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Chantaje (Inu&kag) [+18]

Capítulo XXII: Equinoccio

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76 respuestas en este tema

#21 froder

froder

    Estoy cargadito de... amor

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Escrito 02 May 2010 - 08:53 PM

Lis-Sama: vigila si copias y pegas desde el word porque tu relato sale con las siguientes etiquetas que debes editar y quitar:

[i][font="Times New Roman"][size="3"]
[/size][/font][/i]

Espero que lo puedas solucionar.

Saludos ^^.


La ignorancia es la peor enfermedad.


#22 setsuna

setsuna
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Escrito 03 May 2010 - 02:47 AM

wooo espero que lo continues pronto estuvo muy buena tu historia¡¡

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#23 lindakagome08

lindakagome08
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Escrito 03 May 2010 - 04:29 AM

Hooolaaaa awwww que triste se ha de haber sentido kagome con esa noticia, aunque no se por que creo que muchas cosas van a cambiar en ese viaje a londres...
la ultima parte me dejo intrigadisima, a quien se estara refiriendo? sera que es quien yo creo que es XDDDD...
espero y pronto dejes conti, nos vemos byeee...
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#24 male_san

male_san
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Escrito 03 May 2010 - 06:08 AM

hayy q capitulo tan triste!!
la pobre de kagome se siente cada vez peor!
espero q lo continues prontito!!
te esta quedando super! nos leemos!
adios!!
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when i look at you miley cyrus, the last song.

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#25 sofii_chan94

sofii_chan94
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Escrito 03 May 2010 - 05:22 PM

Pobre Kagome!! Me hacés llorar ¬¬... casi me quedo sin aire cuando dijiste que Kouga no podría salvar a su madre... por suerte aún queda una esperanza, aunque sea muy lejana, en Londres. No me pareció justo de parte de Kouga ocultarle semejante cosa.. como bien dice ella, tendría que haber sido honesto. Y el beso que le dió, quedó totalmente fuera de lugar u_u no era el momento ni la situación adecuada para hacer una cosa así... me parece bien que no haya contestado sus llamados por el momento.

A pesar de sentirse tan sola, sabe que no lo está... su hermano esta con ella, y muy a su pesar también lo esta Kouga.

Ansiosa de la continuación!! ^^

Besos!

#26 midori_chan

midori_chan
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Escrito 21 May 2010 - 04:56 PM

que lindo fic!!! me lolei todo de un tiron ya que me engancho desde el primer capitulo

pobre kagome es muy fuerte saber que tu madre se puede ir
pobre...
pero con koga al lado tendra un punto de apollo lo malo
es que ella no lo ama
espero saber mas
un beste

#27 Lis-Sama

Lis-Sama
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Escrito 30 May 2010 - 09:19 PM

Hola ^w^. Lamento la demora, de verdad, no estaba en mis planes; pero algunas veces no podemos manejar los hechos que suceden a nuestro alrededor. A principios de este mes perdí a una persona importante para mi, a la cual seguiré amando enormemente... me vi obligada a decirle adiós a mi abuela de un momento a otro. Toda mi familia, incluyéndome, quedamos en completo estado de shock. Nadie lo esperaba, solo sucedió. Luego de eso, pasaron varias cosas relacionadas a la primera; como por ej: Mi nulas ganas de escribir.

Quiero pedir disculpas por si no encuentran "brillante" el cáp, lentamente estoy intento salir de todo esto; y aunque estoy mejor anímicamente, todavía estoy reticente a la hora de escribir.

Gracias por todos sus lindos comentarios, y prometo que no voy a dejar la historia de lado ^^... espero que puedan entenderme.

Un beso enorme, y saben de sobra que son libres de comentar n.n

Nos vemos

Capítulo IV: Decisión

— Entonces… ¿Cómo la encuentras?

No lo observo, sus ojos continuaron contemplando la mano que mantenía sujeta con tanto cariño entre las suyas

— Estable —respondió él con voz monocorde, terminando de releer el reporte.

Ella levanto el rostro por un momento, mirándolo por debajo de sus pestañas. Una lánguida sonrisa se dibujo en sus labios resecos.

— Gracias

Kouga no pudo evitar que el corazón latiera de prisa, como si de un niño se tratara. Si bien, Kagome había adoptado una actitud reticente, aun le dirigía la palabra. Eso era demasiado para él.

Se aclaro ligeramente la garganta.

— Te dejare con ella —murmuro despacio— Procura no despertarla. Debo ir a ver a otros pacientes

— Descuida

Kagome lo siguió con la mirada hasta la salida de la habitación. No le agradaba tratarlo como si fuera un desconocido, pero tampoco podía pretender que nada hubiera pasado. Con el tiempo lo perdonaría, lo sabía, nunca había permanecido demasiado tiempo peleada con Kouga. Fuera cual fuera la causa.

Por el momento más que una relación de amistad solo pretendía una relación profesional.

Hasta que las cosas lograsen tranquilizarse un poco.

Sonrío cansinamente mientras acariciaba levemente el dorso de la mano de su madre con uno de sus dedos.

— Todo estará bien. Lo prometo —le susurro bajito, casi inteligible hasta para ella misma.

Era una locura, la propia Sango se lo había dicho pero… ¿Qué otra opción tenía?

¿Dejar morir a su madre? ¡No!, ella jamás haría algo semejante.

Kouga se había puesto en movimiento, pero los resultados debían verse de inmediato como él mismo se lo había comunicado. No contaban con meses.

Ella ya había esperado suficiente.

Solo deseaba tener las fuerzas suficientes. Cualquier cosa podría suceder… cualquiera.

0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0


Sus brazos recibieron inmediatamente el cuerpo, aquellas dos extremidades se cerraron en la infantil cintura apresando al pequeño.

— ¡Kagome! —gimió el niño escandalizo cuando los labios de su hermana besaron su mejilla sonoramente.

La muchacha lo soltó al notar como Souta se movía con brío para liberarse. Le sonrío tiernamente y comprobó que ambas mejillas se encontraban sonrojadas. La mirada indiscreta que Souta lanzaba por encima de sus hombros la hizo reír fuertemente.

— Tranquilo, nadie lo ha notado

Souta suspiro. Había estado cerca.

— ¿Iremos a ver a mamá? —inquirió con entusiasmo el niño.

Kagome se acomodo levente la ropa cuando se reincorporo y volvió a observarlo. Había ido a buscarlo a la salida del colegio por ese motivo.

—Claro —extendió uno de sus manos esperando que él la tomara. Souta pareció dudar un momento hasta que por fin acepto.

Seria un día sumamente agitado.

0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0


Estas demente… por favor, Kagome ¡Reacciona!

¡Oh, Kami! Verdaderamente lo estaba.

Cuando observo el semblante de su madre, y el rostro de su hermano al volverla a ver, las pequeñas dudas que tenía sobre el asunto se habían disipado.

Ella debía hacer algo. ¡Tenia que hacerlo!

Quedarse con los brazos cruzados no era propio de ella.

Sango, en un ultimo y vago intento, había querido persuadirla; incluso hasta hablándole duramente y sin ningún tipo de "anestesia".

Ella sabía a lo que se estaba enfrentado, o por lo menos creía saberlo.

Las piernas le estaban temblando, y no precisamente a causa del frío.

La fachada del edificio estaba igual a como la recordaba, incluso hasta se encontraba en una mejor condición que en aquel entonces, solo unos pequeños retoques imperceptibles.

Sujeto el abrigo, que llevaba puesto, de media estación con fuerza. Entrar en el edificio era censillo, incluso no veía inconvenientes en pasar, sin que la detuviera, el guardia que custodiaba la puerta. Lo complicado vendría después.

No podía simplemente anunciarse y esperar a que él la atendiera. No así, y menos después de dos largos años.

— ¿Señorita Kagome?

Su corazón se disparo en el acto, el frío recorrió su espina dorsal y contuvo el grito de sobresalto que quiso escapársele al verse descubierta.

— ¿Kaede? —no pudo evitar murmurar al observar a la mujer.

Una pequeña sonrisa se extendió en el rostro de la anciana, mostrando marcadas arrugas que comenzaban en la comisura de su boca.

— ¡Oh!... veo que me recuerda —dijo alegremente— Paso tanto tiempo

— Demasiado… —fue lo uno que pudo articular aun totalmente estupefacta por el rencuentro.

Le calentó el corazón ver a la mujer en tan buen estado, la apreciaba verdaderamente. Siempre había sido gentil y buena con ella, incluso defendiéndola a costa del trabajo que toda su vida había realizado.

Eternamente le estaría agradecida.

La mirada gentil de Kaede se volvió alarmada en un instante. Sus ojos se abrieron desmesuradamente. Tomo una de las manos de la joven y la arrastro, sin decir una palabra, hasta la esquina.

— Debe irse —alcanzo a decir la anciana apresuradamente gesticulando con las manos y observando tras su espalda.

Kagome comprendió porque le decía aquello, pero no podía echarse hacía atrás. Era muy tarde, y ella estaba aquí solo por su madre.

No por ella, o por su pasado. Estaba aquí para salvar a su madre.

Sujeto con cuido el rostro de Kaede, como en los viejos tiempos, y deposito un beso en su frente con cuidado.

— Tengo que hacerlo —afirmo decidida mientras contemplaba la entrada del edificio.

— Pero él… ¡Por Kami, mi niña! —exclamo desesperada, rogando para que la joven entendiera y corriera lejos de él.

Él no podía tenerla a su alcance. Iba a lastimarla… nuevamente.

Era ella quien había estado a su lado todos estos años, desde que era un niño; era la única mujer que lo conocía mejor que nadie, exceptuando a su propia madre. Era ella quien había estado ahí para ver su derrumbe, y era quien había estado ahí cuando casi había consumido por su ira a la joven.

— Esto no es por mi —le sonrío por ultima vez intentando apaciguar el tormento de la anciana mujer— Ni tampoco por él

Kaede quiso retenerla intentando sujetarla de la muñeca cuando paso por su lado. No importaba lo que estuviera movilizando a la joven, era descabellado.

Kagome solo camino en línea recta. La presencia de Kaede solo podía significar una cosa.

Sus razonamientos no habían sido erróneos, ahora él era el encargado de la empresa familiar.

La mujer logro llegar hasta ella, volviéndola a sujetar del brazo con toda la fuerza que para su edad podía emplear. Aun estaba a tiempo de evitar una catástrofe.

— Por favor —logro implorar Kaede.

El sonido de la puerta siendo abierta separo a ambas mujeres. Kagome contemplo como ligeramente el cuerpo de la anciana mujer temblaba ligeramente en el lugar de la acera donde se encontraba.

Solo puedo volver a sonreírle con tranquilidad, no solo para calmar sus nervios… si no además los de ella.

Su estomago se encogió cuando observo por fin su perfil luego de tanto tiempo… después de todo lo que había sucedido.

Él estaba caminando junto a una mujer, demasiado feliz con aquella compañía.

Inspiro hondamente mientras el cúmulo de emociones encontradas que experimentaba en su cuerpo luchaba en su interior.

Solo logro decir una palabra, la única que se había prometido no repetir hacia ya dos años; la única palabra que le causaba un dolor desgarrado en el alma.

— Inuyasha

Fue un susurro, pero él la había escuchado; y sus ojos dorados llenos de desprecio sobre los de ella se lo confirmaban.

Continuara...

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Estoy en n.n: Mi Blog o Fanfiction


#28 setsuna

setsuna
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Escrito 31 May 2010 - 01:46 AM

hay no las cosas se estan complicando¡¡¡¡no quiero que sigan asi
espero que a kagome chan no le pase nada¡¡
no lo dejes asi T.T

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#29 male_san

male_san
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Escrito 31 May 2010 - 11:01 AM

ooo conti conti conti esta muy genial pero me confundi...
q hizo kagome hace dosanos?? q es q es qes qes???? dime dime dime dime!!!!
espero conti muy ansiosa pq me dejaste con muchisimas dudas y quiero saber q va a pasar!!!
no demores mucho!@!
nos leemos
(hahame imagino la cara q va a poner inu cuando la vea!!)

adios!!
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#30 lindakagome08

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Escrito 01 June 2010 - 05:23 AM

Hooolaaaa OMG cuantas cosas te pasaron y de corazón espero que el tiempo te ayude a superar tu perdidaImagen enviada

con respecto al fic me has dejado mucho mas intrigada xDDDD.. que sera eso que paso entre ella e inuyasha???
no se por que presiento que ahora si se va hacer honor al nombre de fic jejejejeje... espero que cuando puedas nos dejes conti, cuidate, byeeee

Este tema ha sido editado por lindakagome08: 01 June 2010 - 05:24 AM

Imagen enviadaImagen enviada
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#31 sofii_chan94

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Escrito 12 June 2010 - 04:15 PM

Trajiste conti!! Y no te preocupes si te tardas o no... creo que estas en todo tu derecho de retrasarte con algo como la actualizacion de tu fic por la situacion que estas pasando. Espero que pronto se repongan en tu familia, y puedan seguir adelante ^^ Mucha fuerza! :vibras: en cuanto al fic... dios, cuantas dudas!! Que fue lo que paso con Inuyasha? Por que ese desprecio de su parte? Debió haber sido algo realmente malo como para que ella piense en él en su última posibilidad de poder salvar a su madre... espero la conti ^^ y no te preocupes que todo seguramente va a estar bien :)

Beso!

#32 Lis-Sama

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Escrito 17 June 2010 - 12:51 AM

Hello. Gracias por entender el por qué de tanta demora en el cáp anterior, y muchas pero muchas gracias por sus lindas palabras. Ya está toda mi familia con mejor ánimo ^^. Un nuevo mes, donde no es como cualquier otro, y un nuevo cáp XD. ¿Van siguiendo la copa del mundo? No es que yo sea una mujer futbolera, pero es el único partido de mi selección que sigo XD. Pero en fin, volviendo al tema, les traje un cáp más largo. Mi dios personal "Muse" me ayudo en todo el capítulo; la letra del tema no tiene nada que ver con el cáp, pero es un lindo tema ^w^.
Se que quedan muchas dudas pero prometo poco a poco ir resolviendo a lo largo del fic. Bien, para los que se pregunten el por qué sobre el título del capítulo o quieren simplemente saber: Se llama solsticio al inicio del verano o al inicio del invierno, dependiendo de que parte del hemisferio uno se encuentre las fechas cambian. Relacione la palabra solsticio con el comienzo, el inicio de las cosas, es por eso que el titulo de éste cáp lo lleva, ya que es el comienzo XD.

Nuevamente muchas gracias por esos hermosos comentarios, y también a aquellas personas que simplemente leen. Como ya saben ustedes son libres de opinar ^^. Un saludo enorme y nos estamos leyendo en el próximo capítulo. Cuídense mucho.

Capítulo V: Solsticio

"Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final" Harry Mulisch


— Prometí no decírtelo pero: te lo dije

Kagome se mordió el labio tratando de soportar el dolor. Sus dientes apretaron fuertemente la zona, aunque lastimosamente dejo escapar un bajo gemido. La venda de color piel apretaba su mano y muñeca con fuerza.

— Deberíamos ir a un medico —musito Sango mientras terminaba de ajustar por completo la venda en la mano de su amiga. Observo un momento el rostro compungido de ella— Solo para asegurarnos en todo caso

— No, así está bien

Sango bufo cansadamente y soltó la mano de la pelinegra al terminar el trabajo.

— Voy por un vaso de agua y un analgésico —se reincorporo sin más y salio disparada directo hacia la cocina.

Kagome inspecciono su mano vendada. Dolía, pero no tanto como el raspón en su rodilla. No es que lo que tuviera fuera algo grave como para asistir a un medico por algo así, era una niñería… solo una tontería.

Un raspón y una torcedura en su mano no eran la gran cosa.

El tiempo curaría el raspón en su rodilla, y la venda junto con los analgésicos harían lo suyo a favor de su mano.

Problema solucionado.

Kaede

El rostro asombrado y consternado de la anciana mujer se reflejo en su mente. Sus ojos castaños ya sin el brillo de la juventud, pero aun así determinados. El cuerpo de mediana estatura que había adquiero una agilidad imprevista mientras se interponía entre ella y el guardia de seguridad que la había lanzado al piso sin ninguna delicadeza, ganándose en ese momento el raspón en la rodilla y la torcedura en su muñeca al estrellar fuertemente contra la acera.

Los improperios que habían salido de su boca hacia Inuyasha por permitir semejante atropello. Los mismo que luego se habían convertidos en ruegos.

Kaede se había quedado junto a ella, pese a la única palabra que él había lanzado en forma de amenaza hacia la mujer, o hacia ella.

Considérate despedida, anciana

¿Cómo olvidarlo?

Pero Kaede lo enfrento, no solo con sus palabras y su mirada; lo enfrento de una forma que ni siquiera ella misma conocía. No se movió ni un ápice de su lado, incluso se había arrodillado junto a ella.

Inuyasha… Inuyasha. Jamás se olvidaría de su mirada envenenada, o del rictus en su cara. Como si ella no mereciera respirar el mismo aire que él respiraba, como si… como si la odiara.

Él la odiaba.

Ni siquiera había mostrado una mueca de debilidad cuando grito el nombre de su madre, lo único que pudo decirle en realidad, antes de verse en el piso cuando intento dar un paso hacia él aun dubitativa.

Su rostro se descompuso solo al escucharla.

¿Dónde estaba aquel hombre que ella conocía de antaño?

Tal vez estaba camuflado en el traje negro y impoluto de empresario que portaba junto aquellos zapatos, de seguro, italianos. O tal vez solo estaba bajo la fría mirada con la que la observaba.

O tal vez ya ni siquiera existiera.

Siempre voy a cuidarte, Kag

— Mentiroso… —exteriorizo con dolor manteniendo la mirada perdida aun en su mal estrecha mano.

Cerró fuertemente los ojos y se obligo a no llorar, no lloraría por alguien que no valía la pena. No había valido sus lágrimas, y no las valdría ahora.

Él ya no podía lastimarla. Estaba fuera de su vida.

Había sido una tontería haber intentado hablar con él, Sango se lo advirtió, incluso la propia Kaede; pero ella tenía que comprobarlo por sus propios ojos. Tenía que verlo.

Creyó que después de tanto tiempo, tal vez aceptara escucharla por lo menos; aunque fuera por las viejas épocas.

Nunca había estado más equivocada en toda su vida.

El hombre que hoy contemplo, no era la sombra siquiera del que ella había conocido. No era absolutamente nada, pero aun así no podía evitar que la tristeza la embargara.

Verlo era como mancillar su recuerdo, el recuerdo del viejo Inuyasha, del hombre tosco, celoso e impulsivo; pero gentil y amable… cariñoso.

Por Kami, como dolía que de él ya no quedara nada.

— ¿Kagome?

La joven se sobresalto levemente, no la había escuchado llegar. ¿Hacia cuanto estaba ahí?

Sango le extendió el vaso de agua y el analgésico sin hablar. Kagome se lo agradeció en silencio. Contener a Sango no había sido fácil, pero lo había logrado pese a darse por vencida en un momento.

Sango aborrecía a Inuyasha, y mucho más ahora.

— ¿Cómo te sientes? —se aventuro pausadamente a preguntar mientras miraba inquisidoramente como su amiga ingería el último sorbo de agua.

— Bien —respondió Kagome luego de alejarse el vaso de los labios— Seguro que el dolor de mi mano se calmara ahora

Sonrío para complacerla, mientras jugueteaba intranquila con el dichoso objeto con su mano sana.

Un incomodo silencio se produjo entre ambas.

Sango noto como Kagome descendía levemente la mirada y volvía a dejar toda su atención puesta en el vaso. El aire de la habitación era denso incluyo para ella, pero esto debía terminar.

Por suplicas de Kagome era que no estaba saliendo por esa puerta a buscar a aquel bastardo desgraciado.

Merecía que una manada de lobos hambrientos se lo devoraba… solo para empezar.

Se arrepentía de no haberla acompañado, pero es que ella ¡Era tan testaruda! Si hubiera estado, las cosas hubieran sido diferentes.

No iba a obligarlo a cooperar, pero a escucharla si.

Inuyasha Taisho no era una persona diferente a ella o a Kagome. Solo por tener un apellido importante, o unos cuantos millones en alguna cuenta bancaria no lo hacía diferente.

Él era un igual, le pasara a quien le pesara; y le importaba muy poco las estadísticas sociales en este momento.

Era un…

— La mujer… la mujer que lo acompañaba…

La voz queda de Kagome corto el hilo de sus pensamientos abruptamente. El sonido que emitía era forzoso, y hasta su respiración se había vuelto irregular.

— La reconocí —concluyo, alzando sus ojos y buscando los de su amiga.

— ¿Quién? —musito ahogadamente. No le agradaba la sombra que se había colocado en la mirada de Kagome.

Ella frunció los labios levemente, como si obligara a su propia voz a hablar. Termino sonriendo con tristeza mientras sus dedos tocaban el frío cristal en una caricia lenta, consoladora.

— Kikyou —modulo lentamente.

Sango sintió la furia volver a bullir en su venas.

La amiga de Inuyasha. Ella jamás se había tragado ese cuento; pero Kagome… ella era un tema completamente diferente.

— Estoy en lo correcto al decir que no intento nada ¿Cierto?

Kagome casi se rió ante el tono de voz de la joven. Kikyou nunca le había gustado.

— Tampoco es que pudiera hacer mucho

— Oh, claro… por supuesto —arrastro entre dientes Sango. Era el colmo que intentara defenderla

La dueña de casa volvió a desaparecer de la habitación, Kagome ni siquiera intento retenerla. Suponía lo que por su cabeza estaba pasando, y Sango estaba absolutamente equivocada. El que aquella mujer se encontrara solo era un detalle irrelevante, verdaderamente no le importaba.

Quería comunicarse con Kaede, saber algo de ella; pero era una maniobra demasiado arriesgada, suponiendo que supiera donde encontrarla. Si Inuyasha no cumplía su palabra, Kaede solo podía estar en un lugar; pero ni aunque fuera la única parte habitable en el planeta se atrevería a ir.

Arriesgado, más aun que su jugada de hacia unas horas. Aquella pequeña mujer era lo único que le importaba.

Lo único rescatable.

Kagome dejo el vaso sobre la mesa dando un fuerte suspiro. Curvo los labios al escuchar el sonido, proveniente de la cocina, que provocaban los mal disimulados gritos de Sango.

Todo se mejoraría, debía confiar. Tenía una madre y un hermano por quien luchar.

0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0

Kagome creyó que ese día en particular era extrañamente diferente.

Se había despertado con ese sentimiento, que solo aumentaba a medida que el tiempo transcurría con una inquietante lentitud.

Souta se había despertado al primer llamado, sin mostrar el normalmente berrinche. La saludo sin bostezar y no emitió comentario en todo el desayuno, salvo para preguntar si partiría directamente hacia el hospital.

Tampoco Sango no la había telefoneado como todas las mañana y pese a eso, el teléfono no había dejado de sonar durante casi todo el desayuno.

No tuvo el acostumbrado congestionamiento de la hora pico en la calle a primera hora de la mañana.

Casi tuvo que obligar a su propio cuerpo a moverse para traspasar las puertas automáticas de la clínica.

La recepción estaba vacía salvo por Ayame que le regalo una esquiva mirada antes de volver a concentrarse en la llamada que estaba atendiendo.

Parecía como si el mundo se hubiera detenido.

— Señorita Higurashi

La voz jadeante de Keiko y el sonido de sus apresurados pasos contra la cerámica blanca del piso captaron por completo su atención. Le llamo sumamente el rostro en extremo colorado y el caminar más apresurado que de costumbre.

Inclusive observo por el rabillo del ojo como por un momento Ayame había puesto toda su concentración en la mujer que era su compañera en aquella área. Pestaño un par de veces y fruncir el entre cejo, antes de volver a su anterior tarea.

— Keiko —pensó que tenía que recibir entre sus brazos el cuerpo de la mujer, pero antes de que sucediera ella se detuvo justo a tres centímetros de distancia. Jadeaba sonoramente por la boca y era desigual su respirar— ¡¿Qué sucede? —pregunto alarmada.

Jamás había visto a Keiko en ese estado, y era de saberse que la fluidez de sus rápidos movimientos nunca le causarían semejando cambio en su organismo. Ella muchas veces debía apresurar el paso para alcanzarla entre los pasillos, y eso que visiblemente era mas joven.

— É-él doctor Takayama y… —balbució mientras intentaba respirar por la boca. Kami ¡Debía detener esto!—… él señor Taisho di-dice conocerla… quiere ver a su madre y el doctor…

Kagome abrió los ojos de golpe.

¡Inuyasa!

Un escalofrío la recorrió por completo, ¡Oh, esto no estaba pasando! ¡¿Qué hacia Inuyasha aquí? Y por el amor a Kami-sama, Kouga trabaja en este lugar y ellos se odiaban… se aborrecían por completo.

Ni siquiera omitió palabra, alarmada hasta la raíz de los cabellos, corrió por el pasillo hacia la sala donde su madre se encontraba. No reparo si Keiko estaba siguiendo sus pasos, tampoco le importo, aunque si llegaba a salirse de control necesitaría ayuda. Kouga era un hombre paciente, pero Inuyasha logra sacar lo peor de él, y no quería que perdiera su empleo por una pelea.

¡Era una catástrofe!

Las voces elevadas hicieron que sus pies se movieran de prisa, paso el murallón de personas que se habían juntado como espectadores, y choco a la gran mayoría sin pedir disculpas mientras lograba abrirse paso.

Lo primero que noto fue el cuerpo levemente encorvado hacia delante de Kouga, lo suficiente listo para atacar y lo tenso de su musculatura. El siguiente vistazo fue su rostro, su mandíbula estaba igual de tensa y sus ojos celestes ardían con un brillo fiero y asesino. Hablaba con los dientes apretados y siseaba varias palabras. Apretaba con fuerza el parte médico, que seguro seria de su madre, en una mano. Casi podía escuchar las uñas clavarse en el papel.

Lo único que podía mirar del otro hombre que lo acompañaba, de igual estatura que él, era su espalda. El largo cabello negro como la misma noche cayendo por la misma y a su vez haciendo constante con el negro traje que vestía.

No era otro que Inuyasha.

Cuando vio a Kouga avanzar un pie con la mirada puesta en él supo que debía detenerlos en ese instante antes de que algo mayor sucediera.

— ¡Kouga! —grito, llamando la atención de ambos hombres y del grupo de personas que aumentaba en cantidad para tener en primera plana una exclusiva de la pelea.

Las facciones del doctor se relajaron al ver el rostro de la mujer, pero aun así la intensidad de su mirada no disminuyo. Los ojos de la joven se desviaron hacia su acompañante, por un momento noto como la respiración se le cortaba y sus labios se entre abrían levemente. Ella retomo la compostura rápidamente y lo miro decidida, mientras lograba por fin alcanzarlos y sujetar con cuidado, con una de sus manos, el brazo de Kouga.

— ¿Qué haces aquí? —inquirió con voz filosa Kagome.

Él se permitió observarla. Estaba igual a como la recordaba, incluso más bella aún que la última vez que la vio. Sus ojos chocolates lo observaban con aquella mirada altiva y orgullosa que solo lograba cuando se enfadaba. Retándolo solamente con sus ojos, orillándolo como siempre a un mar de sensación en los que se sentía vulnerable y desorientado; bajando por completo sus barreras.

Volviéndolo absolutamente nada.

Noto el respirar irregular gracias el vaivén discordante de su pecho, y también como ella sujetaba con fuerza el brazo del doctor arrugando la zona.

Toda una pequeña fierecilla.

— Deseaba ver a Sonomi —respondió pausadamente. Sonriendo tranquilo y casual.

La joven creyó que el estomago iba a revolvérsele. Inuyasha la observa fijamente, de una forma tan amena que le congelaba la sangre, solo le causaba reticencia su presencia.

Hacia unos días la mirada de él era gélida, propia de un glasear. Tan fría y carente de sentimientos para con ella. Era imposible que ahora poseyera una personalidad voluble, aunque algo en su interior le decía que éste Inuyasha podría esperar cualquier cosa.

Pese a la voz en su interior, el notorio cambio de actitud no le gustaba.

— Solo… vete —siseo con los dientes apretados Kouga.

Kagome apretó ligeramente más fuerte su brazo para intentar tranquilizarlo. No iba a permitir que la presencia de aquel hombre le causara problemas a él.

La familia de Inuyasha siempre había estado en una posición social más alta que la de ellos, además de ser una de las familias más influenciables de Tokio.

Conocía al padre de Inuyasha, y éste, jamás había utilizado su poder; pero ahora, el mando de la empresa recaía en su hijo, junto a su influencia. Era el hombre más reconocido y respetado en todo Tokio, y él ya no era el mismo joven idealista que se había enamorado años atrás.

Inuyasha no titubearía en deshacerse de Kouga.

Las comisuras de los labios del magnate volvieron a alzarse.

— No

Kouga perdió por completo los escrúpulos y casi logro abalanzarse contra su objetivo. Kagome se movió rápido, interponiéndose entre el cuerpo de ambos y presionando sus pequeñas manos contra el pecho de su amigo. Lo escucho gruñir fieramente y, sin verlo, sospecho la sonrisa socarrona que Inuyasha estaba formando con sus labios.

— ¡No hagas esto! —le aspecto la mujer por lo bajo mientras pretendía mover el cuerpo de Kouga. Era como intentar arrastrar una pared de concreto. Imposible— N-no lo…hagas

Él se dejo arrastrar, logrando dar solo cinco pasos hacia atrás. Kagome jadeaba con violencia.

— Vete —susurro decidida y él la miro alarmado, como si la sola idea fuera una locura. Ella trago fuertemente y observo levemente tras su espalda… él sonreirá— Yo me encargo

Kouga sujeto su rostro, de la misma forma que siempre lo había hecho.

— No te dejare sola con él. Ni siquiera lo pienses

— Puedo con esto —aseguro, aferrando las manos de Kouga y alejándolas de su rostro— No sucederá nada, él no podrá hacer nada aquí

— Jamás me gusto —soltó al final con fiereza y contemplo por un segundo a aquel repulsivo hombre— Trama algo

Kagome guardo silencio un momento. Sí, ella sospechaba lo mismo. Algo en la mirada de Inuyasha le decía aquello.

Al parecer sí la había escuchado la vez anterior, y estaba completamente segura que sus influencias lo ayudaron a obtener la información que buscaba.

¡Oh, porque ella no lo dudaba! Él estaba ahí por eso… gracias a sus influencias.

— Confía en mí —fue todo lo que Kagome pudo decir, suplicando para que Kouga la comprendiera.

La mandíbula del hombre se contrajo, y murmuro algo inteligible incluyo para ella que se encontraba a su lado. Relajo los hombros y se alejo del cuerpo de la mujer, dándole una mirada derrotada.

Kagome siempre había querido resolver todo por su cuenta. Odiaba tener que depender de alguien, incluso de su familia o amigos más cercanos.

Las cuerdas invisibles que sujetaban sus pies al suelo parecían no querer soltarlo. Con desprecio contenido se alejo a paso lento obligando a su propio cuerpo a moverse. Odiaba a ese hombre, y si pretendía poner una mano encima a Kagome, no le importaba perder su reputación o titulo. ¡Nadie iba a tocarla!

La joven azabache dejo escapar un suspiro por medio de sus labios viendo como Kouga se alejaba doblando el pasillo, luego de que la muralla de personas perdiera el interés. La tensión en el ambiente la había abstraído totalmente, olvidando que ella era parte del espectáculo.

Recobrando la compostura se armo de valor para enfrentarlo, esta vez sin intermediarios de por medio. Confiaba que Inuyasha, por mucho que la odiara, no haría ningún movimiento en falso.

Voltio y lo enfrento. Su estomago se contrajo nerviosamente esta vez a observar las facciones de su rostro por completo.

Ya no sonreirá, y los ojos de él parecían brillar de forma extraña. Animal, instintiva al igual que calculadora.

Ella podía ver el fluyo de ideas que corría, de seguro, a gran vertiginosidad en su mente en los ojos dorados… en aquellos tan característicos ojos dorados.

— ¿Por qué estás aquí?

Vergonzosamente la voz le salió estrangulada, reflejando el nerviosismo que intentaba ocultar con altivez al saberse solas con él. Inuyasha siempre la había apabullado con la fuerza de su aura, aquel magnetismo que ella no había sabido encontrar otra definición que demoniaco.

Estuvo a punto de temblar cuando lo vio caminar tranquilamente hacia ella, con los ojos puestos en los suyos quemándola con la intensidad de su mirada. Él se detuvo demasiado cerca, casi invadiendo su espacio personal, sintiendo la fragancia masculina llenar sus sentidos.

— Debemos hablar, Kagome —susurro en respuesta.

Incluso, a él le provoco demasiadas sensaciones al dejar escapar su nombre. Sentimientos que oculto mientras ella separaba ligeramente sus labios con la mirada entre incrédula y sorprendida.

Mentalmente sonrío complacido al notar su reacción.

Ella no se negaría. Replicaría, e intentaría sacar la mayor información; pero al final lograría lo que quería. Ya casi podía tocarlo.

Sí, aquello era un comienzo…podía sentirlo.

Continuara...

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#33 setsuna

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Escrito 17 June 2010 - 12:56 AM

hay no que miedo que querra decirle inuyasha??
ojala que no sea nada muy mala aunque realmente lo dudo¡¡T.T que nervios
no lo dejes asi mucha suerte con tu historia espero que las cosas mejoren entre inu y kagome ^^

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#34 lindakagome08

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Escrito 17 June 2010 - 05:19 AM

Hoooolaaaaa que bueno que las cosas en tu familia estén mejorandoImagen enviada
que buen capi, aunque aun las cosas no se han aclarado del todo, pero ya mas o menos me voy dando una idea, hay que esperar a ver con los otros capis como se va desenredando esto y sobretodo que sera lo que inuyasha le ira a decir... esta interesante y espero que pronto puedas traernos conti, nos vemos byeee
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#35 male_san

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Escrito 19 June 2010 - 07:02 AM

OMG OMG!!!
(suena raro cuando lo escribo)
diosssssssssssssss q capitulo tan emocionante
me encanto! te quedo de lo mejor esta conti, parece ser q valio
la pena esperar... pero hayyy q esta pasando? primero q nada inuyasha es un ANIMAL!
como se le ocurre sacar a kagome asi?
y despues aparecerce en el hospital como si nada!!
es q es de lo Imagen enviada argg ya no se ni q pensar
y koga hahah tenia ganas de mandarle unos golpes!Imagen enviada Imagen enviada hahahaha
me imagino las ganas q debe tener de pegarle, pobrecito creo q se quedo con las ganasImagen enviada
bno espero q lo continues prontito q estoy muyy emocionada me vas a tener con la duda hasta q continues... q querra inuyasha?
mmmm bno CONTIIII
adioss
when i look at you i see forguiveness i see the truth you love me for who i am like the stars hold the moon right there where they belong, and i know im not alone...

when i look at you miley cyrus, the last song.

mis one shots: pienso, adios y snow white queen! espero q se pasen!


#36 sofii_chan94

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Escrito 20 June 2010 - 01:59 AM

:o que capitulo!! te quedo fantástico!! por que se distanciaron esos dos?? que tiene que ver Kikyou en la historia?? Por que Inuyasha fue hasta allá? Que esta tramando? :grito: muchas dudas!! Espero con ansias el proximo capi :fan:

Me alegra que vos y tu familia ya esten un poco mejor :^^:

Beso!

#37 Mdc

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Escrito 05 July 2010 - 03:27 AM

Ola buenisimo el fic!
me encanta pero quisiera saber
mas acerca de lo que continuara
suerte con el siguiente capitulo
ate:
Mdc!Imagen enviada

#38 maFFer susin

maFFer susin
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Escrito 13 July 2010 - 08:15 PM

wow hermoso en vdd me ha encantado thu fic muchas felicidades^^ esta muy interesante ademas de qe la trama esta muy bien narrada y hacer sentir al lector la lectura en vdd me ha encantado thu fic espero qe pongsa pronto una continuacion nuz vemoz biie :gato_out:
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#39 Kokeshy

Kokeshy
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Escrito 14 July 2010 - 11:54 PM

O.o muii genial tu historiia,
aunk aun estoy un poco confundida jejeje( propio de mi)
porfavor continua lo mas pronto posible
^^! adios
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#40 Lis-Sama

Lis-Sama
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Escrito 06 September 2010 - 06:23 PM

¡I'm back! ;D. No gente, no estoy muerta; sí desaparecida pero viva. Más tarde que nunca estoy acá. Sé que paso tiempo, y mucho; pero la verdad es que estaba alejada de éste fic, en si de la escritura. Mi musa se tomo unas vacaciones sin avisar, y todavía la estoy esperando U.U. Para aquellos que leen les digo que si ven que tardo demasiado en publicar es que estoy por completo con la universidad. Curso por el momento el CBC de letras, y aunque no estoy estudiando todavía materias relacionada a la carrera, las tres de este cuatrimestre son de estudio —como todas—. Principalmente estoy con filosofía, con Nietzsche y Co ¿Por qué los filósofos son tan complicados para explicar algo? .

Bien unas pequeñas aclaraciones del cáp anterior. Tuve el error de nombrar a la madre de Kag como Sonomi, cuando es realidad es Naomi. Sonomi era el que tenía pensando cuando comencé a escribir el fic, además de leerlo en otras historias; así que de alguna forma lo tengo grabado en mi mente e inconscientemente lo escribí XD.

Llegamos por fin a una de las partes centrales de la historia, de acá en más es donde todo toma color. Como les dije antes, no sé bien cuando voy a volver a estar de vuelta; entre la uni, un proyecto en conjunto en el que de a poco una amiga y yo estamos trabajando —no es prioridad—; y diferentes cuestiones de la vida cotideana, es por lo cual tardo mucho en traer un cáp —sumando que mi musa no ayuda—.

En fin, eso es todo. Como siempre gracias por cada uno de sus comentarios ^w^, es la pequeña paga de cada escritor. Ya saben que son libres de comentar siempre n.n

Besos y cuidense. Nos estamos leyendo.

Bye, bye


Capítulo VI: Chantaje


Loca.

Por fin se había vuelto absoluta y completamente loca.

— ¡Te lo prohíbo! ¡¿Escuchaste, Kagome?

La voz de Sango por el teléfono sonaba alterada, al borde de un verdadero ataque de nervios. Seguramente sus ojos estaban ligeramente salidos de sus cuencas mientras el rostro comenzaba a teñirse de un leve rojo producto de la ira con la que había obligado a mover sus cuerdas vocales para que su voz sonara dos octavas más alto.

— Lo siento —se disculpo en un susurro verdadero. Escucho los dientes de Sango rechinar insistentemente— De verdad lo siento

— Oh, no ¡No lo lamentas! —Grito nuevamente y esta vez Kagome casi tuvo que alejarse el auricular del oído— Si fueras como cualquier ser humano común sabrías lo que es instinto de supervivencia

— Sé lo que es

— ¡No lo sabes! Si lo supieras no estarías por cometer una locura aun mayor que tu anterior jugada. Pero ve… —la escucho decir sarcástica—… entrégate a él servida en bandeja

— Sango, escúchame…

— ¿Acaso olvidas como llegaste a casa la última vez que intentaste hablar con Inuyasha?

Por supuesto que no lo olvidaba, mucho menos la forma en que la había tratado, completamente diferente cuando lo volvió a ver en la clínica días después.

— No lo he olvidado —concluyo con voz cansina— Debo ir

Volvió a escuchar la voz de su amiga salir por el audífono fuertemente, pero esta vez se había alejado por completo el teléfono y cortado la llamada. Hacia treinta minutos que estaban hablando sobre el mismo tema, y pese a todas las advertencias que Sango le hacia, y que en una parte de su fuero interno comprendía, la curiosidad de saber el por qué de la visita de Inuyasha era aun mayor.

Tal vez no estaba midiendo riesgos, como bien ella le había dicho días atrás, tal vez estaba sirviéndose en bandeja; pero debía saberlo.

Quería saber lo que él tramaba.

Estiro las arrugas invisibles de la falda con nerviosismo. Solo faltaban cinco minutos.

Hablar, eso era lo que iba hacer con Inuyasha está noche. Hablar.

Había elegido algo sencillo para ponerse, una falda lisa hasta las rodillas de color negro con una camisa blanca.

Estaba vestida casi formal, haciéndola recordar bastante a su atuendo antes usado como profesora; salvo por la única diferencia que su pelo seguía suelto.

Le había costado varios días salir del estado sorpresivo en el que se encontraba en un principio.

Haber aceptado su invitación era una locura y más con la poca información que él decidió soltar.

Pero, es qué necesitaba saber aquel fluyo de ideas que había leído en sus ojos aquel día en la clínica cuando se encontraron a solas.

Comprendía que se arriesgaba, pero le había dicho que sí y no se echaría para atrás en este momento.

Dio un respingo al escuchar golpes en la puerta de entrada.

Ya era hora.

Se coloco el abrigo que colgaba del perchero cerca de la entrada y tomo su pequeño bolso de la mesa del recibidor. Por suerte Souta se encontraba en casa de Sango, así que no había inconveniente alguno.

Inspiro hondamente y giro el pomo de la puerta con manos temblorosas. Debía mostrarse fuerte y directa ante él, los nervios tenía que dejarlos aquí.

Inuyasha no debía verla vulnerable.

El sonido de la puerta al abrirla le hizo poner la piel de gallina.

— ¿Señorita Higurashi?

Arrugo la frente al ver la sonrisa amigable del hombre vestido de chofer frente suyo. Era unos centímetros más altos que ella, pero más bajo que Inuyasha. El rostro le resultaba demasiado juvenil, alrededor de unos dieciocho años.

Debía estar equivocada con la edad, ese joven tendría que estar pasando el sábado a la noche con algunos de sus amigos; como cualquier adolescente normal; no trabajando de chofer para una persona como Inuyasha.

¿Acaso le gustaba explotar niños?

— Oh disculpe, creo que me equivoque —dijo el joven perdido la sonrisa y algo de color en su piel. Sus ojos verdes se agrandaron un poco— Perdón

Kagome salio de sus cavilaciones.

— No —musito abruptamente antes de que el joven se volteara— Sí, soy ella

La sonrisa volvió rápidamente al rostro del muchacho. Le resultaba amigable y afable cuando sonreía. Ya no quedaban muchas sonrisas verdaderas.

Él estiro su brazo al instante, esperando que ella lo tomara. Las comisuras de los labios de Kagome se alzaron saliendo por completo al exterior.

Cerro la puerta con llave y sujeto el brazo del muchacho.

0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0.o.0


Shipou

Ese era el nombre del nuevo chofer de Inuyasha, por lo que éste había dicho. La primera impresión que había tenido de él era la acertada.

Era un joven muy alegre y amable.

Habían hablado todo el viaje y por extraño que sonase para ella, dialogar con Shipou fue demasiado ameno.

Descubrió que era un chico maduro, bastante más que cualquier otro adolescente de su edad. Incluso él le confeso que sus padres fallecieron cuando solo tenía cinco años, y que desde ese entonces estaba a cargo de sus abuelos maternos.

Valoraba el esfuerzo que ellos llevaban haciendo por él desde hacia años. Ahora estaba juntando el dinero necesario para poder pagar sus estudios en la universidad; por lo que un empleo de chofer de una persona como el empresario Taisho era lo que buscaba.

Era el mejor conductor de sus amigos, e incluso sabia de oficio un poco de mecánica por si se veía en el aprieto de reparar el coche por si solo para intentar salir del apuro.

Kagome se sorprendió al escuchar lo cerca que vivía del colegio donde ella enseñaba, en una pequeña casa con jardín frontal donde su abuela pasaba la mayor parte del tiempo, y hasta donde sus resentidos huesos se lo permitieran, cuidándolo.

No poseía una familia numerosa y le hubiera encantado tener un hermano a quien cuidar y proteger.

Tampoco conocía mucho a Inuyasha, y en confidencia le comento que le asustaba un poco el rictus de su cara la mayoría del tiempo. Nunca lo veía sonreír, siempre estaba gruñendo a alguno de sus empleados o solo enfadado con si mismo.

Se había imaginado su vida un poco más… alegre.

— Aquí es

La azabache observo a través del vidrio polarizado de la limusina.

— ¿Dónde estamos? —le pregunto inquieta a Shipou al ver el lugar frente a ella.

— Es un restaurante Frances —él se rió levemente al ver la cara estupefacta de la mujer— Por lo que le escuche decir es el más caro de toda la zona y el más exclusivo

Ella apretó los puños sobre el regazo ¡¿Qué pretendía con esto? ¡¿Una entupida cena?

¡No estaba para juegos!

Frunció los labios cuando la puerta del auto se abrió. La imagen de Inuyasha, con sus ojos dorados mirándola fijamente, la sorprendió un poco al tomarla con la guardia baja.

No esperaba verlo hasta entrar en el lugar. Pensó que al dejar que su chofer la recogiera sin molestarse por pasar por ella, volvería a encontrárselo sentado frente a una, de seguro, exclusiva mesa como el exclusivo lugar.

— Kagome

Se voz ronca y varonil la hizo pestañar. Noto la mano de él extendida frente ella.

Dudo en tomarla, observo sus ojos e intenta leer las facciones de su rostro. Pero la marcada sonrisa en sus labios, mostrando parte de su perlada dentadura, fue todo lo que encontró.

Temio. Temía tocarlo.

El contacto de la piel de Inuyasha contra la de ella, su calidez única; siempre había barrido su cuerpo.

Ella había podido luchar contra su recuerdo, contra sus propios fantasmas. No estaba segura de poder luchar contra su cercanía.

Lo amo de una forma tan profunda y devota que, cuando él no le creyó y la dejo sola, ella se hundió.

Demasiado profundo. Se quedo sin aire.

— Kagome —lo escucho repetir de forma más insistente, y ella hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para obligar a su cuerpo a moverse.

Tomo la mano que él le ofrecía conteniendo el aliento.

Inuyasha sintió el cuerpo de la mujer ligero como una pluma mientras la ayuda a bajar. La suavidad de su tacto solo le provoco una marea de recuerdos. Trato de luchar, pero las imágenes se volvieron más sensoriales y casi podía volver a saborear el sabor de aquella piel en su boca.

Su pecho vibro conteniendo un gruñido y noto como Kagome, ya a su lado, lo observaba desorientada.

Él solo pudo sonreírle, mientras intentaba tranquilizarse. Faltaba poco, no había porque apresurarse.

— Nuestra mesa nos espera —le dijo cuando creyó por fin tener la fuerza suficiente para hablar.

— Claro —respondió precavida.

Lo siguió, algo recelosa por el lugar que él había elegido para hablar. Hubiera preferido algo más íntimo y no tan concluido como un excéntrico restaurante Frances ubicado en la calle más costosa de Tokio.

Tampoco se sentía lo suficientemente segura como para declinar su invitación y pedirle que se marcharan hacia otro lugar no tan ostentoso.

Estaba a punto de dirigirle la palabra cuando se sintió transportada. Kagome abrió los ojos desmesuradamente observando el interior del lugar. La fachada la había impresionado, pero el interior del lugar la dejaba completamente sin habla.

Los techos altísimos, de las dos secciones que se podían fácilmente observar, las paredes cubiertas por espejos y lienzos que reflejaban la época. Los detalles en oro, los retratos y esculturas.

Pensó que fácilmente podrían encontrarse a alguna dama de sociedad de aquella época deambulando por el lugar.

— Oh, señor Taisho

Kagome salio de su ensoñación y dirigió la vista al hombre que se acercaba hacia ellos con una amplia sonrisa en los labios. A simple vista podía notar sus rasgos europeos y su recto porte enfundado en aquel traje costoso. Los ojos verdes se clavaron en el hombre que la acompañaba.

Le pareció notar un leve atisbo de nerviosismo mientras lo veía acercarse cada vez más.

— Señor Taisho, lo estábamos esperando —saludo con voz correcta y educada el maître en un excelente japonés— Es un honor volver a tenerlo con nosotros. Por favor, si es tan amable

«Pierre» leyó Kagome en el rotulo del uniforme cuando éste hizo un ademán para que los siguiera hacia su mesa.

Inuyasha pensó que tendría que tirar de su mano, conocía el rechazo que la mujer sentía hacia aquellos lugares, pero increíblemente ella simplemente camino siguiéndolo callada.

Rara vez venia a cenar a aquel restaurante, salvo cuando estaban de visita en el país los inversionistas franceses y él deseaba agasajarlos. Él prefería la soledad de su departamento y de las comidas que la propia Kaede siempre se encargaba de prepararle.

Solo intentaba impresionar a Kagome, él ya no era aquel mismo muchacho de antaño. Además, en un lugar como esté ella no seria capaz de hacer ningún tipo de escándalo. La conocía demasiado.

La mesa que había reservado era la más alejada del lugar. Perfecta para la intimidad del tema a tratar, aunque por el momento ella no lo supiera.

Los dedos femeninos tamborilearon sobre la mesa de forma impaciente. Kagome lo observo con determinación, por fin se encontraban solos. El maître se había retirado dejándole la carta que Inuyasha parecía inspección con verdadero interés. Ella ni siquiera deseo abrir la suya, su único deseo era que él se dignara por fin a hablar del tema por el cual la había citado.

— Inuyasha —lo llamo suavemente, controlando el tamborileo de sus dedos.

— ¿Qué crees que debamos cenar? —él la ignoro por completo, continuando con su vista fija en el menú— Cordon bleu podría ser. Es mi plato preferido

La azabache lo contemplo, observándolo de la misma forma que lo haría un invidente por primera vez al ver el mundo luego de vivir bajo el manto de la oscuridad.

— ¿Cordon bleu? —pregunto absorta.

— Sí, ¿por qué? —él alzo una ceja— ¿Prefieres otro platillo?

No era el platillo, estaba segura que no conocería ninguno de los que pudiera estar en la carta, solo era la impresión de saber que su paladar se había vuelto lo suficientemente sofisticado para el corriente ramen que él decía adorar.

Seguramente, ahora, aquella sopa de fideos le resultaba tan insípida que ni siquiera la probaba por lo viejos tiempos.

Esbozo una leve y melancólica sonrisa mientras sus ojos se perdían en las mesas alejadas a su izquierda.

Incluso en ello había cambiado.

— No —musito.

Kagome no se atrevió a volver a hablar, por lo menos no de momento. Dejo que él pidiera por ella cuando se acerco el camarero hacia su mesa. ¿Qué tanto podía llegar a cambiar una persona en tan pocos años? Se pregunto internamente mientras lo observaba aun hablar con el joven camarero de también facciones europeas.

Eran dos completos desconocidos.

El incomodo silencio sobre ellos era palpable. Para Inuyasha, Kagome parecía perdida en sus pensamientos mientras le daba ligeros bocados a su comida por simple obligación. Los hombros de ella estaban firmes y erguidos, como si a la menor señal dada se preparada para salir sin miramientos del lugar.

En toda la cena jamás lo miro.

— Deseo hablar sobre tu madre

La voz le salio clara y limpia, masculina. Capto completamente la atención de los ojos castaño de ella, y se contuvo en el asiento para no removerse inquieto cuando los clavó en los suyos con un brillo particular. Ahora, solo la botella de vino se encontraba sobre la mesa.

— Entonces habla —soltó fríamente cerrando los puños sobre su regazo.

— Lamento que Naomi no se encuentre bien de salud aunque no lo creas —la vio entrecerrar los ojos— Estoy al tanto por completo de su estado.

— No lo dudo —respondió la azabache escuetamente. Contuvo las ganas de reírse.

Inuyasha sujeto con una de sus manos la copa de vino que momentos atrás había dejado. Giro la copa sobre si misma, logrando que el contenido en su interior también lo hiciera. Sonrió, de tal forma que los bellos de la nuca de la mujer se erizaron al instante.

— Tengo un trato para hacerte, Kagome

Ella escucho el ronroneo claro de su voz, casi aterciopelado. Inconcientemente llamándola y empujándola a algo desconocido. No le agradaba su tono por muy atractivo que pudiera resultar.

Tuvo que aclararse la garganta para obligarse hablar, algo en su cerebro le gritaba que corriera lo más lejos posible del lugar… de él.

Empujo aquel pensamiento al fondo de su mente.

Si había llegado tan lejos tenía que terminarlo.

— ¿Qué trato? —prácticamente sintió que estaba obteniendo por cuenta propia su sentencia de muerte al realizar la pregunta.

Inuyasha amplio la sonrisa en su rostro. A ella le resultaba tan maquiavélica como el brillo que sus ojos color ocre habían adquirido mientras la contemplaba en completo silencio.

— Oh, solo es un pequeño intercambio, Kag —dejo la copa sobre la mesa luego de dar un pequeño sorbo— Puedo asegurarte que ambos nos veremos gratificados, muy gratificados

La azabache contuvo el aliento mientras un intenso escozor recorría su nuca.

— ¿Qué trato? —volvió a repetir segura, logrando que su voz saliera lo más clara y calma posible.

Él apoyo ambos codos sobre la mesa acercándose con cautela, con la misma cautela que se acerca un depredador a su presa.

— Te daré todo el dinero que necesites para Naomi, pero a cambio pido una sola cosa —pudo ver como volvía a contener la respiración. Gruño en su interior con satisfacción— Te convertirás en mi amante

La sonrisa que él le seguía brindado la hizo entender por completo que no era ninguna especie de broma. Su cerebro salio del shock y sus ojos se abrieron por completo mientras un frío casi mortuorio la recorría de pies a cabeza haciendo temblar.

Amante. Él le estaba prometiendo ser su…amante.

— ¿Aceptas?

Era una simple pregunta, pero en su caso la sentenciaba al mismo infierno; y él era el verdugo que se encargaría de conducirla, de darle el golpe de gracia.

Continuara...

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