar - la tomo del cabello y la golpeo una y otra vez con el puño cerrado, la pelinegra quedo desorientada y mareada, sintió como era arrastrada por el cabello hasta lo que parecía ser el otro salón.

-¡deeejamee!- Naraku sonrio al verla suplicar.

-esto es solo el comienzo querida de tu regreso al sanatorio- la golpeo de nuevo en el rostro, ella sintió como luces de colores centellaban frente a sus ojos, luego dolor y luego oscuridad
*&*

Rin observaba a su esposo, siempre admiraba su aplomo en situaciones difíciles
-sesshomaru perdóname- el giro su mirada dorada hacia ella, lo vio suspirara y negar con la cabeza.

-no es tu culpa Rin el destino juega con nosotros, ahora solo importa salir con vida de aquí.-

El miro a su esposa, miro su vientre con el asomo de embarazo, ¿miedo? Estaba aterrado, ¿Cómo iba a ser padre? Ni siquiera había tenido un buen ejemplo, no sabía nada de bebes, en su vida había tenido contacto con uno, no se llevaba bien con su medio hermano ella lo miraba temerosa con sus grandes ojos marrones, tomo una de sus manos entre las suyas y la beso con amor y devoción a veces no entendía como alguien como ella podía adorarle con tal devoción, cerró los ojos un segundo, la jalo hacia sí y beso la base de cabeza.
-perdóname por todo- Rin lo miro asombrada jamás pensó escuchar a su esposo disculparse
-no tengo nada que perdonarte ahora solo quiero salir de aquí.-

*&*


Inuyasha se sentía nervioso no sabía que trama el monstro de Naraku en contra de Kagome a lo largo de los años se había encargado de hacer su vida miserable, la pobre pago por una venganza solo porque comparte un vinculo sanguíneo con su padre miro el camino que llevaba a los terrenos de la antigua mansión, se veía tenebroso, oscuro, no había señales dentro de la casa de que estuviera habitada, excepto por los autos que estaban parqueados a un lado de la casa, dejaron el auto oculto tras los arbusto del camino de la entrada, caminaron sigilosamente tras Kouga, desde las ventanas no se podía ver nada, las cortinas estaban corridas, el ojidorado vio una ventana de la se filtraba algo de luz, miro y se encontró con una imagen desagradable, una cosa era ver las cicatrices y escuchar la historia de Kagome, pero ver como esos desgraciados la desnudaban, iba a saltar por la ventana cuando Kouga lo intercepto, lanzándolo al suelo e inmovilizándolo, tuvo que retenerlo junto con Miroku, aun así el peliplateado seguía forcejeando.
-shhhh tranquilo esperemos el momento oportuno-
*&*

Se sentía mareada, alguien estaba tratando de quitarle su sostén deportivo, estaba descalza trato de poner resistencia y abrir los ojos para saber que pasaba escucho las voces de Naraku y Bankotsu hablaban de ella

-mira nada mas Naraku- dijo Bankotsu cuando consiguió quitarle el sostén.
los moretones ha desparecido y algunas marcas también además ha ganado peso- esto lo dijo estrujando los senos de la pelinegra sobre la piel desnuda, ella se congelo en ese momento las manos del pelinegro recorría con descaro y brusquedad su cuerpo, trato de bloquear las imágenes pero estas simplemente aparecieron en su mente su vida en El Sanatorio, que hasta hace unas horas le era casi lejana volvió a ella como si nunca hubiera salido de ahí, sintió que algo le punzaba la cadera, era molestoso y entonces recordó la navaja que el hermano de Inuyasha le diera momentos antes de llevarla, no lo pensó dos veces, con lentitud mientras Bankotsu mordía su cuello bruscamente hasta dejar marcas rojas agarro la navaja de la pretina de su pantalón, se atrevió a abrir los ojos, su padrastro los miraba mientras se agarraba lascivamente su abultada entrepierna, lo miro fijamente esperando por un momento Naraku cerró los ojos mientras intentaba sacar su erecto pene en ese momento Kagome no lo pensó mas y mientras Bankotsu besaba asquerosamente su clavícula le enterró la navaja en el cuello con tanta fuerza y girándola, que cuando la saco un chorro de sangre salpico su pecho.


-¡MALDITAAAAAA!- Bankotsu cayó al suelo agarrándose el cuello y retorciéndose del dolor - Na naarakuuuu me me- no pudo terminar la frase, el gran charco escarlata se extendió bajo el, bajo la atenta mirada de ambos Kagome se paralizo un poco en shock
-vaya así que la gatita tenía un arma escondida- Naraku pateo descuidadamente el cuerpo de Bankotsu, se acerco a la aterrada figura de la pelinegra que aun estaba sentada en el sofá no tienes escapatoria- saco un arma y apunto directamente a ella tus ganas de sobrevivir no van a dejar que dejes que te dispare vas hacer lo que yo quiera y luego seguiré con la perra de ¡tu hermana!- en ese momento el sonido de vidrios quebrándose llego a los oídos de la pelinegra, aun estaba demasiado conmocionada para siquiera atreverse a quitarle la vista de encima a su padrastro.
Todo paso como una película muda para Kagome, Naraku fue golpeado y desarmado hubo una discusión, alguien grito desde las escaleras, se sentía aturdida, la imagen de Bankotsu muerto en el suelo, Naraku peleando con alguien, parecía ser alguien que ella conocía, imágenes de golpes, violaciones, maltratos se mezclaban en su mente como una película antigua, alguien le coloco algo encima de los hombros, se sentía como si no estuviera en ese lugar, habían amarrado a Naraku, Kagura estaba esposada, Bankotsu tenía una sabana encima y alguien le hablaba a su derecha, pero era como si el sonido hubiera desaparecido y el sonido de las sucias palabras pronunciadas por los seres que más daño le hicieron las reemplazaran era tan confuso miro hacia todos lados, habían policías, todos estaban ocupados, había una sombra en la ventana faltaba alguien, trato de hablar pero no podía, tenía un nudo en la garganta y la respiración se le atascaba la sobra tenía un arma y apuntaba directamente a Inuyasha que le daba la espalda, oyó el sonido y se lanzo, solo se movió y luego el mundo desapareció

Continuara...

Hoolaaa volvió la desaparecida... después de 1 año xDDD... siii lo se, no tengo perdón después de dejar tanto tiempo tirado el fic, pero tengo un trabajo bastante absorbente y eso casi no me deja tiempo libre, hoy decidí terminar este capi y publicarlo, estoy trabajando en el próximo y no diré para cuando lo tendré porque conmigo no se sabe jejejeje...

espero que les guste, agradezco sus comentarios, a pesar de que no me paso mucho por aqui, también a las que agregan la historia como su favorita, se siente bonito ver esas alertas jejejeje... les mando un besote y un mega abrazo! a los que leen y no dejan su huella también y espero que el capi cumpla con las expectativas cuidense...

Byeeeeeeeee... :quetecomo:
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#53 *Wendy-Gwendolyin*

*Wendy-Gwendolyin*
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Escrito 19 July 2014 - 02:09 AM

Valió la pena la espera, seguiré esperando por el próximo cap


*^_^*

#54 inuyasha-j

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Escrito 05 September 2014 - 01:30 PM

ohhh dios ese naraku por poco y le hace algo a kagome ahhhh 

no te demores tanto tiempo  en publicar los capi porfaaaa :miniojis: 


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#55 lindakagome08

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Escrito 16 February 2015 - 06:25 PM

Capitulo 18:

Inuyasha se sentía culpable… se supone que era su obligación cuidar de ella… y ahora estaba en coma… miraba el cubículo donde se encontraba… pálida, llena de tubos y cables, el pitido constante, miraba el monitor y veía sus signos vitales, como medico sabía lo que significaba y las posibilidades de infecciones, paros respiratorios y la degradación de su cuerpo por la inactividad no abandonaban su mente y luego estaba la impotencia… todos sus conocimientos en medicina en este momento… no servían para nada.

-hable con ella… no se imagina la cantidad de milagros que obra la voz de un ser querido- el ojidorado miro a su lado, una mujer que no tenía la indumentaria habitual de las Unidades de Cuidados Intensivos, le devolvió la mirada, el frunció el ceño y miro de nuevo a su paciente, según los libros el estado de coma no permitía comunicación con el interior ni con el exterior, volteo para decirle algo a la mujer pero esta ya se había ido, sacudió la cabeza y se acerco a la camilla, tomo la mano de la pelinegra, tenía una intravenosa , estaba bastante pálida y la sentía tan pequeña y frágil…

-Kagome…- se sintió algo ridículo y estuvo a punto de dar media vuelta y salir, pero no lo hizo, tomo una profunda inspiración y consiguió hablar…

-despierta… todos te extrañan, sobretodo el pequeño Shippo, llevas dos semanas aquí,  yo… ¡eres una tonta! Nunca debiste… ahh yo… ¡debería estar ahí!- miro el cuerpo de la pelinegra y le dio un beso en la mano antes de salir de la unidad.

Su celular sonó en ese momento y sonrió al ver quien era…

-hola pequeña-

-¡hola Inu! Tengo antojo de café helado y no le puedes decir que ¡NO! A una mujer embarazada…-

-está bien… nos encontramos en el café que está cerca al hospital, en 20 minutos ¿sí?-

-no seas tonto, estoy aquí abajo, te espero en la entrada- Inuyasha se quedo perplejo, vaya que las hormonas estaban transformando a Rin en una copia de Sesshomaru, tomo el ascensor y al llegar a la entrada la vio, su vientre estaba más notorio y al verlo se acerco y lo saludo efusivamente.

-hola tontito- el ojidorado sonrió y la abrazo cuidando de no aplastar su barriga.

-hola preciosa-

-¡me tienes olvidada! Enserio me toco obligarte a que me invitaras- el ojidorado observaba como un adorable puchero se instala en su boca, le ofreció su brazo y juntos salieron…-¿Cómo  está Kagome?-

-bueno… sigue igual-  Rin apretó su antebrazo y juntos se dirigieron al café, ubicaron una mesa alejada, hicieron sus respectivos pedidos, la pelinegra miraba atentamente a su cuñado, se le veía triste y algo desencajado…

-Inu… creo que Kagome te importa más de lo quieres admitir… ¿o me equivoco?-

-es… no se… a ti no puedo mentirte… esa noche sentí que una parte de mi se desmoronada…

Flash-back

El ojidorado entro al momento que vio que Naraku iba a lanzarse sobre su paciente, cayó encima de  el golpeándolo certeramente en la mandíbula.

-¡malditooo! No te atrevas a ponerle un solo dedo encima, miro hacia ella un momento… estaba en shock, Miroku le había colocado una manta en los hombros para proteger su desnudez, agradeció mentalmente el gesto de su amigo, se concentro en su enemigo y lo redujo al suelo, cuando él y Kouga estaban  punto de esposarlos un grito proveniente de las escaleras lo hizo mirar hacia ese lugar, era Kagura y con su arma apuntaba a Rin…

-¡si no lo sueltas disparare!- grito fuera de si la mujer.

-Kagura… déjala… ya ha pasado mucho y ella no tiene nada que ver…- la pelinegra miraba a su cuñado con los ojos asustados, aunque no derramaba una sola lagrima…

-no puedes dispararme… ¿Qué vas hacer Inuyasha?- el ojidorado iba abrir la boca cuando una sombra  aparecía desde la espalda y golpeaba a la castaña en la cabeza, Rin tuvo que agarrarse de la baranda para evitar ceder ante el peso de Kagura,  miro hacia la sombra de su marido que le tendió la mano y la ayudo a colocarse de pie, la abrazo fuertemente y la cargo en brazos para ayudarla a bajar de la escalera, Inuyasha no perdió de vista a la pareja, tanto que no se dio cuenta de que alguien lo empujaba, solo el sonido del disparo lo alerto, volteo y vio a Hakudoshi apuntándole, con los ojos bien abiertos y expresión asustada.

-¡imbeciiiil!-  le grito Naraku, Inuyasha observo el cuerpo de Kagome en el suelo, por un momento el sonido a su alrededor pareció apagarse, el solo podía ver la mancha de sangre extendiéndose rápidamente…

Fin del Flash-Back.

-Inu… creo que tus sentimientos por ella son más fuertes.-

-no se… estoy confuso… todo lo que pasamos, ya no siento que ella sea solo mi paciente…-

-y creo que ella también siente algo, dio su vida por ti- Inuyasha miro a su cuñada tratando de sopesar la posibilidad de que Kagome estuviera enamorada de el… y si lo estaba ¿Qué futuro les esperaba? Ella no podía llevar una vida normal en mucho tiempo, aunque había cambiado mucho desde que la conoció…  aun no estaba lista, si quería quedarse con ella debía ser paciente, la verdadera pregunta era ¿estaba dispuesto a aguantar?-

-Inu… sabes me alegro que sientas algo por Kagome… te merecías olvidar a Kikio- el ojidorado sonrió ante lo ultimo y negó con la cabeza…

-Rin… tú detestas a Kikio-

 -lo se… con ella solo existías… pero con Kagome tienes un motivo para vivir-

-bueno Rin ya hablamos de mi vida sentimental lo suficiente… ahora quiero saber cómo te está tratando el imbécil de Seshomaru-

-¡oyee! No le digas así, ese imbécil, además de ser mi adorado esposo es el padre de mi hija-

-¿dijiste hija?- la pelinegra asintió e Inuyasha se levanto para abrazarla y felicitarla, le daba gusto por Rin ella se merecía ser feliz… -vaya… ya me imagino la pobre con ese padre que le toco-

-¡Inuu! No seas así… yo lo amo y el a mí y esos es lo único que importa, además me pidió perdón por su comportamiento y no te imaginas lo tierno y atento que esta…

-me alegro que el trauma de los últimos días haya pasado- le sonrió a su cuñada y se alegro interiormente que estuviera tan bien… ojala la vida le sonriera a Kagome de la misma forma.

*&*

-¿Cuándo va a venir Kagome?- preguntaba el pequeño Shippo a Miroku, el pelinegro miro interrogante a su esposa, aun no le habían dicho a Shippo lo que le había pasado, dudaban de cómo reaccionaría y si sería favorable.

-se que me están ocultando algo, no soy estúpido- los esposos se miraron angustioso, lo mejor era contarle la verdad.

-pequeño Shippo, Kagome… - empezó la castaña pero el pelirrojo se impaciento y le espeto airadamente.

-¡no soy ningún pequeño! Y ustedes lo saben… díganme que está pasando-

-bien, te lo diré, Kagome fue secuestrada por su padrastro de nuevo, Inuyasha fue a rescatarla y se interpuso para salvar a Inuyasha recibiendo un disparo… lleva dos semanas en coma- Shippo miraba a Sango con los ojos bien abiertos, desvió la mirada a Miroku y musito un llevame con ella a lo cual los esposos solo asintieron.

Cuando estuvo el pequeño al lado de Kagome se impresiono con la visión de la pelinegra conectada a tantos tubos, estaba solo, a la unidad de cuidado intensivo no dejaban entrar a más de una persona, subió la pequeña escalerilla para estar más cerca y poder tocar su rostro.

-Kagome… estas aquí… tan sola- al pequeño se le formaron lagrimas en sus ojos y lo invadió una profunda pena por ver a su amiga en ese estado… no era justo, ella no se merecía sufrir tanto… -despierta… Kagome despierta- sintió a alguien a su espalda  abrazando sus hombros, miro por encima y vio a Inuyasha, lo miro un momento y luego se lanzo a el, llorando desgarradoramente de dolor, el ojidorado lo saco de la UCI y lo llevo a una sala de espera que estaba desierta, espero un buen rato hasta qu el pequeño se calmo.

-¿Por qué no despierta Inuyasha?-

-no se sabe… se ha hecho todo lo posible por ella, la bala fue extraída, los daños internas causados, fueron suturados… pero aun no despierta… todo depende de ella ahora- Shippo lo miro con ojos brillantes, inspiro hondo para calmarse y le pidió a Inuyasha que lo trajera a diario, tal vez con su presencia Kagome se animaria a despertar.

*&*

Miraba atentamente el portafolio que tenía delante, todo había ¿terminado?

Naraku y sus secuaces estaban tras las rejas, pero aun persistía esa inquietud, miro el fondo de pantalla de su portátil, en el estaba una foto de Ayame, tenía una flor de color blanco en la cabeza, se la tomo el día en que acepto casarse con el, suspiro pesadamente, sintió el ruido de la puerta y se giro en la silla para ver a Kikio frente a el, se sorprendió un poco al ver a la mayo de las Higurashi.

-supongo por tu cara de sorpresa que no me esperabas aquí-

-no… a que debo el honor de tu… visita- la morena lo miro estoicamente como sopesando si era o no digno de confianza.

-necesito ver a Naraku… Ahora- el detective enarco una ceja y coloco su mirada mas intimidatoria, suspiro hondo y se levanto de la silla.

-vamos-

Naraku había sido trasladado a una cárcel de máxima seguridad, calificado como un preso altamente peligroso, por lo cual las visitas estaban limitadas por ello supuso el  Detective que  había ido a buscarlo, ellos eran solamente conocidos y no entendía porque le hizo un favor a ella, le desagradaba, el viaje a la prisión lo hicieron en absoluto silencio, al llegar al lugar hizo los trámites necesarios y la hizo pasar dentro.

-considera esto como el único favor que te haga en la vida- ella le dio una mirada vacía sin siquiera dar las gracias y dio la vuelta, el susurro un de nada para si mismo y se fue.

La pelinegra entro al recinto, los guardias la ubicaron en una habitación con rejas, del otro lado, había una silla empotrada al suelo con esposas, espero unos minutos hasta cuando la puerta del otro  lado se abrió, dejando ver a un Naraku vestido en un overol grisaseo, golpeado y muy demacrado.

-vaya… vaya… vaya… ¿estaré en cielo o en el infierno? – Kikio  lo miro con desdén antes de dirigirle una pequeña sonrisa de satisfacción.

-supongo que estas en el infierno, arriesgaste tanto por tenerme… y cuando al fin nos volvemos a ver las caras estas tras las rejas y no puedes hacer nada-

-¿a qué viniste?-

-A trazar mi victoria- ella lo miro con suficiencia, como si el hecho de que el estuviera en ese lugar fuera por su causa.

-estoy en este lugar gracias a la estúpida de Kagome… la muy perra está recuperando todo lo que me he asegurado de quitarle- Kikio observaba atentamente como el apretaba los puños dentro de las esposas y hablaba con desprecio al referirse a su hermana.

-no hiciste un buen trabajo… ella es bastante fuerte- Naraku hizo una mueca restándole importancia a sus palabra y la miro fijamente.

-¿Qué haces aquí kikio?- ella sonrio triunfantemente mientras se levantaba de forma elegante.

-simplemente he de rectificarte que he ganado… acciones, propiedades, todo es mío de nuevo-

-y ¿Qué vas hacer con kagome?- la pelinegra se detuvo antes de abrir la puerta, lo miro por sobre del hombro y le dijo.

-ella… ya sabe cuidarse sola…- salió de ese lugar, ahora haría una parada al hospital, vería a su hermana y partiría…

*&*

 

Llego al hospital donde tenían a su hermana… se sentía tan fuera de lugar, en la sala de espera vio a Inuyasha y a sus inconfundibles amigos junto con un niño, esperando, este último fue el que primero la vio alertando a los demás con su presencia.

-¿Qué haces aquí?- inquirió extrañado el ojidorado al ver a Kikio llegando al hospital, en todos estos días no habia aparecido, ni siquiera una llamada, aunque no le sorprendía, ni siquiera se interesó en muchos años en averiguar por su bienestar mientras estuvo en el sanatorio.

-vaya Inuyasha… te queda bien el papel de mama ganso, considerando la condición mental de Kagome ese es el único papel que puedes desempeñar, dado su condición mental- Inuyasha frunció el ceño al escucharla hablar de esa forma… -¿puedo verla? Necesito hablar con ella-

-¿acaso no sabes que aun está en coma? – ella abrió los ojos un poco impresionada.

-no sabía…- susurro bajando la mirada, pensaba que su hermana mejoraría cuando retiraran la bala.

-claro que no sabias, ni siquiera te has aparecido aquí durante días… y ahora pretendes que…- no termino la frase, sentía tanta rabia por la mujer que estaba frente a él, alguna vez la amo, pero ahora… despreciaba el ser que se había convertido.

-¿Inuyasha? ¿estás bien?- la pregunta hecha por el pequeño Shippo lo hicieron aclararse.

-estoy bien Shippo, porque no vas con Sango y Miroku a la cafetería- la pareja entendió el mensaje y tomaron de la mano al pequeño pelirrojo y se lo llevaron renuentemente.

-te escucho, ¿a qué viniste? Eso de que querías ver a tu hermana no me lo creo-

-vaya Inuyasha que bien me conoces… está bien tu ganas… quería entregarle la parte de la fortuna que le pertenece… aunque si está en coma no puedo hacer nada y aunque quisiera no puedo quedarme, así que te dejare los datos del abogado, en cuanto se recupere ponte en contacto con el y me avisara.-

-sabes… eres despreciable, nunca crei que te diría esto, pero empiezo a odiarte, como te desligas así del único familiar que tienes con vida? ¡Ella es tu hermana! La pobre paso un infierno con Naraku y así le pagas… eres una ¡desgraciada!-

-yo nunca le dije que tomara mi lugar… ella lo hizo voluntariamente, eso no lo voy a discutir contigo… solo quiero pasar y despedirme ¿será que puedo?-

El ojidorado la veía furioso, trataba de retener el impulso y o golpear a la mujer que tenia enfrente, respiro profundo y le hizo un gesto que lo siguiera, entraron a la unidad de cuidados intensivos, se vistieron apropiadamente  e Inuyasha guio a Kikio al cubículo donde se encontraba Kagome, la pelinegra se impresiono un poco con la visión de su hermana en ese estado, no esperaba que se viera así, tan pálida, tan delgada, dudo en acercarse.

-háblale… se dice que las personas en coma pueden escuchar…- ella miro a Inuyasha y asintió algo insegura, se acerco con cuidado y cuando llego a la camilla le pidió a Inuyasha que la dejara a solas, el ojidorado algo reticente salió del cubículo y decidió esperarla en el estar medico.

Kikio tomo una respiración profunda y estiro la mano para agarrar la de Kagome, estaba algo fría, la tomo con ambas manos y le dio algo de calor.

-no te gusta el frio…  wau no sé qué decir… me siento abrumada, no he sido la mejor hermana mayor últimamente, solo quería darte tu parte y despedirme… empezare de nuevo, sin esconderme, en otro país, no puedo… llevarte conmigo, pero aquí están tus abuelos, souta y también tienes a Inuyasha, el te va a cuidar y vas a salir de tu encierro mental con su ayuda.- la pelinegra se inclino y dejo un beso en la frene de su hermana cuando se separa acaricio la mano que sostenía, le dio un apretón y le susurro un ¨Adiós¨ cuando dio l vuelta para salir del lugar la alarme del monitor empezó a sonar y observo como la respiración de su hermana se agitaba, de inmediato las enfermeras aparecieron e Inuyasha la agarro para quitarla de en medio.

-¿Qué le sucede?-

-no se… esperemos a que la estabilicen-  poco a poco las constantes de la pelinegra se fueron normalizando, cuando el doctor en turno iba a dar la vuelta Kagome abrió los ojos.

 

Continuara...

 

 

Hoooolaa si que me demoro mucho con las contis, pero  no siempre le dedico el tiempo que quisiera a la escritura como antes, espero y les guste este nuevo capi y no se a ustedes pero a mi me huele a final :P


Este tema ha sido editado por lindakagome08: 16 February 2015 - 06:29 PM

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#56 *Wendy-Gwendolyin*

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Escrito 04 March 2015 - 08:13 AM

Sin duda alguna siempre me dejas en suspenso, parece que el final está cerca, lo esperaré con ansias.

Este cap estuvo súper!!! :DDDD


*^_^*

#57 inuyasha-j

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Escrito 08 March 2015 - 06:09 PM

:loca:  waaaaaaaaaaaaa  que continuación!!!!! 

me has dejado  es suspenso y sorprendidicima  

por favor no te demores tanto con la conti  :miniojis:  para mi eso es torturarme lentamente  :superlloro: , espero y todavía falte mucho para el final   :miniojis:  por que todavia no estoy lista para dejar este fic :bua: y por ultimo no te olvides de tus mejores fans  que queremos muchas historias mas! :besitu: .


Blue_Friend_Manga_00.jpg BLUE FRIEND  :loca:


#58 lindakagome08

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Escrito 10 April 2015 - 01:25 AM

Capitulo 19:

Estaba oscuro… donde miraba no había ningún lugar con indicio de luz, de repente algo me jalo y el panorama se me aclaro, escuchaba voces, pero no lograba entender, sonaba como murmullos, rápidos murmullos y la luz empezó aparecer, mis parpados se abrieron, ¡al fin luz! Sentía una sensación rara en mi garganta, trate de mover mis manos para quitar ese extraño objeto pero me dolía el cuerpo, me costaba mucho esfuerzo mover mi mano derecha, mis pulmones se sentían raros, alguien se acerco, no veía muy bien, tampoco escuchaba, alguien se acerco del otro lado y de repente otra vez sentía esa sensación de estar cayendo al vacio de nuevo y luego todo fue oscuridad…

-¿Qué sucede? ¿Por qué se volvió a dormir?-

-es solo para hacerle algunas pruebas y para quitar el tubo, si respira por sí sola la desconectaran del ventilador, solo la sedaron para no alterarla-

-y… va a despertar…- el ojidorado miro a Kikio al parecer su preocupación era genuina,  eso lo tranquilizo un poco más, por lo pronto la insto a salir de la unidad y luego volvió mientras le realizaban la prueba del ventilador.

*&*

Sango tomaba un café, se sentía un poco ansiosa por en encuentro entre Inuyasha y Kikio, no entendía porque ella estaba aquí, cuando en los días anteriores si se había preocupado por saber el estado en el que se encontraba su hermana y eso la enfurecía.

-si sigues arrugando la cara de esa forma vas a quemar la mesa- la castaña miro a su marido,  que la observaba enarcando una de sus cejas ante el ceño de su esposa. – sabes… a mí tampoco me agrada la presencia de esa mujer, pero si vino  buscándola s por algo, piensa que para ella tampoco debió ser fácil e hizo lo que pudo para escapar-

-si… dejando  Kagome en manos de un monstro como ese… no Miroku no la justifico y si me aguanto las ganas de arrancarle las uñas es por Inuyasha y por Shippo- Miroku sonrió y agarro las manos de su mujer, dejando el vaso de café en la mesa.

-y por eso te amo más que a mi vida, se que vas a ser una madre maravillosa- ella le sonrió resignadamente mientras él se acercaba y le daba un amoroso beso.

-odio que se coloquen melosos- la pareja se separo mirando al pequeño pelirrojo que hacia cara de asco al presenciar las muestras de amor de la pareja, el ambiente se había distendido hasta que la mayor de las Higurashi apareció por la entrada de la cafetería.

-¿paso algo?- Pregunto rápidamente Miroku adelantándose a su esposa y lanzándole una rápida mirada de advertencia.

-Kagome despertó… Inuyasha se quedo con ella, según había que hacerle unas pruebas-

-entonces solo hay que esperar- se adelanto de nuevo el pelinegro tomando a su esposa y sentándola a su lado, prácticamente obligándola a que se quedara callada, la mayor de las Higurashi simplemente se sentó en una de las mesas desocupadas, el pequeño pelirrojo la miraba con curiosidad.

-es muy parecida a Kagome, pero, a la vez tan distinta.-

-si… lo es, es una hija de su…-

-Sango… no es bueno guardar rencor, tampoco vamos a armar un escándalo- la castaña iba a repicar lo que dijo su esposo pero este le coloco un dedo n los labios, respondiéndole cariñosamente – las niñas lindas se ven calladitas más bonitas-

Ella hizo la seña de la cremallera en su boca y se recostó sobre su hombro, sentía ganas de decirle a Kikio todo lo que sentía… pero su esposo tenía razón, de seguro huiría de nuevo sin ver a su hermana y lo menos que ella quería era provocar más sufrimiento a su paciente,  a la que quería como una amiga.

-sabes… todos los días agradezco al cielo el día que me choque contigo… gracias- el moreno la abrazo y beso su coronilla.

El pequeño shippo los miraba y suspiraba que ambos eran caso perdido…

*&*

El ojidorado miraba a su paciente, la habían estabilizado y aplicado un calmante suave, mientras retiraban el tubo del ventilador de su garganta sin que ella se alterara, ya habían realizado la prueba y ella respiraba por sí sola, ahora el solo esperaba que ella despertara de nuevo, se sentía un tanto egoísta, pero quería que los ojos de ella lo miraran a él solamente.

Tomo su mano y dejo un dulce beso en su palma, al instante sintió la contracción de los músculos a doblar los dedos y levanto la mirada, para encontrarse con los enormes ojos de su paciente, ella sonrió mientras él le susurraba un ¨bienvenida¨.

-ho… la- susurro roncamente la chica.

- no trates de hablar mucho… tu garganta se resiente por el tubo que tenias, si no te hubieran dormido en ese momento habrías intentado jalártelo causándote daño… y serian muchos días sin hablar.-

-¿Qué paso?, Nara…-

-el está en la cárcel, no te molestara nunca más… eres libre-  la pelinegra al escuchar esa frase  abrió la boca impresionada, lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, no podía creer que después de tanto tiempo, su mayor pesadilla ya no podía hacerle daño.

-yo… yo… no sé… como… sentirme-

-lo sé… de ahora en adelante, puedes hacer tu vida normal, lo que quieras y yo estaré apoyándote.-

-gracias… Inu… ere… eres mi único apoyo, Miroku, Sango y tu… son mi ángeles guardianes-  el ojidorado sonrio a la vez que se inclino y dejo un dulce beso en la mejilla de la pelinegra, sonrojándola y sorprendiéndola por la acción.

-¡te sonrojaste! No me digas que te dio vergüenza o ¿no?-

-yo… yo…- la pelinegra se puso más roja aun, quería decir muchas cosas y el momento había llegado… estaba claro que la vida es muy corta y había que aprovecharla, y  ella le habían robado 8 años… y estába dispuesta a recuperarlos, tomo débilmente la mano del ojidorado y la apretó al tiempo que la colocaba en su pecho, para que sintiera su corazón.

-pero ¿Qué? Kagome…-

-yo… te quiero… creo que más bien estoy enamorada de ti- soltó un poco el aire que no sabía que estaba reteniendo, mirando la cara impresionada de su doctor y con algo más que ella no supo descifrar… - no te estoy obligando a corresponderme, solo quería que supieras, es solo eso… no quiero que mañana algo malo me pase o te pase a ti y no sepas nada, me siento más liberada-

-Kagome… tu eres lo más importante para mí en este momento- al decir esa frase tomo la mano de la pelinegra y le beso la palma  suavemente… -tú te me adelantaste, pero también te quiero y estoy dispuesto a esperar lo que haga falta, para que te recuperes-

Kagome sonrió, ambos se quedaron mirándose, la pelinegra sentía que el corazón le iba a explotar de alegría, un cosquilleo se extendió por su estomago y sentía que la piel le picaba, estaba muy segura de que su cara debía de estar roja por como de calientes se sentía sus mejillas, Inuyasha se acerco mas a ella y el cosquilleo en su estomago aumento, estaba a punto de besarla, pero una voz los interrumpió cuando ya el estaba a poco centímetros de su rostro.

-Doctor Taisho, sabe bien que el horario de visitas empieza dentro de dos horas, mientras deje que realicemos más pruebas con la señorita Higurashi- Inuyasha dejo caer su cabeza exasperado por la reprimenda que le dio la jefe de enfermeras.

-regresare… Kikio  y los demás están abajo, los traeré más tarde eh-

-¿kikio está aquí?- el asintió con la cabeza y ella sonrió feliz, se despidió de ella y de la inoportuna enfermera y salió de la unidad.

*&*

 

-Inuyasha… ¿Cómo esta?-

-tranquilos, esta consiente, con el desgaste normal de la inmovilización, harán algunas pruebas de luego podemos verla, ella tiene muchas ganas de verlos a todos-

El ojidorado le dirigió una mirada a Kikio, ella simplemente asintió con la cabeza y se puso a textear su teléfono.

-sigo sin entender porque esta ella aquí- susurro  Sango de manera reprochable.

-sanguito  por favor-

-Miroku tranquilo, sango sé cómo te sientes pero ella solo viene a despedirse-  la castaña se quedo impresionada, iba a agregar algo pero su esposo que la conocía intento agarrarla, pero sango fue más rápida y se acerco a la mesa donde estaba Kikio dándole un buen golpe para llamar la atención de la morena.

-¿vas a dejarla de nuevo?- Inuyasha y Mioku se acercaron a ella tratando de prevenir que el temperamento de la castaña llamara la atención indebidamente.

-eso no es de tu incumbencia, lo que yo haga o deje de hacer es mi problema.-

-claro, eso lo dices porque no has pasado más de 5 minutos cerca de kagome… no has visto sus cicatrices… no has escuchado sus recuerdos o su aversión por la comida,  o las medicinas alucinógenas que Naraku ¡le daba!-

-Sango te pido que te calmes-  le pidió Miroku viendo lo alterada que estaba, la tomo por la cintura.

-se que no soy el modelo de hermana mayor, ni me darán un premio por haber escapado, pero cuando volví por Kagome ella ya estaba encerrada y sin nada que una joven de 18 años como lo era en esa época pudiera hacer, ¿que querías que hiciera? Que buscara al primer policía que encontrara y le contara mi triste historia…. Para luego ir a parar a ese lugar… yo lo único que hice fue sobrevivir… y ahora si me disculpan tengo cosas que hacer.- Kikio salió de la cafetería sin mirar a los presentes.

-es una…-

-sango ya ¡basta!- la castaña abrió los ojos ante el tono que estaba usando su esposo, se soltó de su agarre y se fue a los baños, necesitaba refrescarse.

-creo que deberías ir tras ella-

-no… la conozco y lo que necesita ahora mismo es estar sola, o si no terminaríamos en una discusión, saldré a tomar aire, cuando se calme… pedirá disculpas.- y sin más dio media vuelta y salió del lado contrario por el que la castaña se fue, Shippo e Inuyasha solamente miraron las distintas direcciones donde cada uno se fueron, se miraron entre ellos y simplemente con un gesto de hombros se fueron a la barra a comprar algo de comer.

*&*

Las nauseas y la rabia hacían que la sensación y las ganas de vomitar se hicieran insoportables, no había comido nada solido, solo líquidos y al parecer los iba a dejar todos en el inodoro, abrió la puerta de uno de los baños, las arcadas la invadieron y vomito todo lo que había consumido ese día, las lagrimas se acumularon en sus ojos y su rostro se torno rojo hasta que las arcadas cedieron, se sentó en el piso y tomo aire, todo el que podía, bajo la palanca y salió del pequeño cubículo, afortunadamente el baño estaba vacío, se refresco la cara y miro su reflejo, se veía más pálida que de costumbre y las ojeras empezaban a marcársele, instintivamente se llevo una mano a su vientre, debía calmarse, Miroku aun no sabía nada y conociéndolo debía disculparse con el por su comportamiento, además de que lo golpeo un par de veces… decirle que iba ser padre era una buena disculpa…

 Tomo la bolsa de sus maquillajes y se retoco un poco, salió de los servicios, paso por la cafetería pero solo vio a Shippo e Inuyasha, supuso que el había salido, salió al jardín y ahí lo encontró, sentado, apoyando la espalda en un gran árbol con los ojos cerrados.

-Miroku-

-¿ya se puede hablar contigo de manera civilizada?- la castaña hizo una mueca,  mientras veía como su esposo abría los ojos a la miraba fijamente.

-sé que he estado extraña estos días.

-¿extraña? Sango no me has dejado tocarte, no hemos hecho el amor, alegando que tienes dolor de cabeza, ya me da miedo estar cerca de ti porque siento que te fastidia mi presencia…-

-yo… hay una razón para eso… yo… estoy embarazada… tengo tres semanas y tuve desprendimiento de placenta en un 10%- el ojiazul no podía creer lo que su esposa le había dicho.

-lo… lo dices enserio…- Sango asintió, ganándose un abrazo de sus esposo…

-aun no ha disminuido el desprendimiento… por eso no te había dicho nada… si lo pierdo… yo no quería ilusionarte y… y las hormonas hicieron de mi una arpía, ¿me perdonas?-

-claro que si Sanguito… sabes que ese ha sido mi deseo desde que te conocí, desde que me caíste del cielo…  vamos a cuidar de que ese bebe se quede con nosotros ¿sí?- la castaña asintió abrazándose llorosa a su marido, se sentía liberada, la presión de estos días la estaba matando, ahora que todo estaba claro, podía respirar tranquila…

*&*

Inuyasha esperaba que cada uno entrara a la unidad de cuidados intensivos y hablara con Kagome, se sentía ansioso, quería terminar lo que habían hablado hace un rato, Kikio entro de primera, al parecer se despidió de su hermana y conociendo a Kagome de seguro le dijo que no importaba… en estos momentos estaba con Miroku y Sango,  contaba los segundo para que salieran por esa puerta y el pudiera entrar… caminaba de un lado a otro como león enjaulado bajo la vista del pequeño pelirrojo…

-vas hacer un hueco si sigues caminando así…- le dijo el pequeño pelirrojo a Inuyasha, cansado de verlo caminado de un lado para otro.

-Argg… no molestes enano-

-¡a quien le dices enano!-

-chicos, silencio, Inuyasha puedes…- sango no había terminado la frase cuando ya el ojidorado estaba adentro-

-Kagome…-

-Inuyasha… me siento muy feliz, ya quiero salir de aquí y ver a mis abuelos y a tu madre- el ojidorado sonrió y tomo su mano para dejarle un beso en la palma.

-yo solo te quiero para mí- la pelinegra se sonrojo…

-Inu…-

-Kagome… yo estoy seguro de mis sentimientos por ti, respetare el tiempo que necesites para aceptarme, para tener una relación-

-¿puedo pedirte una cosa?-

-lo que quieras-

-bueno… yo… yo nunca… yo nunca he besado un chico… quiero besarte- el ojidorado sonrió ante la petición y se inclino a besarla… -no… yo quiero besarte, cierra los ojos y… quédate quieto-

-está bien- Inuyasha acato la orden y se quedo quieto, cerró los ojos, Kagome al verlo así sintió algo de nervios, inspiro profundamente llenándose del aroma del ojidorado, que contrastaba con el olor del cubículo, la sangre se le agolpo en la cara, respiro profundo y acerco sus labios a los de su doctor, la sensación cálida de los labios del ojidorado se sentía celestial, el no hizo ningún movimiento, apretó las manos a lado y lado de la camilla para evitar perder el control, kagome rozaba los labios de su doctor de forma lenta y temblorosa, de repente ella alejo su cabeza.

-¿Qué sucede?- inquirió extrañado el ojidorado.

-bueno… no sé hacerlo… no es como he leído-

-¿leído?-

-si… en los libros que me recomendaba Miroku- Inuyasha enarco una ceja al imaginar el tipo de novela que le recomendó su colega a la pelinegra.

-déjame enseñarte, ¿puedo?- la pelinegra asintió, cerró los ojos esperando el contacto a lo que Inuyasha sonrió. – solo sígueme- viendo el gesto decidido de su paciente, se acerco a ella y junto sus labios en una provocadora y lenta caricia, succionando lentamente ambos labios, la pelinegra emitió un pequeño gemido y ahí aprovecho el ojidorado a introducir su lengua, sintió como Kagome enroscaba las manos en su cuello, dejándose llevar, la cabeza les daba vueltas a ambos, el calor se arremolinaba entre ellos, y sus mentes volaban a otro lugar distinto, Kagome sentía un cosquilleo en el vientre y la piel caliente, por primera vez  en mucho tiempo se sentía viva y eso era una sensación que no cambiaría por nada en el mundo.

Continuara…

Hooolaaaa... espero que el capi les guste, gracias inuyasha-j y wendy por sus comentarios, aspiro a tener el otro capi pronto, un besote byeeee... :besitu:


Este tema ha sido editado por lindakagome08: 10 April 2015 - 01:29 AM

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#59 inuyasha-j

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Escrito 12 April 2015 - 08:50 PM

waaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!  :bua:  COMO PUEDES SER TAN CRUEL EN DEJAR EL CAPITULO EN ESE MOMENTO ahhhhhh que mala eres precisamente en ese momento  tenias que cortar,  pero bueno esperare el otro capitulo con el anhelo de que  hay mas acción :loca:  y ya sabes a lo que me refiero  :alegria: 

así que a trabajar :trabaja:  

bye

sigue así me encantan tus escritos. 


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