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La Historia De Nuestro Amor


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184 respuestas en este tema

#181 Yumbrel suyai

Yumbrel suyai
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  • Ubicación:Argentina

Escrito 17 October 2012 - 05:32 PM

hermoso capi!!! yo creo que deberias seguir con la idea original porque las cosas apresuradas nunca salen bien.

yo esperaba un super beso de Akane pero bueee.... la chica finalmente se acobardó, estas igual que Rumiko!!!!

nos vemos en la proxima actualización, seguí asi, no bajes los brazos!!! besotes
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#182 ranma-inuyasha

ranma-inuyasha
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  • Género:Mujer
  • Ubicación:frente a la comp en mi casa

Escrito 13 December 2012 - 06:48 PM

wowwwww!!!!! :babas: no sabes cuanto espere porque actualices... te confieso que el cap me cayo como anillo al dedo...  puesto que lo vengo a leer en diciembre!... es que he estado algo ocupada :sisi: .....  

Se que quizas es muuucccho pedir; pero no tardes tanto......   con este cap me has devuelto las esperanzas de tener el honor de seguirte leyendo.... :loca:    

 

Espero mucho mas!.......  ademas con lo que la mama de Ranma aparecio; me dejas con la intriga de saber si escucho o vio algo comprometedor..... :jisjis:     porque si es asi  voy a tener razones para reirme tooodddooo  este mes  

 

muuuy largo mi mensaje no??  je je je je je ....   no lo puedo evitar

no sabes la felicidad que me traes del saber que lo vas a terminar! :miniojis:

que la inspiracion y la Musa  te acompañe! :animo:

 

cuidat!!!

Xau

Besos y abrazos  :alegria:


Este tema ha sido editado por ranma-inuyasha: 13 December 2012 - 06:54 PM


#183 Akane/Kagome

Akane/Kagome
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  • Género:Mujer
  • Ubicación:Costa Rica

Escrito 27 August 2015 - 09:59 PM

¡Hola lectoras y lectores! Han pasado tres años desde la última vez que publiqué algo en este foro. No tengo excusas para esta larga ausencia, ni tampoco el publicar este capítulo significa que he vuelto y que seguiré escribiendo periódicamente, lamento mucho no poder comprometerme con ello.

 

Hace más de un mes que terminé este capítulo y estaba indecisa con respecto a si debía subirlo o dejar que pasara el tiempo suficiente para tener varios capis listos y publicarlos de seguido. Tomé la decisión de subirlo porque sé que hay muchas personas que esperan volver a saber de esta historia y tener un poco de esperanza de que tenga un final.

 

Como ya saben este fic tiene pocos momentos cronológicamente dependientes, así que este capi no tiene relación con el anterior. Tampoco puedo decir que este sea determinante, pero nos ayudará a seguir avanzando con la trama. Espero les guste...

 

Disclaimer

 

Los personajes no me pertenecen, son de la maravillosa, pero cruel, de Rumiko Takahashi; la cual, debido al trauma que me dejó, me obligó al vicio de leer y escribir fanfics.

 

La Historia de Nuestro Amor

 

Capítulo XXVI Chocolate

 

Me quedé lo más quieta y en silencio posible dentro de mi habitación. Aproximé mi oreja a la puerta, silencio total. Con sumo cuidado la abrí intentando hacer el menor ruido posible. Asomé la cabeza despacio, la moví de derecha a izquierda para asegurarme que no había señales de vida. El panorama parecía estar limpio. Suspiré nerviosa y me adentré de nuevo a mi cuarto. Abrí una gaveta para sacar las cosas que necesitaba y salí.

 

Bajé las gradas casi de puntillas, aunque no había ruido siempre existía la posibilidad de que alguien estuviera abajo. Sigilosamente revisé el comedor, pero no había nadie.

 

-Perfecto…- musité emocionada.

 

Sabía que los martes Kasumi tomaba una clase de arreglos florales en el centro de la ciudad, tía Nodoka había decido acompañarla desde hacía un par de semanas. Nabiki ya no vivía en la casa desde que había entrado a la universidad. Los hombres de la casa andaban en unas aguas termales así que tardarían un par de horas… Tenía la casa sola para llevar a cabo mi plan.

 

Sintiéndome más tranquila, ingresé a la cocina y prendí la luz. Coloqué sobre el mueble las cosas que había extraído de mi habitación. Inhalé aire despacio, debía reunir toda mi energía y prepararme para el entrenamiento. Tomé el delantal que previamente había colocado sobre la superficie de madera, lo extendí con un aura combativa cubriéndome, lo coloqué por encima de la cabeza hasta llegar a mi cuello y rápidamente até el lazo en mi espalda.

 

Saqué una espátula y una cuchara de madera del cajón donde mi hermana solía guardarlas. -¡Lista!- grité entusiasmada y decidida a enfrentar la batalla.

 

Respiré profundo, dejé mis utensilios a un lado para aproximarme al otro objeto que había traído desde mi cuarto: el libro con las recetas de mamá. Llevaba varios meses pensando en practicar algunos de los platillos, pero apenas hacía un par de semanas que había decidido poner en marcha mi nuevo plan: ¡cocinar cosas decentes de una vez por todas! Les enseñaría a todos que era capaz de lograr hacer algo comestible aparte de sopa instantánea.

 

Lo malo era que llevaba dos intentos fallidos de hacer arroz blanco, la tercera era la vencida. ¡Hoy lo iba a lograr, sí que sí! Despacio leí la receta una vez más e intenté poner cuidado a todos los detalles. Parecía tan fácil, sin embargo, a la hora de empezar la preparación la cosa siempre se me complicaba.

 

Comencé a sacar los utensilios necesarios: tazas para medir (indispensables según decía la guía), un colador, la olla especial para preparar el arroz  y obviamente el arroz. Medí una pequeña cantidad del grano, como sugería el libro, lo lavé procurando que el agua saliera limpia, las veces anteriores no me había esperado lo suficiente. Luego coloqué el arroz en la olla, me aseguré que la cantidad de agua fuera precisa, evité echar agua al azar como la primera vez o medir la cantidad incorrecta como también me sucedió con anterioridad. Finalmente lo tapé y apreté el botón esperando que la magia ocurriera.

 

Para prevenir fracasos no iba a intentar nada creativo. Nada de echarle sal, vino blanco, vinagre, salsa de soya, o cosas por el estilo. Me era difícil apegarme a lo que decían las instrucciones, pero era por mi propio bien. Debía suprimir mis deseos por experimentar y seguir los pasos que describía mi mamá en su recetario. Ahora tocaba esperar hasta estuviera listo el arroz…

 

Miré de un lado al otro esperando encontrar algo interesante que hacer mientras el tiempo de cocción transcurría. No quería salir de la cocina porque temía que al no estar para vigilar la olla algo saldría mal. Hice una mueca con los labios.

 

-¿Qué puedo hacer?- susurré para mí misma.

 

De pronto la presencia del libro de recetas me resultó interesante. Sabía que no debía adelantarme, tenía que seguir el orden de los platillos para aprender a cocinar de lo más fácil a lo más complicado, sin embargo, la curiosidad me invadió. Quería ojear todas las recetas, saber qué me faltaba por aprender y qué tan complicado lucía mi futuro culinario, eso si lograba superar la fase del arroz.

 

Comencé a pasar las páginas, la mayoría traían recortes ilustrando los diferentes platillos. Ojeaba lo sabrosos que se veían, leía de reojo detalles de la preparación y los ingredientes. Sopa miso, carne con verduras, tallarines, pescado, chocolate… Un momento, ¿chocolate? Era muy extraño que el libro de mi madre trajera una receta de cómo preparar eso.

 

Fruncí el ceño y toda mi atención se centró a esa página. “Para esa persona especial” decía debajo del título “Chocolate”. Seguro se refería a mi padre, pensé con sonrisa. Ella probablemente le hacía chocolates para regalárselos en el día de San Valentín. La idea me enterneció… No obstante, también golpeó mi cabeza: ¡chocolate para alguien especial! Mi mente comenzó a divagar, intenté recordar en qué fecha estábamos. Era el primero de Febrero, ¡pronto sería San Valentín!

 

¿Cómo se suponía que debían ser las cosas este año con Ranma? Nuestra relación sólo se podía catalogar como “extraña”. A ratos parecíamos como si fuéramos pareja, pero luego volvíamos a ser los de siempre. Sin duda en el último año las cosas habían cambiado mucho, pero no lo suficiente como para que lo considerara formalmente como “mi novio”. Seguíamos siendo dos chicos comprometidos por nuestros padres, que eran amigos, se tenían cierta estima, y en algunas ocasiones parecía que había algo más…

 

Tampoco era como si no le hubiera dado un chocolate antes. Ya en un San Valentín pasado lo había hecho.

 

Flash back

 

Caminábamos rumbo a casa luego de salir de la escuela. Todo el malentendido con la entrega del chocolate en nombre de la niña a la que él había ayudado a recuperar su amigo de felpa había quedado atrás. No entendía por qué había estado tan nerviosa si aquel gran corazón no era de parte mía, yo sólo estaba cumpliendo con un favor, pero todos me malentendían.

 

Ranma estaba sobre la cerca de metal como de costumbre. Lo escuché suspirar y podía percibir que estaba raro. ¿Acaso estaba decepcionado o enojado? De todas formas se merecía que le diera algo.

 

Lancé un pequeño corazón de chocolate sobre su cabeza. Cayó encima de su gorro. Abrió los ojos sorprendido, seguro preguntándose qué había sido aquello que le había tirado. Tocó el lugar del aterrizaje para identificar el objeto.

 

-No te preocupes, yo no lo preparé- dije antes de que pudiera lanzar uno de sus acostumbrados insultos.

 

Él parecía sorprendido, quizás aún estaba inseguro. -Lo prepararon especialmente. No quería dártelo muy pronto…-

 

Seguía mirando fijamente el chocolate. Yo me sentía nerviosa e insegura. -Umm… Me pregunto si hubiera sido mejor que fuera más grande…- dije volteando hacia él, noté que Ranma también se giraba.

 

-Así está bien…- respondió con timidez.

 

Ambos permanecimos con la cabeza agacha y sonrojados. Era una situación rara y algo comprometedora.

 

Fin Flash back

 

Exhalé una fuerte bocanada de aire pensativa. ¿Valía la pena intentarlo? Probablemente Ranma ni siquiera los probaría. Con esa idea nadando en mi cabeza me quedé en silencio mientras el vapor empezaba a salir de la olla, pronto el arroz estaría listo.

 

**/**

 

Dos días después la felicidad de haber podido cocinar un arroz comestible aún me embargaba por completo. Me encontraba buscando algunos ingredientes para practicar mi siguiente receta, no quería que Kasumi sospechara cuando se diera cuenta que estaba gastando las provisiones de la casa. Deseaba sorprenderla y a toda la familia cuando pudiera hacer una cena completa.

 

Entré por una calle angosta llena de tiendas pintorescas y pequeñas; una que tenía un pequeño rótulo de madera pintado a mano que decía “Tierra Dulce” llamó mi atención. Abrí la puerta de cristal despacio, una campanilla sonó cuando entré. La tienda estaba vacía, por un momento pensé en dar media vuelta y salir, pero una voz me lo impidió.

 

-Buenas tardes jovencita...

 

-Buenas tardes- respondí con una sonrisa.

 

-¿En qué puedo ayudarte?

 

-Yo… entré… pero…- dije con torpeza. No pude terminar la frase porque el señor me interrumpió.

 

-¿Buscas algo para hacerle un chocolate a tu enamorado?-

 

Moví los brazos desesperada de forma negativa. -No… no… para nada…

 

-Ese sonrojo en tu cara dice lo contrario- mencionó señalándome de forma burlona. -Ven conmigo- ordenó tomándome suavemente por el brazo.

 

No encontré fuerzas para contraríalo, era un viejecillo tan agradable y dulce. Me dejé llevar para seguirle la corriente. Lo miré abrir unos cajones, sacó una caja de color dorada. Con una sonrisa deslumbrante puso el objeto en el mostrador.

 

-Acá están los mejores ingredientes que tengo para hacer el chocolate que necesitas…- Abrió la tapa mostrando varios compartimientos. Observé el contenido asombrada. Parecía haber tantas cosas diferentes ahí.

 

-Aunque estos sean los insumos, ocuparás una receta también. ¿Tienes una?-

 

Me quedé en blanco por unos segundos, -Este… sí, tengo una receta- afirmé nerviosa.

 

-¡Excelente! Debes llevarte esto, verás que encuentras de todo y si la receta tuviera algo que no encuentres en la caja procura venir nuevamente…

 

Caminamos hasta llegar a la caja registradora. El señor empacó la compra y me la entregó. Yo le di el dinero aún sonrojada.

 

-Espero que te quedé muy sabroso- dijo con una sonrisa.

 

-Gracias, haré mi mejor esfuerzo- agaché mi cabeza avergonzada.

 

-Es un chico muy afortunado. El tener a una  jovencita tan hermosa enamorada y dispuesta a hacerle un regalo especial…-

 

-Yo no…- ¿Acaso tenía algún sentido intentar disuadirlo? Lo mejor era dejarlo así. -Muchas gracias por su ayuda- finalicé con una leve reverencia antes de salir de la tienda.

 

-¡Espero verte pronto por acá de nuevo! ¡Gracias por tu compra!-

 

Genial, ¿ahora qué rayos iba a hacer una ese caja llena de ingredientes para preparar chocolate? ¿Debía intentar hacer le receta de mi madre? ¿Ranma se lo merecía? ¿Se comería el chocolate si se daba cuenta que yo lo había cocinado? Muchas interrogantes inundaban mi cabeza, pero el corazón parecía susurrarme lo que debía hacer.

 

____________________

 

Era una tarde agradable, leía distraídamente uno de mis mangas favoritos; de repente sentí algo raro en el ambiente. Tenía un mal presentimiento. Me levanté con una inexplicable necesidad de buscar a Akane. Caminé hacia su cuarto y despacio toqué la puerta… Nada. Ella no respondió.

 

El siguiente lugar donde pasaba la mayoría del tiempo, además de su habitación, era el dojo, así que dirigí mis pasos hacia allí: estaba vacío. No había señales de entrenamiento, ni tampoco de alguien. Fruncí el ceño, lo mejor sería preguntarle a Kasumi por su paradero. Caminé nuevamente hacia la casa, revisé dentro del comedor y el patio trasero antes de llegar a la cocina.

 

-¿Kasumi, has visto a Akane?-

  

Ella dejó los platos que estaba lavando para voltear la mitad de su cuerpo hacia mí. -Hola Ranma. Mi hermana no está en la casa, dijo que se quedaría a dormir donde Yuka para hacer un trabajo de la escuela. ¿La necesitabas para algo?-

 

Negué con la cabeza, -Es solo que… no me dijo nada… y la estaba buscando…-

 

-De seguro vuelve mañana- dijo sonriendo.

 

-Sí, gracias Kasumi.

 

Salí de la cocina y ella volvió a sus labores. Me quedé pensativo, no recordaba que tuviéramos ningún trabajo pendiente para esa semana, ni tampoco para la siguiente, me pareció raro. ¿Estaba pensando en exceso? ¿Maquinando ideas ridículas? Quizás… pero no podía quitarme ese sentimiento de que algo andaba mal y me preocupaba Akane. ¿Por qué se había ido de la casa usando una excusa?

 

Volví a mi cuarto. Me quedé pensativo mientras me recostaba sobre el futón con los brazos cruzados detrás mi cabeza. Tenía la mirada fija en la lámpara que colgaba. No supe en qué momento mis párpados se fueron cerrando hasta que ya no recordé nada más…

 

Cuando abrí los ojos nuevamente la habitación estaba teñida por los colores del ocaso. ¿Cuánto tiempo había dormido? Sacudí mi cabeza y me levanté con una estúpida idea en mi cabeza.

 

**/**

 

Unas horas más tarde estaba haciendo algo por impulso. Espié a la distancia la casa de Yuka para encontrar alguna señal de Akane y averiguar si era cierto que estaba ahí. Por las ventanas no se veía nada. Sigilosamente subí al tejado, agudicé mi sentido del oído. Caminé por varias partes hasta que me pareció escuchar la voz de mi compañera de clase. Hablaba por teléfono con alguien y le mencionó que no tenía planes para el resto de la noche.

 

Me quedé un rato más sobre el tejado, había mucho silencio. Decidí acostarme boca abajo para asegurarme de que nadie me viera. Ya no escuchaba nada, pero al cabo de unos minutos pude observar como Yuka se marchaba sola. Eso no tenía ningún sentido. Si Akane estaba en su casa, como era que ella salía. Aquello sólo ratificaba mis sospechas, “mi prometida” no estaba ahí. ¿Qué demonios estaba tramando esa niña boba?

 

Caminé sobre la valla de metal con rumbo a la casa Tendo. Estaba molesto y un poco preocupado. De pronto noté algo que me llamó la atención, era el idiota de P-chan, o mejor dicho Ryoga. Quizás sabía algo sobre ella. Salté hacia él y lo jalé por su pañuelo.

 

-Hola P-chan- dije de forma despectiva, -Que bueno que te encuentro porque necesito hablar contigo.

 

El pedazo de jamón me miró enojado, intentó revolcarse para escapar, pero lo sujeté más fuerte.

 

-No te esfuerces, no te dejaré escapar- lo amenacé.

 

Unos minutos más tarde Ryoga estaba de vuelta en su forma humana, vestido, sentando frente a mí en el comedor y clavándome sus ojos como agujas.

 

-¿Qué quieres, Ranma?- espetó molesto.

 

-Hacerte algunas preguntas- hice una pausa. -¿Sabes dónde está Akane?

 

Hizo una mueca de burla, -¿Por qué habría de decírtelo?

 

-¡Entonces sí sabes a dónde fue! ¿Acaso andabas con ella?

 

-Si Akane no quiso que supieras de su entrenamiento- se levantó asustado al darse cuenta de su indiscreción. -No tengo porque revelar más información.

 

Así que estaba entrenando… ¿Cómo, dónde, por qué, qué tipo de entrenamiento? Ryoga parecía muy decidido a no decirme nada más. Seguro el muy imbécil se había extraviado como de costumbre y cuando lo encontré estaba buscando volver con ella.

 

-Como quieras- hablé secamente. -Sólo me pareció extraño que se escapara diciendo mentiras.

 

-¡Hola Ryoga! No sabía que estabas aquí- Kasumi lo saludó y ambos nos sobresaltamos al darnos cuenta de su presencia.

 

-Ho… Hola…- respondió él cabizbajo.

 

-Ryoga ya se iba.

 

-¿Enserio? Es un poco tarde, quizás sea mejor que te quedes aquí esta noche- sugirió ella.

 

Una idea me atravesó como un rayo. -Sí Ryoga, deberías quedarte.

 

-Yo no… no debo…- musitó confundido.

 

-No le hagas esa descortesía a Kasumi. ¿No querrás que ella se preocupe?- Sabía que él era débil y siempre buscaba quedarle bien las chicas. Debía aprovecharme de ese defecto para que mi plan funcionara.

 

-Hazle caso a Ranma. Descansa y mañana podrás emprender viaje temprano. Te prepararé una habitación.

 

-Gra… gracias Kasumi…-

 

Nos quedamos mirando de forma desafiante sin decir una palabra. Al rato Kasumi volvió para indicarle a Ryoga en dónde dormiría esa noche y yo fui a mi habitación.

 

Aún faltaban unas horas para el amanecer cuando escuché un leve ruido. Sabía que “mi amigo” buscaría escapar temprano, antes de que todos se levantaran. La madrugada era perfecta para huir sin que yo me diera cuenta, el ingenuo seguro creyó que estaría dormido cuando en realidad estaba a la espera de sus acciones. Permanecí sobre el tejado vigilando. Lo vi lanzarse al estanque para convertirse en cerdo. Si pensaba hacer la travesía en su forma maldita quizás era un indicador que Akane no estaba muy lejos. Había llegado la hora, ¡tenía que seguirlo sin que se diera cuenta!

 

**/**

 

Habían transcurrido 16 horas, varias ciudades de Tokio, una infinidad de caminos y aún no llegaba a su destino. -¡Maldito cerdo desorientado, si no llegas donde Akane pronto te juro que te haré puré!- susurré por lo bajo. Estaba cansado, hambriento y eso de mimetizarme con el ambiente para que no notara mi presencia era agotador. Estaba perdiendo las esperanzas cuando divisé la luz de una fogata entre los árboles. Avancé por lo alto en las ramas y la vi de pie junto al fuego. ¡Al fin habíamos llegado!

 

El cerdo saltó directo a sus brazos. -¡P-chan has vuelto, qué alegría! ¿Por qué te fuiste así de pronto?- le dijo Akane de forma afectuosa mientras lo abrazaba.

 

Engendro aprovechado, pensé entrecerrando los ojos y frunciendo la boca.

 

-Ahora que has vuelto puedes seguir ayudando con mi entrenamiento. ¿Listo para probar lo de hoy?- Akane entró a la tienda, sacó una bolsa y varios utensilios de cocina.

 

Rápidamente tomó posición y empezó a mezclar ingredientes. ¡Era un entrenamiento de cocina! Seguro estaba tramando preparar un platillo, o peor aún una cena completa. El sólo pensar en comer algo preparado por ella hacía que me mi estómago se estrujara y unas nauseas se hicieran presentes. Aquello era peor que cualquier tortura. Si Ryoga estaba ahí para probar sus experimentos seguro moriría; sin embargo, no podía hacer nada por él. Tenía que huir antes de que Akane sintiera mi presencia y fuera yo una de sus víctimas.

 

_____

 

 

Escuché el trinar de las aves, estaba amaneciendo. Debía volver a casa pronto, ya era mi segundo día de ausencia y si no regresaba pronto comenzarían a sospechar. Aún tenía que lograr el chocolate ideal. Cada vez estaba más cerca de mi objetivo. Quizás si hubiera estado enfocada sólo en ese platillo lo habría conseguido, pero me había distraído con varias recetas del libro. Practicaría un poco más y luego antes del mediodía volvería a casa.

 

Transcurrieron un par de horas y varias pruebas fallidas cuando por fin lo logré.

 

-¡Sabe bien!- grité emocionada.

 

No podía creerlo el chocolate tenía buen sabor. La receta de mi madre era un éxito y yo había conseguido hacerla. Hundí la cuchara en el espeso líquido café y puse un poco más en mi platito para probar. Sonreí feliz, luego comencé a llenar unos moldes en forma de corazón que venían con el paquete que había comprado en la tienda, así el chocolate se enfriaría.

 

-¿Quieres probar un poco P-chan?

 

Sus ojitos brillaron y un chillido feliz me indicó que estaba dispuesto a comer un poco. Le acerqué el pequeño plato blanco y dio una probada.

 

-¿Verdad que sabe bien?-

 

El pequeño cerdo negro asintió.

 

-¿Crees que a Ranma le guste?

 

Sin razón aparente P-chan salió a toda prisa a través de los arbustos haciendo un sonido extraño. ¿Qué le había pasado? ¿Por qué huía sin razón? Juro que ese pequeño tenía reacciones muy particulares. Me sentí preocupada, pero rápidamente me concentré de nuevo en mis labores. Seguro que mi compañero pronto volvería.

 

Escuché de nuevo el sonido de las hojas, como si alguien se estuviera acercando y tenía certeza que era el pequeño que regresaba.

 

-¿Akane?

 

Para mí sorpresa no era él. Alcé la vista y me topé con la hermosa sonrisa de la tía Nodoka.

 

-¿Qué haces aquí?- preguntó mientras detallaba los utensilios de comida a mí alrededor y la tienda de campaña.

 

-En... Entrenando- respondí sonrojada. Me sentía tan avergonzada de que alguien me hubiera descubierto y que fuera la mamá de Ranma sólo lo hizo peor.

 

Sus labios se ensancharon y sus ojos resplandecían con un sentimiento muy particular. -Me alegro que estés esforzándote por mejorar tus habilidades culinarias.

 

Un sonrojo extremo seguro estaba sobre mi rostro porque mis mejillas me ardían y tenía el pulso alterado. -No... no es...- intenté defenderme, pero era bastante inútil.

 

Ella continuó prestando atención a los implementos, ingredientes y en especial a los moldes en forma de corazón.

 

-Deberías terminar de verter el chocolate pronto, antes de que se enfríe.

 

Asentí y le hice caso. Seguía nerviosa, no pretendía ser descubierta en medio de mi entrenamiento de cocina y mucho menos preparando chocolates para "mi prometido".

 

-¿Se los darás a Ranma?- preguntó mientras se sentaba a mi lado.

 

-No estoy segura. Seguro no los comerá...

 

-Yo te ayudaré- dijo tocando mi hombro.

 

-¿Pero cómo?

 

-Espera unos días y sabrás mi plan.

 

________________________

 

Leí la nota por millonésima vez. ¿Era su letra? ¿En realidad me la había enviado? ¿Eso se consideraría una cita? Todo era muy extraño, Akane no era así, seguro era una trampa. Cuando llegara al lugar indicado de seguro Kuno o algún otro imbécil estaría listo para desafiarme. Sentía tantas dudas al respecto, pero al mismo tiempo curiosidad, si en realidad era ella quien me estaba citando algo en mi interior gritaba que debía ir.

 

Era justo esa tarde, un día de San Valentín, eso me generaba mayor inquietud. No era muy aficionado a esas fechas comerciales, sin embargo sabía que a las chicas les llamaban mucho la atención. Akane no era del tipo romántica, ni de las chicas que parecía importarle cosas por el estilo... Aunque ya no estaba seguro de qué pensar, las cosas estaban tan raras entre nosotros, por momentos distantes, otras veces nos acercábamos más.

 

Con una resolución en mi cabeza busqué ropa para cambiarme. Saqué mi camisa blanca sin mangas, un pantalón azul y me dispuse a darme un baño. Necesitaba relajarme. Luego de asearme iría a caminar un poco por la ciudad antes de llegar al lugar indicado en la nota.

 

Unas horas luego llegué al sitio, un bosque a las afueras de la ciudad. Eran como las cinco de la tarde, el atardecer con sus tonos rojizos empezaba a hacerse presente. Sigiloso caminé entre los árboles y la divisé a la distancia sentada sobre un mantel azul, con un vestido blanco ataviado con una cinta celeste. Sus cabellos, ahora un poco más largos, le llegaban por debajo del cuello, se movieron con el compás del viento. Sus ojos perdidos en el horizonte, quizás expectantes de mi llegada... Tragué saliva.

 

Conforme la analizaba identifiqué una caja entre sus manos, cuadrada y del mismo color que el mantel. ¿Tenía un regalo para mí? Mi corazón se aceleró y entré en pánico. ¿Quería sería? ¿Y si era algo comestible? ¿Podría rechazarlo sin herirla o ser golpeado?

 

Estaba en medio de mi dilema existencial, quizás escapar era la mejor alternativa, o tal vez la única. Sería cobarde, pero sin saber qué contenía la caja misteriosa quedarme a descubrirlo era arriesgado...

 

___________________________

 

Nerviosa alisé los pliegues blancos de mi vestido. Ya era la hora y Ranma aún no aparecía. ¿Quizás debí darle los chocolates directamente y no aceptar la idea de tía Nodoka de enviarle un mensaje escrito? ¡Qué estaba haciendo, era una completa imbécil por prestarme para esto! Él no vendría y si lo hacía cuando viera lo que traía para él saldría corriendo a toda prisa.

 

-Soy una boba- murmuré para mí misma.

 

Volteé la cabeza y lo distinguí a unos cuantos metros entre los árboles. Tenía una expresión de inseguridad, probablemente muy similar a la mía. Nuestras miradas se cruzaron y caminó hacia donde estaba.

 

-Viniste...- susurré tímidamente.

 

Él sólo respondió asintiendo. -No estaba seguro si en verdad eras tú quién me había enviado la nota.

 

-Comprendo- respondí.

 

Hubo un silencio incómodo. Luego habló. -¿Debería sentarme?

 

-Si quieres.

 

Se colocó junto a mí, la brisa meció las ramas, un par de hojas cayeron sobre nosotros. Aquel incesante latido en mi pecho no daba tregua. Sin pensarlo mucho fui al punto.

 

-Hice esto para ti y quería dártelo- dije sosteniendo la caja.

 

-¿Qué... qué... es?- preguntó nervioso.

 

-Ábrelo y lo sabrás.

 

-No estoy muy seguro si deba...

 

-¡Qué has dicho!- vociferé poniéndome en pie ya malhumorada.

 

Ranma hizo lo mismo. -¿Qué hay en la caja?

 

-¿Qué crees?

 

-¡Algo que podría matarme, eso es lo que creo!

 

-¡Eres un desconsiderado! Me esforcé mucho en aprender y hacer estos chocolates.

 

-Akane, no quiero ser grosero, ¡pero no sabes cocinar! ¿Acaso no te cansas de intentarlo?

 

Sentí la furia arder en mí, el muy desgraciado... Me costó tanto y habían quedado bien. Estrellé la caja sobre su pecho.

 

-¡Fui una tonta en pensar que te comportarías amable y les darías una oportunidad! Para tu información he estado practicando y ya sé hacer varios platillos.

 

-¡Ni quién se arriesgue a probar algo, siempre es el mismo resultado!

 

 -¡Y he de decirte que he probado cada cosa que he cocinado! ¡Todo es comestible!- le grité dando media vuelta.

 

_____________________

 

 

El objeto que había estrellado junto mi pecho cayó en mis manos mientras la vi marchase. Fruncí el ceño, no quería que se enojara, pero luego de tantas experiencias tóxicas no iba a dejar que mis ganas de llevar las cosas por las buenas terminaran conmigo en el hospital. Entre lo espantoso del sabor y las terribles recuperaciones, cada vez que comía algo suyo el resultado era el mismo.

 

Me entró un dejo de remordimiento y miré con atención el objeto. Quité la tapa y vi los chocolates que había dentro. Todos lucían bien, de diferentes formas, unos de corazón, otros redondos, pero del mismo color café claro.

 

Tuve un debate mental por algunos segundos, ¿me arriesgaba? ¡Dios qué tan imbécil podía ser! ¡Qué demonios me hacía esta chica! Por alguna fuerza extraña del universo puse uno de los chocolates en mi boca, hasta el momento todo iba bien, mastiqué y tragué sin saborear por miedo, pero todo fue normal.

 

Tomé un segundo chocolate en forma de corazón. Lo comí despacio, saboreando su dulzura. ¡Estaban bien! ¡Esto era un milagro! Tenía que hacer algo... Sólo se me ocurrió correr y buscarla.

 

Por varios minutos anduve por los alrededores de donde estábamos ubicados, sin embargo no daba con ella. Seguí rumbo a la salida del bosque por el sendero central. ¡Por fin, ahí estaba de nuevo! Corrí y di un brinco para quedar frente a ella, le bloqueé el avance. Sus ojos lanzaban llamas y tenía el ceño fruncido.

 

-¡Quítate!

 

Saqué un chocolate, lo comí frente a su mirada que era mezcla de asombro y enojo.

 

-Lo siento. Me equivoqué...

 

-Idiota- masculló por lo bajo.

 

-Lo soy.

 

-¡No sabes lo que me costó!- Corté su alegato y metí un chocolate en su boca. Yo tomé uno más.

 

-Saben muy bien.

 

-Lo sé, los probé. Ya te dije que estoy aprendiendo- me reprochó.

 

-¿Me... me... perdonas?

 

Hizo una mueca. No pude leer sus pensamientos y su movimiento fue más rápido de lo que esperaba. Me lanzó un puñetazo al estómago que me dejó sin aire.

 

-Aún no estoy segura, lo pensaré- fue su respuesta, además del "tierno golpe".

 

-Eres tan poco femenina y amable...- susurré para mí mismo, mientras me curvaba por la agresión.

 

-¿Dijiste algo?

 

-Nada... nada...

 

-Vamos a casa- sugirió retomando el paso.

 

Caminé a su lado sintiéndome ya mejor. El atardecer lucía hermoso, apagando la luz del día poco a poco. La miré de reojo, lucía calmada, casi podía decir que feliz. El tono rojizo en su tez, los cabellos azulados al viento y sus ojos cristalinos iluminados. Era hermosa... ¡maldita sea! Mis ojos marcharon hacia su extremidad y sentí un fuerte impulso...

 

Sin saber qué me motivó a hacerlo tomé su mano entre la mía. Ella pegó un leve brinco y detuvo su avance.

 

-Gracias por los chocolates- dije con total sinceridad.

 

Akane sonrió; aún con el ocaso en sus mejillas resaltaba un intenso tono rosa. Yo le devolví el gesto sintiendo como algo se movía dentro de mi estómago y aquel calor me subía por todo el cuerpo. El verla sonreír siempre tenía efectos raros sobre mí.

 

Continuará…

 

Notas:

 

¿Qué les pareció? Con tantos años que llevan esperando leer algo nuevo, asumo que un poco sin gracia. El capi en realidad no tuvo nada espectacular ni cambiará radicalmente el rumbo de la historia.

 

Quise abordar el tema de las habilidades culinarias de Akane. Luego de las OVA's como que se sobreentiende que Akane con el recetario de su mamá tiene una esperanza de aprender a cocinar y superarse. Me imaginé que ella seguiría intentando en la materia ya que nunca se da por vencida. Me pareció interesante abordar un poco de su entrenamiento y relacionarlo con los chocolates de San Valentín.

 

Como siempre quise agregar un poco de romance y de las usuales peleas entre estos dos. Cuando se trata de comer lo que cocina Akane, Ranma siempre estará en riesgo y tiene toda la razón de no confiar en ella.

 

El flash back fue tomado del manga: volumen 34 part 2 "Little Heart".

 

Luego de un millón de siglos quiero agradecerle a todas las personas maravillosas que han dejado sus reviews en estos tres años. Gracias por sus palabras de apoyo, por hacerme ver que a pesar de la eterna ausencia aún estaban ahí leyendo y esperando a que siguiera adelante. Les pido perdón por haber perdido el rumbo y no ser una autora confiable. También les pido disculpas porque no creo poder volverles a contestar sus reviews como lo hacía antes, pero que sepan que los leo con detenimiento, me sacan sonrisas y me motivan.

 

Agradecerle de todo corazón a quiénes dejaron sus comentarios en el capítulo 25: chikselene, kikyo taisho, Yumbrel suyai, ranma-inuyasha.

 

Como siempre les digo, sus comentarios son mi motivación cuando veo que ya no tiene sentido seguir. Sería excelente saber de ustedes nuevamente y qué les pareció esta entrega luego de tantos años.

 

Seguiré trabajando de a pocos para darle una conclusión a este fic, quizás no será lo que inicialmente deseaba, pero les juro que quiero darle un cierre.

 

No sé cuándo nos volveremos a ver, pero espero no sea tanto tiempo para la próxima. Se les quiere y se les extraña...

 

Un besote y un abrazo,

AkaneKagome



#184 Moesha123

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Escrito 19 September 2015 - 05:58 AM

Hola mi soy nueva no tengo como dos meses en la página y un mes leyendo este tema espero que lo actualices pronto.


La historia está muy chula! Me encanta! CONTINUALA!
Eres muy buena escritora aspiro a escribir tan bien como TU.

Me gusta como haces los pensamientos de los personajes, se mm nota que eres una gran seguidora de( Ranma1/2 ) Espero que actualices pronto la historia. Saludos! Desde ¡República Dominicana!

#185 ranma-inuyasha

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Escrito 01 January 2016 - 07:31 PM

hheeyyyy!!!  hola que haceee?? DEJAME DECIRTE QUE....  aunque ha pasado tanto tiempo, durante estos 3 años revisaba de vez en cuando la actualización de tu fic. Seee  ya lo se, le puse el ojo a este fic y no quería dejarle  :jops: ....   ENSERIO! Gracias por actualizar. Me has devuelto las esperanzas.. eehhh....   :alegria: ...

Espero, espero, espero.. que las cosas entre esos 2 tortolitos tenga sus avances, aunque en lo personal no me guste tanto el romanticismo pero con estos 2 las cosas cambian, hahahahaha ... a mi se hace que la mama de Ranma va ser la pauta para eso. :jisjis:

Aun que  pasen muchos años seguiré celebrando cada actualización que des.  Admiro esa forma de narrar, es...  como decirlo... me gusta bastante. Y eso que eh leído ya muchos fanfics, pero el tuyo en particular lo disfruto bastante.

 

Feliz año 2016 (por la fecha en la que escribo :sisi:  hahahahah)

Espero actualización...  lo seguiría en el fanfiction.net pero no tengo cuenta asha >.<

Gracias de nuevo por esa actualización

 

Un saludoteee  y un abrazzoo  Psicologico

nos vemos.chau. :loca:  :loca:  :loca:






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