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Fanfic De Saint Seiya: El Entrenamiento De Milo


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47 respuestas en este tema

#1 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 30 July 2005 - 06:53 AM

Bueno, aqui les dejo este fanfic de los caballeros del zodiaco, que por cierto es el primero que escribo :uiss: . El personaje principal es Milo de escorpion (mi caballero favorito :D ) y en esta historia trato de explicar como fue que se convirtio en caballero.

Espero sus comentarios y cualquier duda que tengan no duden en preguntar ;) . El primer capitulo empieza en el siguiente mensaje.

Me despido


:bye:

#2 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 30 July 2005 - 06:57 AM

CAPITULO 1: LA HUIDA

Era una fría mañana del 8 de Noviembre cuando en una pequeña casa nació un niño con el cabello azul marino y con unos ojos tan hermosos como el azul cielo de una despejada mañana de invierno. El único error que cometió este niño fue haber nacido en una casa en la que no lo querían. Su nombre es Milo...

7 años después...

Era una hermosa y cálida mañana de Septiembre como suelen ser todas en Atenas, Grecia. Un niño con una mirada triste se encontraba sentado en lo alto de un risco viendo como el sol iluminaba las tranquilas aguas del Mas Mediterráneo cuando de pronto oyó un ruido extraño.
- ¿Pero que fue eso? - se preguntó extrañado volteando la cabeza a todos lados - ¿de donde proviene ese ruido?

Milo se levantó y empezó a buscar por todos lados de donde provenía ese ruido y de pronto, en una pequeña cuevecilla creca del lugar donde se encontraba vió a un pequeño perro con una pata lastimada y al verlo en ese estado decidió llevárselo a su casa aunque él ya sabía que sus padres no lo iban a aceptar.

Su casa no era grande ya que no eran gente de dinero. Su madre no era muy bonita; era alta y generalmente siempre estaba de mal humor. Su cabello era largo y negro y sus ojos eran café claro y su piel era medio morena. Su padre también era alto, tenía el cabello azul marino y los ojos azul claro; era muy trabajador pero lo poco que ganaba lo invertía en el alcohol. Era una persona muy violente y muy a menudo golpeaba a Milo.

Cuando Milo llegó a casa intentó pasar inadvertido ante sus padres por el perrito pero desgraciadamente no lo logró. Su padre lo escuchó llegar e inmediatamente fue a verlo. Al ver lo que traía en los brazos se enojó.
- ¿Pero que demonios es eso? - preguntó el padre gritando
- Es un perrito y esta lastimado - contestó Milo asustado dando un paso hacia atras - ¿Puedo quedármelo mientras se recupera?
- ¡Por supuesto que no! ¿ Crees que tenemos suficiente dinero como para cuidar de ese maldito animal? Muy apenas te podemos cuidar a ti, mocoso malagradecido - y al decir esto le dió una bofetada que lo tiró al suelo.

Milo se levantó y corrió en dirección a la puerta pero su padre logró agarrarlo del cabello
- ¿Con que te quieres largar, eh? ¡¡¡Pues lárgate!!! ¡¡¡Aquí ya no te queremos!!!

Milo intentó safarse pero antes de lograrlo su padre abrió la puerta y lo aventó. Su madre estaba observando todo desde la cocina con una gran sonrisa dibujada en su rostro y antes de que el señor cerrara la puerta, éste le grita a Milo
- ¡Y no te queremos volver a ver por aquí!

Y dicho esto la puerta se cerró frente a sus ojos. No lo pudo evitar, una inmensa tristeza invadió a Milo y empezó a llorar silenciosamente y por unos minutos se quedó sentado en lugar donde había caído, pero después se dio cuenta de que sus padres hablaban en serio. Se levantó y empezó a caminar sin rumbo fijo buscando un lugar donde pasar la noche. Después de unos minutos vió a una pequeña familia y el niño que los acompañaba vió al perrito que traía en brazos.
- Papi, quiero un perrito - dijo el niño al mismo tiempo que jalaba la camisa de su padre
- Si, esta bien tesoro - le contesta su padre

Al escuchar eso, Milo se dirigió hacia ellos
- Si quieres ten este, sólo que tiene una patita lastimada pero estoy seguro de que cuidaran bien de él - dijo Milo mientras esbozaba un pequeña sonrisa
- ¿Puedo? - preguntó el niño a su mamá y después dirigió su mirada a su papá
- Claro que sí - diciendo esto la señora, Milo le entrega el perrito al niño y éste lo agarra con mucho cuidado
- Gracias - dijo el niño con una gran sonrisa en el rostro y Milo no pudo evitar el sonreir también.

La familia se alejó y Milo no podía dejar de sonreir aunque no duró mucho tiempo con la sonrisa en su rostro y cuando la familia se perdió en una esquina se volteó hacia el horizonte para ver el atardecer y de pronto sintió una extraña presencia detrás de él.


#3 Piang_Cheng

Piang_Cheng

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Escrito 30 July 2005 - 07:08 AM

Uyy!! esta genial! a ni me encanta Saint Seiya!! porfa sigue con la historia!!! :fan: :fan: :) :adoro: :adoro:


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#4 Arya

Arya

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Escrito 01 August 2005 - 10:45 PM

sigue porfis Leni, que esto promete mucho :fan: :vibras: :vibras:

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#5 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 02 August 2005 - 05:13 AM

No se desesperen, este virnes pongo otro capitulo de mi fic, asi que sean pacientes :je: .

Me alegra que les este gustando :D

Me despido


:bye:

#6 Milo_antares

Milo_antares
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Escrito 03 August 2005 - 03:01 AM

LENIIIIIIIIIIIIIIIII, POR AQUÍ ESTOY ANIMÁNDOTE!!!!!.

MUY BUENO, EL FIC :fan:
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#7 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 03 August 2005 - 03:27 AM

VIVAAAAAA!!!!!!! :vibras: :vibras:

Me despido


:bye:

#8 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 04 August 2005 - 03:57 AM

Como veo que estan un poco desesperadillos por que pongo el otro capitulo, me adelanto y se los pongo :P , disfruntenlo

CAPITULO 2: LLEGADA AL SANTUARIO

Milo se volteó lentamente, un poco asustado y detrás de él había una persona alta con el cabello verde, no se podía ver el rostro porque llevaba una máscara blanca; también traía puesto un casco dorado y una túnica blanca.
- Dime niño, ¿como te llamas? - preguntó el extraño
- Milo, señor - contestó, con desconfianza
- Y ¿cuantos años tienes?
- Siete, señor
- He estado observandote durante los últimos cinco días y, por lo que vi hoy, no tienes un lugar donde pasar la noche
- Si, asi es - contestó Milo con tristeza
- ¿Te gustaría venir conmigo?

Milo se quedó callado, pensando por un par de minutos. No conocía a esa persona, pero algo le decía que no era una mala persona.
- ¿A donde? - preguntó Milo un poco inseguro - ¿cuales son sus intenciones
- Te llevaré al Santuario de Atena... claro, siempre y cuando quieras venir... y con respecto a mis intenciones... tengo pensado convertirte en un caballero que luche a favor de la justicia.

Milo se quedó atónito, sorprendido, no sabía que decir ni que pensar, simplemente no sabía que hacer. <<Lo más seguro es que eso sería mejor que pasar la noche a la intemperie>> pensó.
- Esta bien, acepto - respondió despues de un rato e igual de inseguro - y a todo esto ¿quien es usted?
- Soy el patriarca del Santuario. Mi nombre es Shion. Sígueme, te mostraré el camino.

Milo lo siguió. Mientras caminaba iba pensando en muchas cosas. No sabía si hacía lo correcto o no en todo caso le parecía mejor que dormir en un lugar inseguro, pero nada le aseguraba que el santuario fuese seguro. Mientras pensaba en todas esas cosas sintió demasiada hambre y se dió cuenta de que no había comido nada desde el medio día.
- Supongo que debes tener hambre; - dijo Shion de improviso lo cual sorprendió mucho a Milo haciendolo levantar la vista del suelo - no te preocupes en el Santuario hay comida, allí podras comer algo
- Gracias

El camino era largo y difícil. Era una gran pendiente con muchas trampas y en muchas ocasiones Milo estuvo a punto de caerse. El sol ya se había ocultado por completo, el cielo estaba lleno de estrellas y la luna acababa de salir y del oeste llegaba la suave brisa marina. Mientras más cerca del Santuario se encontraban, Milo estaba más seguro de que la decisión que acababa de tomar había sido la correcta.
- Hemos llegado - anunció Shion

La entrada del Santuario estaba vigilada por una gran cantidad de guardias todos ellos vestidos con camisetas y pantalón deportivo verde seco que a la vez contaban con casco, una pequeña armadura que protegía el área del corazón, rodilleras y estaban armados con lanzas.
- Buenas noches, señor - dijeron todos los guardias al unísono a Shion
- Buenas noches - respondió

Milo jamás había visto a tantos guardias juntos. Había visto uno o dos en la ciudad, pero nunca tantos. Cuando entraron, Milo se asombró aun más al ver el coliseo.
- Aqui va a ser donde entrenes de ahora en adelante - dijo Shion señalando una gran construcción redonda muy parecida al coliseo romano. Milo solo dedicaba a ver con una expresión llena de asombre, sus ojos azules no dejaban de mirar a todos lados.

Shion condujo a Milo hacia un área llena de pequeñas casa, todas ellas del mismo tamaño. Shion lo llevó hacía una de las que estaba enla primera fila al centro.
- Aquí será donde vas a dormir - dijo
- Si, señor - contestó Milo sin dejar de admirar el lugar
- Desde que veniamos pude notar que tenías hambre - Milo se volteó a verlo - Si quieres comer algo, en la bodega encontrarás comida - Shion señaló hacia la casa más grande - La bodega se encuentra en la orilla a la derecha, es el cuarto más grande; de todos modos hay un poco de comida en esta casa.

Shion se alejó y Milo entró en el cuarto. El cuarto tenía lo necesario: una cama, una mesa, una cajonera, un baño completo, un pequeño refrigerador y una pequeña estufa. Al lado derecho de la estufa había una pequeña despensa con todas las especias necesarias para cocinar y huevos; arriba se encontraban tres pequeños departamentos en los que había platos, vasos y sartenes y a la izquierda había un pequeño lavabo para lavar los trastes. Sobre la cama había una ropa muy parecida a la de los guardias que protegían la puerta, sólo que no tenía el casco, se veía más ligera y era de color verde opaco.

Milo empezó a buscar la comida. En el refrigerador encontró manzanas, naranjas, leche, un poco de jamón y salchicha, queso, tortillas, limones y agua. Sobre el refrigerador había una canasta de tamaño regular que contenía cajas de cereal, pan integral y bolsas de sopa. <<Parece como si me esperaran>> pensó.

Tomó una manzana del refrigerador y se la comió en un instante. Entró en el baño y vió que había un cepillo de dientes y una pasta dental. Se cepilló los dientes y se fue a acostar. Había tenido un día difícil por lo que se durmió enseguida.


#9 Arya

Arya

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Escrito 04 August 2005 - 10:58 PM

Ya lo lei, escribes muy bien leni :fan: sigue asi, quiero continuar esta historia

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#10 Piang_Cheng

Piang_Cheng

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Escrito 06 August 2005 - 04:00 PM

Excelente!!! :fan: :fan: espero que sigas von el fic Leni!! :adoro: :adoro: :vibras:


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#11 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 11 August 2005 - 01:34 AM

CAPITULO 3: RECORRIDO POR EL SANTUARIO

Milo se levantó muy temprano ese día ya que tenía mucha curiosidad por ver el lugar a la luz del día. Después de que se bañó y se cambió, decidió ver más detalladamente el cuarto, empezando por la cajonera. Al abrirla quedó perpleja y a simple vista parecía que toda le quedaba a la perfección, igual que la que había visto en la cama la noche anterior. Una vez que hubo terminado de ver la cajonera, se dirigió hacia la estufa y empezó a prepararse su desayuno.

Cuando terminó de desayunar, decidió salir para ver mejor el Santuario. Al salir, un joven de ojos y cabello azul marino, más oscuro que el de él, se le acercó
- Vamos, tenemos que ir a entrenar - le dijo el joven
- ¿A entrenar? - preguntó Milo un poco desconcertado
- Era de esperarse que no supieras nada ya que eres nuevo aquí. Dejame presentarne, mi nombre es Camus, mucho gusto
- Hola, mi nombre es Milo - ambos se dieron la mano en señal de saludo
- ¿De donde vienes?
- Soy de aquí de Atenas ¿y tu?
- Yo vengo de Francia
- ¿Tu también estas aquí para convertirte en caballero?
- Si, estoy entrenando para convertirme en caballero dorado - contesto Camus con mucho orgullo
- ¿Ca... Caballero Dorado? - preguntó Milo un poco sacado de onda y enarcando la cejas
- Sí, veras, hay 3 clases de caballeros. Los de más bajo rango y poder son los caballeros de bronce, de ahí le siguen los caballeros de plata y por último estan los caballeros dorados que son considerados los más fuertes. Si quieres ser un caballero dorado tendrás que entrenar mucho y muy duro. Cada clase o tipo de caballero usa una armadura diferente. Las armaduras de bronce son las más fragiles y las doradas las más resistentes.
- ¿Y como le hago para obtener una armadura?
- Sólo dile al patriarca

En ese momento llegó el patriarca. Camus le hizo una reverencia y se retiró.
- Dime ¿que signo eres? - preguntó Shion en cuanto Camus se hubo retirado
- Soy escorpión - respondió Milo un poco extrañado por la pregunta
- Bien, por lo que he estado observando me he dado cuenta que tienes un gran potencial para ser un caballero dorado.

Milo se quedó mirando con una expresión que solo denotaba asombro puro. Siempre se había considerado una persona débil o cuando menos sus padres se lo hacían creer así. Shion empezó a caminar y le hizo una seña para que lo siguiera lo cual hizo Milo sin titubear.
- Supongo que Camus ya te explicó sobre los rangos de caballero
- Sí, así es
- ¿Y sabes cuantas armaduras son en total?
- No
- Te lo diré. En total hay 88 armaduras, cada una representa una constelación. De bronce hay 48, de plata hay 24 y de oro sólamente hay 12. Las armaduras doradas representan a los 12 signos del zodiaco, por lo tanto, para poder vestir una armadura dorada tienes que ser del signo que representa la armadura. También tienes que moverte a la velocidad de la luz y tienes que despertar tu 7° sentido.
- ¿Moverme... a la velocidad de la luz?... eso es imposible - dijo Milo sin poder creer lo que escuchaba
- No, no es imposible.

Después de un rato llegaron al coliseo. Dentro había muchas personas entrenando, entre ellos Camus. El patriarca les habló a todos y enseguida todos dejaron de entrenar y se voltearon hacia el patriarca.
- Les quiero avisar que hay un nuevo aprendiz a caballero. Su nombre es Milo y entrenará para obtener la armadura dorada de escorpión. Trántelo bien y muéstrenle el resto del Santuario.

El patriarca se retiró y la mayoría volvió a entrenar. Sólo tres personas se acercaron incluido Camus.
- Hola, mi nombre es Aioria y soy aspirante a caballero dorado de Leo - dijo un joven de cabello castaño claro y ojos azul marino
- Y yo soy Mu y estoy aquí por la armadura de Aries - dijo el otro joven de cabello largo de color lila y ojos verde oscuro
- ¿Porque no entrenas con nosotros? - le preguntó Aioria
- Sí, esta bien - respondió Milo un poco inseguro
- Bien - dijo Camus con alegría

Los cuatro se adentraron más al coliseo y más que entrenar, se pusieron a platicar para conocerse mejor. A pesar de que Aioria, Mu y Camus ya habían pasado un tiempo juntos, no se conocían bien, sólo sabían sus nombres y por cual armadura aspiraban.
- ¿De donde eres Milo? - preguntó Aioria
- De aquí de Atenas ¿y tu?
- También. Y tu Camus ¿de donde eres?
- De Francia
- ¿Y tu Mu? - preguntó Milo
- Soy del Tibet

Y así se la pasaron la mayor parte del día. Anduvieron por casi todo el Santuario. Cuando el sol se puso en el horizonte, todos se dirigieron a sus respectivos cuartos.
- Hasta mañana a todos - dijo Aioria
- Hasta mañana Aioria - respondieron todos al mismo tiempo

Una vez dentro de su cuarto, Milo se puso a pensar en muchas cosas, pero en especial en los nuevos amigos que había hecho.


#12 Piang_Cheng

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Escrito 12 August 2005 - 02:39 AM

Pero EXCELENTE!!! GENIAL!! que mas... ehh

SI SI! SI SI!!!

:adoro: :adoro: :adoro:


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#13 Arya

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Escrito 13 August 2005 - 02:15 PM

Sigue Leni!! :fan: que esto promete mucho!! Y que bien escribes! :vibras: :vibras:

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#14 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 17 August 2005 - 02:04 AM

CAPITULO 4: EL NUEVO CABALLERO

Ya había pasado un mes desde que Milo llegó al Santuario. En ese lapso de tiempo ya había alcanzado el séptimo sentido un par de veces y sólo una vez se había podido mover a la velocidad de la luz. Los entrenamientos eran difíciles y cansados, desde que salía el sol hasta que se ocultaba y sólo tenían un receso de 30 minutos para comer. Mu y Aioria tenían maestro, así que ellos entrenaban a parte. El maestro de Mu era Shion, el patriarca del Santuario; y el de Aioria era su hermano Aioros, quien era el caballero dorado de Sagitario.

Milo y Camus eran los que mejor se llevaban de los cuatro; mientas que Mu y Aioria entrenaban con sus respectivos maestros, ellos lo hacían juntos todo el día. Cuando oscurecía todos se reunían en el coliseo para irse después a un cuarto a cenar. Para escoger el cuarto se ponían de acuerdo por la mañana antes de separarse.

Cierto día un hombre extraño había llegado al Santuario y al parecer ya había estado ahí puesto que ningun soldado había intentado detenerlo. Milo y Camus fueron los primeros en verlo pues ellos se había ofrecido a ir por un poco de agua ya que ésta se había acabado. Cuando lo vieron lo primero que hicieron fue esconderse detrás de una gran roca. El extraño al parecer portaba una armadura, aunque ninguno de los dos estaba seguro debido a que estaba muy oscuro; tenía el cabello negro y corto y era alto.

Por lo que podían ver, el joven extrañaba el lugar y no apartaba la vista de donde se encontraba el cuarto del patriarca. Por un momento pensaron que era un enemigo y que estaba estudiando el lugar para después atacarlo.
- Milo, tenemos que avisarle a los otros - dijo Camus susurrandole a Milo al oído - que tal si intenta atacarnos
- No, espera - dijo Milo mientras seguía viendo al joven - parece que va a hacer algo.

Y tenía razón, el joven levantó su mano derecha y después una ráfaga de luz salió hacia delante cortando un poco del lado izquierdo inferior de la montaña en donde se encontraban los aposentos del patriarca.
- Creo que aun me falta controlar un poco mi poder - dijo el joven un poco preocupado.

Milo y Camus se quedaron perplejos por el poder del joven y ambos se voltearon a ver uno al otro.
- Viste eso Camus... lanzó un ataque a la velocidad de la luz - dijo Milo muy asombrado y con los ojos muy abiertos - él debe de ser...
- Un caballero... dorado... - completó Camus igual de asombrado y con la misma expresión que Milo.

El joven se sobresaltó al oír las voces de los chicos y no tardó mucho en dar con ellos. Cuando Milo y Camus volvieron a postrar sus miradas en donde se encontraba el extraño se dieron cuenta que ya no estaba por lo que les invadió un poco de temor.
- ¿Quienes son ustedes? - preguntó el forastero
- ¡¿Que?! - contestaron al unísono muy sorprendidos y asustados. Lentamente fueron volteando la cabeza hacia donde provenía la voz
- ¿Que quienes son ustedes? - Milo y Camus se quedaron callados, estaban tan asustados por lo que les pudiera hacer aquel hombre que no se les ocurrió decir nada.
- So... Somos aprendices a ca... caballero - dijo Milo armandose de valor después de un rato aunque con nerviosismo mientras que Camus le echaba una mirada muy desconcertada y el joven los miraba de manera extraña - ¿Quien...? ¿Quien es...? ¿Quien es usted?
- Soy Shura, caballero dorado de Capricornio - dijo el extraño con orgullo

Los chicos se miraron con una expresión que sólo denotaba asombro, y rápidamente volvieron a posar sus miradas en el joven caballero que estaba parado frente a ellos.
- Lo siento chicos, pero me tengo que retirar - dijo el caballero mientras se ponía su casco. Mientras se alejaba, Milo y Camus lo miraban con asombro y admiración.
- Algún día seré caballero dorado - dijo Camus que aún no salía de su asombro
- Yo también - dijo Milo

Se quedaron un rato sumidos en sus pensamientos, observando el camino que había tomado Shura, hasta que escucharon un grito.
- ¡¡¡CAMUS!!! ¡¡¡MILO!!!
- Eh? - dijeron al mismo tiempo
- ¿Se puede saber que es lo que están haciendo? - preguntó Aioria molesto - los hemos estado esperando desde hace casi media hora, nos estamos ahogando con la comida, ¿y el agua?
- ¿El... agua? - dijo Camus todavía en la nubes - ah! el agua, ¿donde está el agua Milo?
- Mmm... debe de estar... por aquí... - sus grandes ojos azules no dejaban de mirar a todos lados - Oh! ahí está - se dirigió hacia la parte trasera de la roca en la que se habían escondido y después apareció con un galón de 5 litros lleno de agua.
- Por un momento pensé que se les había perdido - dijo Aioria un poco más calmado - ahora si díganme ¿qué es lo que estaban haciendo?
- Pues... que te parece si te lo decimos cuando estemos todos - contestó Camus - pues es algo casi imposible de creer ¿verdad Milo?
- Claro que si y lo más seguro es que nadie nos va a creer
- Esta bien - dijo Aioria no muy convencido

Los tres empezaron a caminar en dirección al cuarto de Mu y conforme se acercaban, la curiorisad de Aioria aumentaba y se podía notar porque cada vez iba más rápido. Cuando entraron, Mu les echó una mirada amensazadora a Milo y a Camus.
- ¿Por qué se tardaron tanto? - preguntó Mu muy serio
Si, ya díganoslo. Me dijeron que cuando estuviesemos todos me iban a contar el porque de su tardanza - dijo Aioria con algo de desesperación mientras se servía un vaso de agua.
- Bueno... - dijo Milo mientras intercambiaba una mirada de complicidad con Camus - se los diremos...
- La razón de nuestra tardanza fue... - empezó Camus
- ¡¡¡Un caballero Dorado!!! - gritaron al mismo tiempo Milo y Camus entusiasmados
- ¡¿QUE?! - contestaron Mu y Aioria muy sorprendidos
- Nos estan mintiendo ¿verdad? - preguntó Mu con un poco de incredulidad
- No, es en serio - dijo Milo mientras esbozaba una gran sonrisa
- ¿Por qué habríamos de mentirles con algo así? - preguntó Camus con la misma expresión que Milo
- Entre amigos no se miento - continuó Milo - y mucho menos con algo como esto - y dicho esto les guiñó un ojo
- ¿Y que caballero era? preguntaron Mu y Aioria con mucho interes y al mismo tiempo
- Era Capricornio - contestó Camus
- Se dijo llamar Shura de Capricornio - continuó Milo
- Y lo vimos lanzar un ataque - dijo Camus orgulloso
- Y muy poderoso - le siguió Milo
- Y muy rápido - dijo Camus
- Tan rápido como la luz - agregó Milo
- Vaya - susurró Aioria muy sorprendido

A pesar de que Aioria tenía como hermano a un caballero dorado, le resultaba impresionante que Milo y Camus se hubiesen encontrado con uno. Sin embargo Mu tenía el privilegio de ver más cosas por ser discípulo del patriarca y lo que veía se los contaba. Los cuatro solo conocían a 2 caballeros dorados: Aioros de Sagitario y a Saga de Géminis, aunque a este ultimo sólo Mu lo había visto y los otros tres sólo lo habían oído mencionar por su amigo.

Después de que acabaron de comer cada cual se fue a sus respectivos cuartos. Una vez estando dentro de su cuarto, Milo se puso a pensar mucho en ese caballero dorado que acaba de ver ese día y lo mucho que anhelaba llegar a serlo. Se puso su ropa de dormir, - que consistía en una ropa muy similar a la que usaba para entrenar, solamente que esta no contaba con ningun tipo de protección, era un short en lugar de pantalón y de color azul marino, lo que hacía que resaltara aun mas el color azul de sus ojos - se cepilló los dientes y se acostó en la cama.
- Milo de escorpión... - dijo para sí con voz soñadora - que bien se escucha...

Y con esa idea en la cabeza se quedó profundamente dormido.


#15 Kaoru_Chan

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Escrito 17 August 2005 - 03:11 AM

Leni :fris:

Tu fic me esta gustando mucho, apesar que no soy fanatica de Saint Seiya, la historia esta buenisima, me cuesta muy poco imaginar cada escena ya que esta muy bien narrada :yeah:

Espero con ansias el siguiente capi :fan:

Muchos animos :vibras: :vibras: :vibras:

Felicitaciones wapa :fris: :besitu:
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#16 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 23 August 2005 - 12:53 AM

CAPITULO 5: ASPIRANTES A CABALLERO DORADO

Ya había pasado una semana desde que Milo y Camus vieran al caballero dorado. Como era costumbre Mu siempre les llevaba información sobre lo que ocurría con su maestro, pero quien llevaba la información de Shura era Aioria puesto que su hermano Aioros era un buen amigo de él y había veces en las que entrenaban los tres juntos.

Esa mañana resultó ser un poco fría ya que se encontraban a mediados de Octubre. Milo lo que menos quería era levantarse de su cama pero lo tenía que hacer, así que se armó de una fuerza de voluntad muy grande y se levantó, se bañó, almorzó y después se dirigió al coliseo para ir a entrenar con los demás. Al llegar se dio cuenta de que había menos personas de lo habitual a pesar de que ya era un poco tarde y también le extrañó que Camus aun no hubiera llegado ya que él siempre era muy puntual.

Mientras que Milo se encontraba sumido en sus pensamiento y veía lo solo que se encontraba el coliseo, una persona se acercaba sigilosamente hacía él y sin previo aviso gritó.
- Buu!!!
- Ay Camus!! me asustaste - dijo Milo enfadado - no lo vuelvas a hacer
- Cálmate Milo, sólo fue una pequeña broma
- Si, claro... Oye ¿tu sabes porque está tan solo el coliseo?
- No, eso era justo lo que te iba a preguntar... cuando llegué no había nadie por lo que decidí dar una caminada por ahí y cuando regresé te vi ahí parado y decidí darte un susto para sacarte del trance lo cual funcionó muy bien
- Ja, ja, que graciosito

Ambos entraron al coliseo y empezaron a ahcer el calentamiento, que consistia en correr, brincar, trotar, hacer sentadillas, lagartijas y estiramientos. Cuando terminaron empezaron a entrenar aunque no duraron mucho porque empezaron a sentir que las miradas de todos estaban dirigidas hacia ellos dos. Uno de ellos se acercó y se puso frente a ellos. El joven era de la misma edad que ellos dos, tenía el cabello corto y era de color azul marino (un poco más oscuro que el de Milo), los ojos eran del mismo color que su cabello y su mirada era un poco fría.
- Por lo que veo ustedes dos saben pelear muy bien - dijo el joven con un tono poco burlón
- ¿Qué es lo que quieres? - preguntó Camus muy serio mientras que Milo los observaba
- ¿Que no es obvio? Lo que quiero es pelear contigo Camus, ya que dicen que eres un buen oponente y quiero comprobarlo
- Con que es eso... la verdad es que no tengo muchas ganas de pelear el día de hoy y como verás estoy entrenando, así que por el momento no estoy disponible - dijo Camus con algo de superioridad
- ¿No será que me tienes miedo?
- ¿Miedo dices? No, en lo absoluto... pelear contigo sería como perder el tiempo... tu cosmos no es muy fuerte... ni siquiera para entrenar me sirves - dijo Camus con soberbia
- Camus... - murmuró Milo muy sorprendido por las palabras de su amigo
- Mmm... - el joven clavó su mirada en Milo - ¿Quién demonios eres tu?
- Milo
- Con que eres tu... ya había oído hablar de ti, fuiste el último en entrar al santuario y por ende debes de ser el más débil.
- No debería subestimarme tanto... - respondió Milo con coraje - tal vez haya sido el último en entrar pero en el tiempo que he estado aquí he entrenado arduamente y si no me equivoco es la decima vez que te veo por aquí.
- Cállate!!! - gritó el joven muy enojado mientras lanzaba un golpe directo a la cara de Milo pero éste lo esquivó con mucha facilidad, le asestó un golpe en el estomago y el joven cayó de rodillas en el suelo con las manos alrededor de su abdomen y con una expresión de dolor en el rostro.
- ¿Ya viste que no importa el tiempo que lleve aquí, sino el tiempo y el esfuerzo que le dedico a mis entrenamientos?
- Muy bien dicho Milo - dijo Camus mientras le daba unas palmadas en la espalda y miraba al joven arrodillado en el suelo

El joven se puso de pie, los miró por un rato y después les sonrió
- Saben, me han enseñado algo el día de hoy... - Milo y Camus se miraron uno al otro algo sorprendidos - no debo confiarme demasiado en una pelea porque podría perder... de ahora en adelante entrenaré más para convertirme en un gran caballero dorado
- ¡¿Tu también estas aquí para convertirte en caballero dorado?! - preguntaron sorprendidos al mismo tiempo
- Si... ¿por qué? - preguntó el joven extrañado por la reacción de los dos
- Porque pensabamos que solamente había cuatro aspirantes a caballero dorado, incluyendonos - dijo Camus sin salir del asombro
- ¿Por cual armadura eres aspirante? - preguntó Milo con mucha curiosidad
- Cáncer ¿y ustedes?
- Escorpión
- Acuario
- Y ¿quienes son los otros dos aspirantes a caballero?
- Aries y Leo - contestó Milo
- De casualidad ¿no sabes si hay más aparte de nosotros cinco? - preguntó Camus con mucho interés.
- Hay otros tres
- ¿Y sabes por cual armadura estan entrenando?- preguntó Milo
- Sí, son Tauro, Virgo y Piscis... pero el aspirante a Virgo no esta aquí y el de piscis ya casi se va al lugar en donde va adquirir la armadura
- ¿Y sabes sus nombres? - preguntó Camus
- No, eso no le sé... lo único que sé es que el aspirante a Virgo es alguien especial y entrena en algún lugar de la India
- Yo sé algo sobre el aspirante a Tauro - dijo un joven alto de cabello castaño oscuro y corto, ojos de color café oscuro y con una mirada bonachona que se encontraba a unos pocos metros detrás de ellos y después de un momento se acercó a ellos
- ¿Y que es lo que sabes sobre él? - preguntó Milo muy interesado
- ¿Lo conoces? - pregunto Camus con el mismo interés
- Sí, claro que lo conozco... porque ese... soy yo - dijo con cierta timidez el joven que se acababa de acercar a ellos
- ¿Eres tu?... que emoción... ¿no lo crees Milo? ya conocimos a dos aspirantes más en un solo día - dijo Camus muy emocionado
- Por supuesto que si...- contestó Milo igualmete emocionado . a todo esto... aun no conocemos sus nombres... ¿como se llaman?
- Mi nombre es Aldebrán - dijo el aspirante a Tauro
- Y el mio es Jovanni - dijo el aspirante a Cáncer
Después de un rato de estar conversando, los cuatro decidieron entrenar juntos para aprovechar mejor el tiempo y así obtener mejores resultados. Cuando se llegó la hora del receso, los cuatro se fueron a las gradas del coliseo para comer y seguir platicando. Fue así como Milo y Camus se deron cuenta de que Aldebarán era de Brasil y Jovanni de Italia y ambos eran de la misma edad que ellos. Cuando terminaron de comer no fueron a entrenar enseguida sino que siguieron en su conversación y así se la pasaron durante horas.

Cuando se llegó el atardecer Aldebarán fue el primero en retirarse y después de una hora lo hizo Jovanni dejando a Milo y a Camus solos de nuevo. Ellos se quedaron un rato más ahí esperando a Mu y a Aioria ya que siempre se veían en ese lugar para luego irse los cuatro juntos a cenar en el cuarto al que quedaban de ir. Cuando el cielo ya estaba completamente estrallado llegaron Mu y Aioria y después de fueron los cuatro juntos hacia el cuarto de Milo para ir a cenar.

Llegando al cuarto de Milo empezaron a preparar la cena que consistía en un pequeño plato de frutas y una cazuela de cereal.
- Les tenemos una buena noticia - dijo Milo con una gran sonrisa en los labios
- ¿Cual es? - preguntó Mu
- Conocimos a dos aspirantes a caballero dorado - contestó Camus muy tranquilo mientras que Mu y Aioria se quedaron con la boca abierta y con la cuchara a punto de llegar a la boca
- ¿Qué? - preguntó Aioria una vez que volvió en sí - ¿estan hablando enserio?
- Por supuesto que si - dijo Milo mientras se echaba otra cucharada de cereal
- ¿Por qué siempre que les traemos este tipo de noticia no nos creen? - preguntó Camus muy indignado - lo mismo pasó cuando les dijimos sobre Shura, ¿lo recuerdan? - dicho esto se llevó un trozo de manzana a la boca.
- ¿y quienes son? - preguntó Mu con gran interés
- Jovanni, aspirante de Cáncer - dijo Milo
- Y Aldebarán, aspirante de Tauro - continuó Camus
- Tambien nos dieron un poco de información sobre otros dos - les informó Milo mientras se comía un gajo de naranja
- ¿Sobre quienes? - preguntaron Aioria y Mu al mismo tiempo
- Virgo y Piscis - les dijo Camus - pero no nos dieron nombres, solo nos dijeron que el aspirante a Virgo era alguien especial que entrenaba en algún lugar de la India y que el aspirante a Piscis ya casi se va al lugar en donde conseguirá la armadura.
- Vaya - murmuró Mu - ¿y cuando podremos conocer a Aldebarán y a Jovanni?
- Pues también entrenan ahí en el coliseo, yo creo que mañana - contestó Milo
- Pues entonces mañana iremos al coliseo todos juntos - dijo Aioria muy entusiasmado

Cuando terminaron de cenar se pusieron a recoger sus platos y le ayudaron a Milo a lavarlos. Después de lavarlos, secarlos y acomodarlos se despidieron y cada cual se fue a su respectivo cuarto para descansar.

Después de que todos se retiraron, Milo se fue al baño a cepillarse los dientes, se puso la pijama, se acostó y después de un rato se quedó profundamente dormido.


#17 Arya

Arya

    Encanto-chan ^_^

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Escrito 24 August 2005 - 03:00 PM

Que buena historia Leni!! Sigue, que te leo!! :vibras: :vibras:

Jo, cuantos aspirantes a caballeros dorados! :o A ver de que son capaces :D

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Mi burbuja Lejos, allí donde el campo florece, debo morir y desaparecer...


#18 Kaoru_Chan

Kaoru_Chan

    No soy una pervertida cualquiera, soy peor que Jiraiya!

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Escrito 26 August 2005 - 11:53 PM

Leni :fris:

Muy buena esta la historia, ya quiero saber que pasa :loca:

Ese Milo se las trae :panda:


Muchos animos para que sigas :vibras: :vibras: :vibras: :vibras: :vibras:


:besitu:
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#19 MASTERXZ

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Escrito 27 August 2005 - 12:45 AM

sin palabras

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#20 Leni_de_Escorpion

Leni_de_Escorpion
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Escrito 29 August 2005 - 01:54 AM

CAPITULO 6: SAGA, UN TRISTE Y NOBLE CABALLERO

Todo estaba oscuro, hacía demasiado frío y muy a lo lejos se oían risas y una alegre conversación. Milo intentó ir hacia ella pero por más que caminaba en dirección al ruido no lograba dar con ellos. De pronto logró identificar una voz... era la voz de su padre que le gritaba que se fuera, que no lo quería volver a ver, que ya no lo quería...

Milo se despertó sudando y con lágrimas en los ojos, se quedó un buen rato sentado sobre la cama viendo la pared. Cuando logró salir del trance rompió a llorar, porque por más mal que lo trataron sus papas él los quería pero aún no lograba aceptar la idea de que ellos a él no. Después de que dejó de llorar decidió salir a caminar un rato ya que no se podía dormir. Se levantó, se puso sus zapatos, se dirigió a la puerta y salió. Aun estaba oscuro y el cielo seguía atiborrado de estrellas, además de que soplaba una suave brisa fresca proveniente del mas Mediterráneo, algo muy característico del mes de Octubre.

Primero se dirigió al coliseo y una vez llegando allí, no entro inmediatamente sino que se quedó un buen rato observándolo y se dio cuenta de que hacía mucho tiempo que no lloraba de esa manera, de hecho, no había llorado desde que llegó al Santuario y sintió un poco de consuelo por eso. También se dio cuenta de que estaba rodeado de buenos amigos y todos lo habían apoyado desde el primer día. Ahora estaba más que seguro que el haber ido a ese lugar fue lo mejor que le pudo haber pasado.

Después de unos minutos de observar el coliseo y de pensar en todo lo bueno que le había dado el Santuario, Milo emprendió el viaje de regreso a su cuarto pero antes de que puediera dar un paso vio frente a él un hombre alto, de cabello largo. Milo se quedó observándolo con cierto temor pero casi de inmediato ese temor desapareció porque el hombre que estaba frente a él era sin duda un caballero por lo que cayó en la cuenta de que no podía hacerle daño.
- ¿Qué no deberías de estar descansando, niño? - le preguntó el caballero mientras se acercaba a él.
- Si - contestó Milo una vez que el caballero estuvo frente a él y ya de cerca distinguió que el color de la cabellera era igual que la de él - lo que pasa es que no podía dormir y decidí salir a caminar un rato
- Lo mejor es que te vayas a dormir porque supongo que mañana tienes entrenamiento ¿no es así?
- Sí, así es. No se preocupe por eso, yo ya me iba a dormir
- Por cierto, ¿como te llamas?
- Milo... ¿y usted? - preguntó despues de pensarlo un poco y con un poco de inseguridad
- Saga, pero mejor háblamame de tu, ¿te parece bien?
- Sí
- ¿Cuánto tiempo llevas aquí en el Santuario?
- Poco más de un mes
- ¿Quieres que te acompañe hasta tu cuarto?
- Sí

Milo y Saga comenzaron a caminar, primero de manera rápida pero después fueron desacelerando el paso al grado de parecer que iban contando los pasos. Milo iba cabizbajo, triste por el sueño que había tenido esa noche, mientras que Saga no dejaba de observarlo.
- ¿Qué es lo que tienes? - preguntó Saga de repente dejando ambos de caminar - desde que te encontré te vi un poco triste
- Nada - contestó Milo sin apartar la vista del suelo
- ¿Seguro?, porque tu mirada dice todo lo contrario
- No, la verdad es que no me siento muy bien - dijo Milo con un hilo de voz
- ¿Quieres decirme que es lo que tienes? - preguntó Saga mientras se ponía a la altura de Milo y colocaba una mano sobre su hombro. Milo observó la mano de Saga y después dirigió la mirada a su cara. Luego de unos segundos las lágrimas empezaron a brotar de sus grandes y tristes ojos azules, y al verlo en ese estado, Saga lo abrazó, lo que provocó que Milo rompiera en llanto.

Después de un rato, Milo se quedó dormido en los brazos de Saga y éste decidió llevarlo a su cuarto, pero el problema era que no sabía donde estaba así que lo llevó al de él, el cual se encontraba más cerca de los aposentos del patriarca. Al llegar, Saga lo acomodó en su cama y él se acostó en un pequeño sillón que se encontraba a metro y medio de la cama. Saga seguía preguntandose que era lo que tenía Milo cuando éste despertó.
- ¿Donde estoy? - preguntó Milo un poco desconcertado
- Estas en mi cuarto... - Saga se sentó en el sillón - ¿ya te sientes mejor?
- Sí, gracias por todo - Milo hizo una breve pausa - será mejor que me vaya a mi cuarto ya te he causado muchs problemas - se levantó y se dirigió hacía la puerta.
- ¿Gustas que te acompañe?
- Sí
Ambos salieron y para sorpresa de Milo se encontraban en el área en donde los caballeros dorados pasaban la mayor parte del tiempo, en el lugar denominado "Las 12 casas del Zodiaco". Él había escuchado a Mu hablar sobre dicho lugar ya que a veces Mu tenía la oportunidad de ir hacia allí. Por lo que pudo observar Milo, los cuartos de los caballeros dorados se encontraban frente a ese lugar. En total eran doce cuartos y cada uno tenía un símbolo en la parte superior de la puerta que representaba un signo del zodiaco.

Saga y Milo se dirigieron primero hacia al coliseo para que Milo se orientara y después se dirigieron hacia el sur, que era por donde se encontraban los cuartos de los aspirantes a caballero. Cuando llegaron, ambos se quedaron viendo el lugar fijamente; por una parte Saga lo veía con melancolía ya que se acordó de cuando él entrenaba por la armadura de Géminis, mientras que Milo lo veía como un lugar en donde podría salir adelante y con la esperanza de que algún día se convertiría en caballero.
- Milo...
- Eh!
- Creo que ya debes de entrar
- Sí
Milo se despidió de Saga y se fue corriendo hacia su cuarto. Una vez adentro se fue directamente a la cama. Cuando estaba dispuesto a dormirse se dio cuenta de que había algo en Saga que le llamaba mucho la atención pero no sabía a ciencia cierta que era. Recordó cuando estuvieron en el coliseo y fue cuando se dio cuenta: Saga tenía una mirada triste, como si algo le atormentara y ahora que lo pensaba mejor se preguntaba por qué estaba en el coliseo.
- Seguramente el también no se podía dormir - pensó en voz alta
Y sin darse cuenta se quedó profundamente dormido.





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